Pretende mostrar esa forma anárquica de actuar sin importarle otra cosa que disfrutar de su juventud y completar la fiesta con un polvo. No importa que la noche la pase tirado hasta que se le vaya la borrachera, en un banco en medio de la calle. La historia se desarrolla en un medio rural y su padre, que también lleva el mismo camino, ya conoce de las cogorzas que suele pillar su propio hijo. Así, la noche es para liarla y el día para dormir la turca por la farra de la noche. No hay una guía o camino por donde ir, pues el padre es tan pendón como él y de ahí su andadura caótica en su existencia.
En fin, la trama se desarrolla con el hilo conductor del joven que se ve forzado a trabajar y no abandona sus andanzas de crápula que lo llevarán a enfrentarse con otros grupos de jóvenes donde se pelearán por una chica o por lo que sea. Con todo, la historia está cargada de inocencia y sencillez.
"Cuando cae el otoño" de François Ozon ( no vamos a descubrir al director a estas alturas y sus películas siempre han profundizado en los personajes para crear una polémica que te mantiene atento. El juego, por ejemplo, entre la realidad y la ficción en "En la casa"; la prostitución como un tema central que se daba en "Joven y bonita" y muchas otras interesantes) se centra, en sus primeras imágenes, en el personaje principal: una anciana, interpretada por Helene Vincent, con cierta capacidad de vitalidad en sus acciones.
La encasilla en un determinado modelo de persona: es creyente, pues escucha el discurso del cura en la iglesia, confiesa y desarrolla actividades caritativas con una vecina que acompaña a un lugar que puede ser una cárcel donde está condenado su hijo periódicamente que es el otro camino de la trama. Sin embargo, veremos que su actividad profesional de sus tiempos jóvenes está muy alejada del tema religioso. La llamada de teléfono de su hija, que parece la va a visitar, suponemos que será el hilo conductor de la trama. Y avanzado el argumento, esa otra familia sin parentesco alguno, le llenan y le complacen más que la suya propia. El director juega siempre en ese doble plano de lo que vemos en la pantalla y lo que realmente esconde que también lo percibimos. Entonces pensamos que las cosas son apariencias y detrás se esconden otras realidades que nunca salen a la luz.
Finalmente, muestra las diferencias de dos momentos de la existencia: la de una abuela que ha llegado a esa paz total, con un pasado oscuro y rechazado por los suyos, y la de la hija en conflicto permanente. Eso es una bomba activa que chocará constantemente. Lo dicho: la pobre anciana samaritana está rodeada de sabandijas que siempre quieren chuparle la sangre.
Es un tema recurrente buscar a un padre por parte de un adolescente o entregar un hijo a una familia que lo pueda criar mejor que ellos, los propios padres. Así ,por ejemplo, en "Philomena" de Stephen Freads cuenta la historia de una madre que fue monja y le arrebataron a su hijo para entregárselo a una familia acomodada y con ello sacar pasta. La madre, pasado un tiempo, quiere saber de esa vida que salió de su cuerpo con destino desconocido. Los bebés siempre han sido un mercado muy goloso para las mafias, sobre todo en tiempos de dictadura. Es decir, los mandatarios podían facilitar el trafico de niños sin ningún tipo de normativa. Como si se tratara de una mercancía cualquiera de intercambio. Últimamente, un director español que se ha clavado en ese tema es Manuel Martín Cuenca en "El amor de Andrea" donde una adolescente está atormentada porque sabe donde se encuentra su padre y quiere decirle cuatro cosas. No entiende por qué carajo la abandonó. De la misma manera, este mismo autor tiene otra película "La hija" que muestra la misma temática o parecida que la que comentamos: un matrimonio que no puede tener hijos, esconde en su casa a una chica embarazada para, cuando dé a luz, arrebatarle el hijo. Son temas al margen de la ley que suelen acabar mal. En este caso, "El sexto hijo" de Leopold Legrand la temática se sujeta en la posibilidad de arrebatarle a una familia numerosa, cinco hijos, el sexto que nacerá pronto y sería excesivo mantenerlo.
Así, vemos a la pareja de abogados, bien posicionados económicamente, con el trauma, sobre todo de la mujer, por no quedarse embarazada y el tiempo apremia. Ha probado con todos los métodos y nada. Le ha quedado un colapso mental que necesita solucionar. Ahora le llega de cara conseguir un niño a cambio de pasta gansa. En fin, el plan es aligerar el peso familiar a unos para satisfacerse otros. Esta situación se va complicando, porque la ley no permite estos trapicheos por mucho que las parejas estén de acuerdo, todo se puede destapar y la cárcel les espera.
