La película "Gran libertad" de Sebastian Meise ( basada en hechos reales) se inicia con la filmación de una cinta en super 8 que es la prueba de felaciones y actos homosexuales, en los lavabos públicos, para infligir un castigo. Allí, en esa sala, se juzga a una persona gay, Hans, interpretado por Franz Rogowski, que se vale de los aseos cutres para realizar, a escondidas, su disposición sensual, cuando, en esa época, está prohibido y perseguido.
Por lo tanto, la primera condena sucede en 1968 le cascan una pena de cárcel de veinticuatro meses. Después de algún altercado con un preso, la trama se traslada al año 1945. Ahora le han caído dieciocho meses de prisión y mantiene una relación amorosa, que en el inicio era horrible, con su compañero de celda.
Posteriormente, se colocará en el año 1957 siempre buscando el momento de burlar la vigilancia de los carceleros para enrollarse en cualquier lugar, es decir por medio de castigos buscaban la forma de verse y amarse. Repasa, por tanto, esos amores imposibles en diferentes etapas de su vida carcelaria. Y viene a ser un "Terreno vedado" ( la peli de Ang Lee), pero en lugar de ser en la alta montaña, entre barrotes.
En fin, va explicando las calamidades de ese tipo que el único crimen que ha cometido es ser homosexual, perseguido en esos tiempos. No ha podido tener libertad de gozar de su sexo y además ha sido brutalmente castigado a cada movimiento que ha realizado. Así, se buscan las artimañas para realizar el amor entre rejas.
La historia parte de un juicio donde se envía al talego a un tipo por los hechos de sexo prohibido. El prisionero, con cara de resignación y sin rechistar, entra en la cárcel después del consiguiente registro. En ese lugar coincide con su antiguo amante. Pronto encuentra un condenado de su misma pena. No tarda nada en iniciarse las peleas, pues el resto de reclusos busca la bronca con ese tipo diferente a ellos y lo insultan : "maricón, vete a otra celda". Con la agresión, llegan los castigos en la celda oscura, recluido. En ese momento con la pantalla en negro, el tiempo retrocede más de veinte años. Le asignan una celda donde se encuentra un tío con malas pulgas que lo trata con violencia y quiere expulsarlo de su celda. Sencillamente se ha enterado de su condición sexual y no quiere convivir con él dentro. "Eres un pervertido y si me tocas, te mato"-le dice. Sin embargo, pronto liman asperezas y su compañero le comenta si quiere que le tatúe algo en la numeración, 177 ( número con el que marcaban a los homosexuales con tinta) que lleva impreso en el brazo. Y también es castigado al cuarto oscuro por el tema del tatuaje. Posteriormente, sigue con la historia inicial, es decir va de nuevo hacia un tiempo posterior en que había dejado la narración. Así, se enamora de otro recluso y se la inventan para poderse dar el lote a escondidas, cuando hacen el recuento por la noche, para que los echen al patio a los dos juntos y puedan darse el lote. el castigo sucede porque no se han levantado en el recuento. Allí es donde se aman. Esa relación clandestina carga de celos a su antiguo amor recluso. Pronto pasa a una zona temporal intermedia en el año 1957. Siguen los castigos y los trabajos en un taller de coser. Finalmente, muestra la represión sexual que está castigada y que para montárselo y amarse buscan estrategias para burlar la guardia. Por lo tanto, el puzzle de ese personaje, cada vez más demacrado, se va completando conforme pasa la película en diferentes épocas temporales. Así, la historia contempla varias jornadas donde el hilo conductor siempre es el mismo: las burlas, la represión carcelaria y buscar un resquicio para darle placer al cuerpo.
"Toda una vida" de Hans Steinbichler explica la existencia de Andreas Egge que por lo visto en las primeras secuencia no será nada fácil. Llega a un lugar montañoso, una especie de adaptación de algún ligue pasado, y es tratado por un tipo bruto igual que un perro. Lo quita de la mesa donde comen los demás componentes de la familia y lo arrincona, después de llamarlo bastardo.
Recibe palizas sin compasión, por cosas que no ha hecho, con una fusta en el culo que le atiza su padrastro como si fuera un caballo que no cumple su cometido. La película sigue por el mismo camino temático: el trauma de vida de ese chico que se hace adulto y continúa como antes sin posibilidades de escapar en ese camino tortuoso. Avanza con buenas vibraciones con una puesta en escena calculada y precisa con imágenes del bosque, montaña nevadas que destacan diferente del fondo, de lo humano y trágico.
