"The Order" de Justin Kurzel ( aquel director de "Nitram" donde contaba la vida de un desequilibrado con capacidades mentales limitadas y su recorrido en la vida con un desenlace final violento) se inicia con un atraco a un banco y posteriormente el F.B.I., el agente Husk,
interpretado por Jude Law, en Idaho al noroeste de los Estados Unidos ( paisajes de alta montaña y la acción se ubica en los ochenta del siglo pasado), seguirá la pista de los ladrones.
Este es el argumento inicial y de ahí pasará a la organización política que los controla. La historia se desarrolla, por un lado, mostrando la vida de los jóvenes cachorros de un partido neonazi israelita que viven como Dios gracias a los robos de bancos y con ello financian un partido casposo. No se están de nada, cuando alguien les molesta lo llenan de tiros y fuera. Por otro lado, el inspector se mete de lleno en atrapar a esos perros jóvenes sin escrúpulos que se saltan la ley un día y otro también.
En fin, la película recorre al típico policía que tuvo un percance años atrás y ahora está metido hasta el cuello en esa persecución sin tregua contra el líder de la banda conspiradora.
"Ruta de escapa" de Bart Layton se inicia como un rompecabezas loco. Ladrones que se persiguen por las calles; policías que buscan a los criminales. No hay introducciones que marquen un esquema ni planeamiento de los lugares que roban. La película fluye sin descanso por medio de unos personajes reconocibles: Davis es un escurridizo ladrón, interpretado por Chris Hemsworth; Sharon es una aseguradora de piezas valiosas,
interpretado por Halle Berry; un teniente de policía, interpretado por Mark Ruffalo, que es desgarbado, descuidado y de un aspecto que raya el pasotismo que jode este comportamiento a su compañero de ruta.
Entran en acción nuevos matones interpretados por Nick Nolte y Barry Keoghan.
Los personajes son pobres diablos en busca de una vida sosegada, pues han conseguido éxito, dinero, pero su posición personal no les deja un segundo para saborear las mieles de la vida. En fin, con este batiburrillo de ingredientes se intenta conseguir un thriller de acción que mantenga al espectador atento.
"La infiltrada" de Arantxa Echevarría, mejor película ( ex aequo) en los Goya de 2024, trata sobre la figura del topo. Así, se inicia con la cacería de uno de ellos escondido en la banda terrorista ETA. Si descubren el tipo infiltrado se lo cargarán. El cuerpo de policía, una vez liquidado el anterior, busca otro reemplazo que se infiltre dentro de la organización terrorista para desmantelar las operaciones asesinas.
Así, la nueva, es mujer, interpretada por Carolina Yuste ( premio mejor interpretación en los Goya 2024, actriz de moda: "Saben aquell", "Chavalas", "Carmen y Lola"), oye las charlas violentas sobre el topo que como encuentren uno dentro se lo trincan.
Hay que remontarse casi treinta años (1996) hacia atrás cuando ETA colocaba bombas contra objetivos diversos: policías o empresarios que no pagaban la cuota establecida para mantener la organización terrorista en pie de guerra. La chica sostiene una vía de enlace con el jefe policía, interpretado por Luis Tosar,
que le va soplando lo que oye en las reuniones en un bar, y los encuentros se realizan en un sitio discreto como un hospital o en un barco en alta mar. La historia se va hacia el inicio, en 1990, cuando colocan a la infiltrada dentro del meollo violento. En fin, la intriga se consigue, además de ser hechos reales, con la incertidumbre de que la pillen dentro del avispero de etarras, que hace que funcione, porque cuenta ese momento en que mete dentro de su casa, y en su vida, a un etarra y esa relación estrecha implica un posible descubrimiento de la topo.
Repaso la bibliografía de Sam Raime en su camino de director: nada destacable. Me arriesgo a visionar "Enviad ayuda". Los personajes inician su presentación demasiado trivial: la subalterna en una empresa, con años de antigüedad, interpretada por Rachel McAdams,
desde el inicio, el trepa la quiere dejar como el patito feo, que le arrebata de las manos su trabajo de la hostia y lo entrega a su jefe engominado hasta las cejas, interpretado por Dylan O'Brien,
con la intención de clavarse las medallas frente a la comisión de jefazos con la idea de que ha realizado él solito todo el curro del informe. Nada nuevo en el horizonte de tiburones de despachos de las empresas. Espero un giro en el guion que me haga seguir frente a la pantalla. Esas primeras imágenes me llevan a la secretaria, Melanie Griffith, en este caso por ser un poco torpe, no por el punto asqueroso y cutre de la anterior, de "Armas de mujer" de Mike Nichols. Aspira a un ascenso en el puesto y si es necesario se lo dirá al dueño en su careto. Quizá hay demasiado descaro en resaltar la bella frente al guaperas rico ( la idea es mostrarla horrible como sucedía en el personaje de "La hermanastra fea" de Emille Bilifielcht) y , cuando se acerca el final, recuerda bastante a "El triángulo de la tristeza" de Ruben Ostrund.