"Rodeo" de Lola Quivoron se sumerge en el mundo de los mafiosos que trafican con motos robadas. Los inicios no son muy alentadores, por mucho que ganara un premio en Cannes 2022, pues la cámara en la mano sigue "a todo trapo" a una joven descarriada y apasionada a las motos. Pronto se encontrará con un batallón de flipados como ella en medio de una carretera y realizando el caballito a sus motos con el riesgo de darse una galleta contra el asfalto.
La chica, interpretada por Julie Ledru ( mejor actriz en el festival de Sevilla 2022), tatuada toda su piel, arrastra su moto sin gasolina y la mendiga entre esa tropa de desalmados que se juega el pellejo contra el alquitrán. Ella no tiene la pericia de levantar la moto y llevarla varios metros a una rueda, pero se mete en medio de los desalmados con los abucheos pertinentes. Pronto llegará la poli y en la espantada alguno de ellos se romperá los "piños" contra el cemento.
Incluso puede que alguien la palme por desafiar la gravedad a una rueda en el asfalto. En fin, cuenta las peripecias de la adolescente descarriada en el inframundo de los infiernos.
"El consentimiento"de Vanessa Filho ( historia tomada del libro del mismo nombre de Vanessa Springora que narra su propia autobiografía con un escritor que abusó de ella) se detiene en unos hechos reales que sucedieron cuando la escritora tenía catorce años. Cuenta que es una adolescente,
interpretada por Kim Higelin, muy tímida y entregada a la lectura. Conoce al escritor Gabriel Matzneff de cincuenta años, interpretado por Jean-Paul Rouve, que intenta embelesar a la adolescente con cartas de amor.
Ella se siente profundamente atraída y se deja seducir por el encanto del escritor. Los hechos acontecieron en los años ochenta del siglo pasado y saltó a la luz en el año dos mil diez y nueve. Allí, la autora lo acusó de pedófilo y el escándalo estaba servido. El escritor escribía en sus libros de sus relaciones con niñas adolescentes con un éxito importante. Los editores publicaban porque la ficción puede tener ciertas puertas abiertas a la libertad, pero el problema estaba en que las historias eran verdaderas y por lo tanto constituía un delito de pedofilia. Sin embargo, pasaron muchas años antes de que le acusaran, por ejemplo, una chica de las que abusó en su día, Francesca Gee, cuando notificó los hechos de abusos sobre su persona ya tenía cincuenta y dos años. Los atropellos sexuales estaban escondidos porque el escritor tenía influencia, pero con el tiempo, salieron a flote. El escándalo tuvo tanto eco que la persona que colaboraba con el escritor y que era la ginecóloga que recetaba los anticonceptivos a las menores para que no quedaran embarazadas era, nada más y nada menos, Michele Barzach que posteriormente fue ministra de salud en Francia en 1886-1888 con el presidente francés Mitterrand y posteriormente condecorada por el presidente Sarkozy. Todos sabían que era un pedófilo encantador de serpientes, pero la sociedad se lo consentía. La acción se centra en esa relación entre el adulto y la menor, el cual plasmará en el cuaderno las experiencias y, pasado el tiempo, aparecerá el libro en las estanterías.
El pedófilo mantiene su compostura y un tono chulesco ante la adolescente y en televisión o en cualquier entrevista también muestra una posición jovial y petulante. Así, se sucede la posesión sexual y tóxica del escritor que retiene en su cerebro para plasmarla en sus escritos. Finalmente, mantiene el valor de unos hechos que sucedieron y plantea la cuestión de si todo vale en literatura, es decir, las sensaciones vividas plasmadas en ficción, aunque se trate de un pedófilo que relame a una menor hasta crearle una sensación de agobio para toda su vida.
"Los cinco diablos" de Lea Mysius cuenta una aventura fantástica de una niña que tiene unos poderes especiales. Es capaz de transportarse al pasado con solo oler unos aromas que confecciona ella sola. Es un "Regreso al futuro" sin tanta parafernalia con en la película de Robert Zemeckis. Ella solita huele la pócima se queda dormida y se traslada a un momento del pasado donde nunca estuvo, porque es antes de que naciera.
Se presenta en momentos claves de la vida de su madre, interpretada por Adele Exarchopoulos ( famosa por su interpretación en "La vida de Adele" de Abdellatif Kechiche) cuando ocurrieron sucesos que tuvieron importancia en el devenir de su vida. Allí encontrará las soluciones a los problemas que se le plantean.
En fin, la directora recurre a una cierta naturalidad del relato y de vez en cuando mete la fantasía del pasado por medio del brebaje que se toma la niña. Muestra el realismo mágico que puede gustar o a las primeras de cambio abandonar por no creerte nada de lo que estás viendo o porque se podía contar de otras maneras.