Y si llega el amor, no dura lo suficiente. Solo esa ambientación alegra la vista, porque el protagonista está más pendiente de las palizas hasta que se hace adulto. Así, recorre las penalidades del personaje en tres periodos: la niñez, adulto y la vejez. Para acabar, el joven aguanta lo que le echen encima. Su intención es la de vivir con las cuatro monedas que le pagan por trabajos diferentes y respirar en libertad en su casa de la montaña.
Nada de trabajar la tierra que es una penalidad y se encuentra demasiado abajo, costosa de producir. Parece mentira que las desgracias se acumulen siempre hacia la misma persona que sufre a lo largo de toda una vida.
"El baño del diablo" de Severin Flala y Veronika Franz ( ganador del último festival de terror de Sitges 2024 y Oso de Plata en el festival de Berlín ) se inicia en un lugar de la montaña de Austria en mil setecientos cincuenta y con los lloros de un bebé que no cesan. Son desesperantes y la madre o lo que sea del niño que todavía no han transcurrido cinco minutos lo recoge con la intención de callarlo. Unos balanceos, unas caricias, nada de eso, pues igual el problema es de fondo de no disponer de alimentos y la imposibilidad de que se calle es imposible. Hay un método más rápido y duradero, unos pasos más allá y lanzarlo por la cascada. Silencio absoluto. No hemos destripado nada porque sucede nada más iniciarse y vemos que el productor es la productora de Ulrich Seidl, luego nos espera cosas así o más bestias. Posteriormente, su destino final que le espera no será nada agradable, sino sangriento, pues su cuello cae rebanado. Ese es el diabólico inicio. Pero el tema central se clava en las condiciones de la mujer en ese medio rural.
La entrega de la fémina, interpretada por Anja Plaschg, que viene a ser poco menos que una esclava sin decisión alguna a elegir marido y se va con el que le asignan.
Lleva la dote en un carro, con lo puesto y poco más, que arrastra su madre y su hermano para entregar al futuro marido. No se ve ni pizca de amor en esa acción y parece un matrimonio de conveniencia como si la familia se quisiera sacar de en medio a la mujer, una boca menos que alimentar e esos momentos de miseria.
En fin, muestra ese medio rural casposa donde los hombres beben, gritan y bailan, mientras las mujeres responden al cliché establecido: recogen los trastos y lavan los platos de la fiesta y obedecen fielmente al marido. Es, en cierta manera, una peli dura de digerir, acompañada de imágenes de postal donde una naturaleza poderosa hipnotizan la vista.
"Club Zero" de Jessica Hausner ( Club de protesta agrícola) de la directora de "Amour Fou" con el tema del suicidio por medio en este caso sigue con un drama entre familias. Aquí, aborda, desde un plano social acomodado, la obsesión de una profesora de dietética por inculcar el ayuno a sus estudiantes. Estos, uniformados con rigor por encontrarse en un colegio privado, son alumnos de condición social alta, se van decantando lentamente a las propuestas de su docente. Detrás de los jóvenes pijos se esconden sus padres que consumen su tiempo tirados "a la bartola" en tumbonas en sus lujosas mansiones.
Es un padre de estos chicos el que ha propuesto al colegio una profesora dietética para que les imparta una clase. La puesta en escena del decorado es chillón con unos coloridos vivos, azules, amarillos, naranjas, que sobresalen en cada plano. Las clases siguen desde un punto de vista de economía del alimento con el fin de dejar en descanso el estómago. Por lo tanto, la profesora promueve a sus alumnos a consumir menos alimentos puesto que no los necesitan.
Así, la culpa de la hambruna de una parte del mundo es de la familias que despilfarran sin cesar. Este concepto radicalizado hasta un extremo de ayuno máximo, lleva a unos alumnos a concienciarse de no comer y entrar en un estado de anorexia. Las clases se han convertido en un experimento vicioso como ocurría en aquella fantástica película "La ola" de Dennis Gansel donde un profesor realiza un experimento de régimen totalitario con sus alumnos que se le va de la mano. En este caso sucede algo parecido.
En definitiva, la profesora busca una alimentación sana mediante el ayuno, pero los extremos de este método pueden causar enfermedades neurodegenerativas. También hay momentos en que hace la aparición el aburrimiento, pero aguantas para saber cómo resuelve el embrollo.
Adria Goinginger, director y guionista, tira de la historia personal de sus bisabuelos para sacar a flote un relato de sus antepasados. Esa tradición de contar aquello que va pasando de generación en generación le da un cierto poso de veracidad. "El zorro" se inicia en las montañas de Austria en una zona muy rural de montaña donde un niño se alegra porque le han dado un puñado de patatas. Allí se encuentran su familia en la miseria de vivir junto a un padre demasiado anciano para él, porque es de los más pequeños de la multitud de hermanos que tiene y llega de trabajar excesivamente cansado como para atender a los hijos. Se sitúa en el año 1927 y la miseria, posterior a la Primera Guerra Mundial, puede acrecentarse con otras guerras posteriores.