"Por todo lo alto" de Emmanuel Courcol( también guionista como en otras muchas pelis) se inicia con el apasionado ensayo musical de una banda. Están en un auditorio y el director lo vive con pasión. Mueve la batuta de la dirección con energía y corrige al mismo tiempo los fallos o salidas de tono. En esos primeros minutos de ensayo, el director cae desmayado al suelo a plomo. Pensamos que el estrés se encuentra detrás o algún drama que se desarrollará posteriormente. Rápido se cierne sobre él la enfermedad terminal. Y, por la serenidad que muestra el enfermo ante las adversidades, viene a la cabeza "Thuman" de Cesc Gay, aunque en el desarrollo nada tiene que ver con ella. La película busca el enfrentamiento entre dos hermanos desconocidos, que tomaron diferentes caminos desde la infancia, por causas ajenas a ellos, hasta este momento: uno, ilustrado, interpretado por
Benjamín Lavemhe, que ha triunfado en la música, y el otro, rudo y poco comprensivo, interpretado por Pierre Lottin, que se ha quedado en la cocina de un comedor de colegio.
Congenian puesto que los dos viven el mundo de la música con pasión. Se conocen después de varios años separados y ahora por causas de la enfermedad repentina y una donación urgente se encuentran con la sorpresa. Por lo tanto, aquel que ha triunfado en su trayectoria laboral, posiblemente le quede poca vida por delante y el otro con un futuro nada claro en su camino existencial se puede despreocupar del tiempo, porque se siente fuerte y joven para seguir con lo que está haciendo, ya que su salud lo acompaña.
Finalmente, entre los dos se entablará una relación de enfrentamiento, en principio y de amistad posteriormente que le dará un encanto especial. Con todo, será complicado recuperar el tiempo perdido. Un entretenimiento más que agradable.
La película "La historia de Souleymane" de Boris Lojkine( premio del jurado y del actor principal en Cannes 2024) arranca con un inmigrante en las colas de cualquier institución estatal donde se validen unos documentos que acrediten una nacionalidad.
El personaje, interpretado por Abou Sangare, está situado en la cola con sus papeles en la mano. No muestra cara de alegría, sino de sufrimiento, porque teme lo peor: lo van a rechazar. Hay un silencio largo en esa cola, hasta que lo rompe el funcionario que les pide el documento de citación. Es evidente que nos encontramos ante un cine social de una temática muy manida. Pero no está de más darle otra vuelta a aquello que sabemos y nos da cierta vergüenza de que suceda. En esa sala de espera quiere solicitar su asilo, pero antes contará su historia y penalidades.
La voz en "off" repasa personalmente su trayectoria en el país, mientras reparte mercancía por la calle. Aprende las consignas, algo que tiene estudiado en un lugar donde paga por ello y no es oficial, pero que son mentiras. Lo que pretende es encandilar a los de inmigración con un cuento chino y que lo acepten en el país. En ese lugar, donde le dan las pautas para engañar, un despacho donde los despluman de pasta, van, él y otros en su condición, para aprender un relato ficticio delante de los encargados de entregar los documentos de residencia y allí explican una historia llena de embustes. Vemos que hace de repartidor, pero el tipo trabaja de asalariado para otra persona que es negra como él y como no tiene documentación está la presta la suya para robarle si puede.
En fin, Souleymene es un tipo que, a cada paso que da, se encuentra con dificultades. Es capaz de trabajar como un burro, pero se le abren socavones por donde camina y es incapaz de superar ese estado de estrés. Es una cinta muy cruel, donde el personaje recibe hostias por todos los lados. El tema es manido, pero no deja de impactarnos los momentos cutres que pasa el protagonista.
"El último verano" de Catherine Breillatse inicia con la presentación de los personajes. Un matrimonia, ella es abogada, interpretado por Lea Drucker, ( los primeros planos son de interrogación a una adolescente, la cliente que defenderá alguna violación); el marido directivo, interpretado por Olivier Rabourdin,
de una multinacional e insatisfecho de las múltiples críticas de los empresarios después de doblar las ganancias de la empresa y ,por último, su hijastro, Teo, interpretado por Samuel Kincher, un adolescente que los critica por haber adoptado a dos niñas para, según él, blanquear el hecho de descuidar el cuidado de su hijo cuando ya debía ser un abuelo más que un padre. Eso es lo que piensa él.
Ese chico no se integra dentro de la familia y después de producirse un hecho grave, pacta con la madre que, a partir de ese momento, se debe comportar de una manera más educada. Esto implica una cercanía más próxima hacia su persona. Ahí empieza la relación estrecha entre hijastro y madrastra con la intención de ahondar en una amistad que va más allá de la cordialidad familiar que se intuía en un inicio.
En fin, ese nuevo afecto o acercamiento imposible para ella, por la distancia en edad y el parentesco, hace que renazca o encienda de nuevo una llama del amor imposible, por lo menos en ese campo donde está metida.
"La mujer del presidente" de Lea Domenach indaga en la biografía ficcionada ( por lo menos ya se encarga la directora de indicarlo nada más iniciarse la película. Quiere que quede claro que la historia parte de la invención de un personaje real y con eso se cubre las espaldas por cualquier denuncia posterior por dejarlos a parir)
de Bernardette Therese Marie Chirac, interpretada por Catherine Deneuve, una anciana subida de peso que en sus días de gloria brilló en hermosura y realizó películas de la talla de "Tristana" o "Bella de día" de Luis Buñuel; "El último tren" de Truffaut. Repasa la trayectoria presidencial de ella y su marido Jacques Chirac, interpretado por Michel Vullermoz, entre 1995 hasta 2007.
Pretende, por lo tanto, desvelar los trapos sucios del matrimonio en el momento de ser las personalidades más influyentes y de mando de Francia. Lo hace con una sátira que por momentos hace gracia y creo que no se alejará nada de la verdad. A esas alturas del tiempo en que ocupan el trono, esta señora ya tiene más de sesenta años como su marido, pero ella, la esposa, parece molestar por donde pisa en la fiesta de celebración de la victoria ( en el año 1995) y en otros lugares. Se mueve en soledad ante los corros de reuniones y nadie la atiende exceptuando a su hija que le dice que irá a otro lugar de representación, no con su marido. La trama, desde el primer momento, muestra un títere en medio del poder que funciona autónomo en medio del tinglado político que es poco menos que una figura decorativa. Salen a la luz los trapos sucios de esa familia honorable.
Ella se salta las normas y va por libre y deciden colocarle en la chepa a un asesor, interpretado por Denis Polalydes, para pararle los pies cuando hace declaraciones, que no la deja sola ni un momento. En esa trama se incluyen acontecimientos de realce que pasaron en París como el accidente de Lady di, o la final de fútbol entre Francia y Brasil en 1998, esto carga la película con más peso de veracidad.
En fin, la cinta es corrosiva y no pierde detalla para criticar cualquier movimiento por pequeño que sea dentro de la acción. Vemos la política desde dentro de las mismas entrañas de la esposa del presidente y los trapicheos de su marido.
"Matronas" de Lea Fehmer no es necesario explicar mucho la temática, pues con el título ya hay suficiente. Sin embargo, la historia y el conflicto se explica desde el recorrido inicial que hacen dos chicas jóvenes, interpretado por
Heloise Janjaud y Khadija Kouyate, que se inician en el oficio de comadronas.
Algo que aparentemente puede parecer hermoso, para esas jóvenes su entrada no puede ser más desastrosa, porque en esa sección del hospital reina el caos más absoluto. Pensaban, pintadas y con el móvil en la mano, que iban a una fiesta y se encuentran rodeadas de personal sanitario, con la falta de medios humanos. Ellas van como peonzas sin sentido de un lado a otro. Las enfermeras con experiencia se las quitan de encima, porque les entorpecen el trabajo. Esas chicas, una vez han acabado su jornada, consideran que han pasado el peor día de su vida. Cada una de ellas tiene la suerte cambiada: por un lado, a una le va bien ,en cambio, `por el otro, a la otra no da pie con bola.
En fin, la idea es la de mostrar las carencias del sistema sanitario donde cunde el caos y cada matrona se ocupa de cuatro parturientas y pretenden denunciar una situación donde las profesionales ya no pueden aguantar más ese sistema.
"Wake UP" de los directores RKSS ( Anouk Whissell, François Sinard y Yoann-Karl Whissell) pretenden mostrar el terror gore y sangriento de unos tipos La trama es de lo mas sencilla; unos jóvenes activistas medioambientales, seis en total, pretenden mostrar sus divergencias con el mundo del consumo industrial. La forma de manifestación consiste en camuflarse dentro de unos grandes almacenes, tipo IKEA, y esperar a que sus puertas cierran para perpetrar su estrategia: realizar pintadas con sangre, espray, y grabaciones cubriéndose con una careta. Luego, la idea es la de dar luz a sus grabaciones en la red y que todo quisque vea la disconformidad con el sistema explotador de las multinacionales.
Se esconden y esperan la noche, pero nunca pensaban que en ese lugar hay unos vigilantes completamente pirados y serán ratones chafados por la mano de un loco. Busca causar terror y a ese público especial que ríe y se lo pasa pipa con las barbaridades. En fin, persecuciones, carnicería gore, matanzas y todo tipo de desgracias. No apta para corazones sensibles. No la recomendaría a nadie, a no ser de aquellos adeptos a la casquería barata donde hay ensartamiento de lanzas en el cuerpo y cosas del estilo. Imposible acabarla de ver.