Las condiciones de ese niño alegre y sumiso a su condición de pobre se aprecian en su estado y forma de vida: va en pantalón corto con las montañas cercanas nevadas, descalzo completamente y recorre, a la voz de su padre, toda la ladera para buscar agua de un caño que mana de una rendija de la montaña. Esa comunidad familiar, abundante, por cierto, se encomienda a un Dios todopoderoso en sus rezos antes de las comidas, pues gracias que todavía les deja pasar vivos los días. Escenas miserables de hambruna se ciernen sobre esa mesa donde se reparten las patatas que acaba de llevar el niño, treinta y una, pero que a él solo le ha tocado una, porque se reparten dependiendo de la edad y como es pequeño, pues menos comida. Los ojos miran la desproporción y no lo acaba de entender. Pasa el tiempo sin que mejoren sus situaciones como si estuviera marcado por el dolor durante todos los años de su vida. Es justo por eso que deben donarlo a una asociación en la ciudad para que pueda comer y estudiar, por mucho que él se niegue a ir.
El protagonista muestra resistencia ante las adversidades, pues crece y sigue prisionero de las circunstancias: la pobreza, la guerra, todo en contra. Su condición de abandono y sin familia tiene su particular calco con un zorro pequeño que acaba de perder a su madre. Intentará adoptarlo y entregarse al animal. Se vuelca en vida sobre este animal indefenso, sintiendo su desgracia como si fuera suya. A partir de aquí, el hilo conductor será la protección y salvación del zorrito que le llevará a unos extremos de protección difíciles de entender.
En definitiva, la entrega hacia el zorro es total y nada le impedirá dedicar su vida hacia él. Con todo el trauma de su paso por la vida, en su casa de la infancia, pasados los años de guerra, le espera una última sorpresa.
La película "Gran libertad" ( Premio del Jurado en el festival de Cannes 2021de Sebastian Meise se inicia con un proceso judicial contra un acusado, interpretado por
Franz Rogowsky, por mantener relaciones homosexuales. Las pruebas son claras, pues en el juicio pasan una cinta donde se ve como en unos lavabos mantienen relaciones sexuales entre hombres. La sentencia es clara doce meses a la trena. Eso pasará en varias etapas de su vida. Estamos en la postguerra y las décadas posteriores en la Alemania Federal donde está prohibido mantener este tipo de relaciones. La cárcel es el destino final donde van a parar todos aquellos que realizan actos homosexuales.
Allí se encuentran y tienen sus altercados con el resto de reclusos que son heterosexuales y no pararán de increparlos.Esa guerra de insultos se cruzará con el protagonista que ,si es necesario, entrará directamente en la violencia con tal de salvar a su compañero sentimental que es increpado.En la puerta de la celda se encuentra el código numérico por el que fue encerrado 175 la ley que prohibe la homosexualidad y es como una marca que todos contemplan de mala manera.
Así, la vida en el penal los ha marcado tanto que vivir fuera ya no merece la pena.
Título original Amour Fou Año 2014 Duración 96 minutos Director Jessica Hausner Guión Jassica Hausner Fotografía Martín Gschlacht Reparto Christian Friedel, Birte Schnoeink, Stephan Grossmann, Katharina Schüttler, Hana Sofía Lopes, Sebastián Hülk, Paraschiva Dragus, Rosa Enskat, Sandra Hüller. "Amour fou" de la austriaca Jassica Hausner
cuenta la historia del poeta alemán de finales del XVIII Henrich von
Kleisty su obsesión por
encontrarse con su amada en el más allá. La película se centra justo en esos
momentos de desequilibrio( o equilibrio total para este tipo ) del espíritu de unos seres atormentados por una vida
de aburrimientos y sopor por no conseguir el amor deseado y llevar una vida que no es la deseada y por lo tanto con la necesidad de
encontrarlo en otras latitudes. La cinta recrea esos momentos de la época
convulsa donde los pensamientos democráticos y de igualdad( J.J.Rousseau y la revolución francesa) de una sociedad afloran dentro del seno de la sociedad de la plebe. Sin embargo, la burguesía se siente agredida
gravemente y duda de los conocimientos y la capacidad que pueden tener las clases bajas para gobernarse y pagar sus impuestos. A todo esto, los sirvientes deambulan de un lado a otro para complacer los deseos de los señoras. La servidumbre no levanta ni una pestaña ante los comentarios porque entre otras cosas son considerados poco menos que animales. El tema central del amor imposible y conseguido por medio del suicidio está presente junto a las estructuras sociales que se vienen abajo porque ya no se sostienen.