En fin, la posición del director está en mostrar el desarrolla con un punto de ironía en la relación entre patrón y empleada. Sin embargo, hay un giro final del personaje que está un tanto forzado. Me quedo, si es que quiere resaltar las diferencias sociales entre jefe y empleada, con la sátira feroz de ese tipo de relaciones con "El buen patrón" de Fernando León de Aranoa.
Título original Send Help
Año 2026
Duración 113 minutos
País Estados Unidos
Dirección Sam Raimi
Guion Damian Shannon, Mark Swift
Música Danny Eifman
Fotografía Bill Pope
Reparto Rachel McAdams, Edyll Ismail,
Dylan O'Brien, Xavier Samuel,
Chis Pang, Dennis Haysbert,
Thaneth Warakulnukroh,
Emma Raimi, Bruce Campbell.
Se presenta a una mujer un tanto solitaria y con poca proyección en la oficina, pues su compañero más directo le pisa la cabeza con sus propios curros. En su vida particular, en casa, muestra el lado cutre de alguien dejado que bebe, habla en su soledad con un periquito y ve series de supervivientes. Se quiere dar una imagen descuidada, algo sucia y de perdedora. Ante la posibilidad de mostrarse al nuevo dueño de la empresa, ya que el padre le prometió un ascenso y acaba de cascar, mientras se presenta por el pasillo de la oficina, ella se muestra así, desordenada y con poco atractivo. Pero solo ha conseguido que generar asco por su descuidada presencia. Aunque le niegan el ascenso, tiene cintura para entrar en el despacho del amo y cantarle las cuarenta. Se larga en avión con los altos cargos y ella sigue siendo ridiculizada porque se ha presentado a un casting de supervivientes y ven el video mofándose de su presentación para un concurso televisivo hasta que llega el accidente y cambian las tornas. Por lo tanto, en este punto, la idea central del argumento no es otra que darle la vuelta a la situación y cambiar el rol de los personajes: el rico es pobre y la miserable es afortunada porque se defiende en el nuevo medio, una isla perdida. Ella comía las sobras de la mano de él y ahora es al revés. En esa isla desierta, la estructura va desarrollándose desde el lado de la supervivencia. Ella destaca sobre él que es un pijo sin sentido en ese espacio. Así, la estructura se va ramificando en añadidos de sucesos que cambian el guion inicial. Ella es calculadora, él inepto. Se putean mutuamente hasta la violencia más sanguinaria. En ese medio hostil de subsistencia, ella está preparada, en cambio el dueño no. Ahí, en una isla perdida en el océano, las condiciones se igualan, es decir no existe el rango de superioridad, por lo tanto las relaciones son de tú a tú. En ese medio adverso de la naturaleza de la isla, ella se encuentra feliz mucho mejor que en medio de la oficina rodeado de tiburones que se la quieren comer y con la posibilidad de darle una patada en las narices al dueño de su empresa. Finalmente, con un desmadre exagerado y sangriento, el director quiere que el espectador se pegue a la butaca, pero no acaba de cuadrar que esa modosita se transforme en una depravada de la violencia. Con todo, es previsible.
"Roofman: ladrón en el tejado" de Derek Cianfranceta ( director de una filmografía no muy extensa, pero considerable. Ahí está "La luz entre océanos" historia de amor en una isla en medio del mar; "Cruce de caminos" también el robo como única salida a la precariedad; "Blue Valentina" el amor perdido ante la precariedad de trabajos y el nacimiento de un hijo que lo pondrá más complicado) cuenta la historia real, así lo dice en el inicio, esto es verdad y pasó, de Jeffery Manchester ladrón de los MacDonald's.
El tío, interpretado por Channing Tatum, se subía al techo de las tiendas y esperaba la llegada de los trabajadores para asaltar la caja fuerte. Hacía los robos como una forma de reivindicación personal, pues se sentía como un auténtico desgraciado frente a su hija y su esposa que ya lo había dejado fuera de juego por inútil sin capacidad para tener un trabajo digno, después de servir en el ejército de los Estados Unidos. Su estilo de atraco dista mucho de ser violento como el resto, porque lo realiza con una escopeta, pero con educación, les da los buenos días e incluso les facilita su propia cazadora cuando encierra a los responsables del establecimiento en una cámara frigorífica.
Considera que no puede ser un matado que a cada cumpleaños de su hija le regale un juego miserable y no aquello que le pide, una bicicleta. Así, piensa que con cuarenta y pico de robos en esa multinacional poderosa son suficientes para cambiar el rumbo de su vida. Solo que la pasma lo trinca y se va con sus huesos directo a la trena. Se adentra en el tema de empezar una nueva vida desde cero, donde puede encontrar otra familia y enamorarse de una mujer, el personaje de Kirsten Dunst,
Hay ciertas similitudes, sin ser nada igual el argumento, en "Sin retorno" de Miguel Cohan. En fin, el personaje solo pretende darle una satisfacción a sus hijos y ser un padre como los demás, pero no encaja en la sociedad y sus prestaciones como persona las desarrolla prácticamente en la clandestinidad.
"Honey Don't" de Ethan Coen ( dividido en dos baja el nivel de calidad) hermano de Joel con una filmografía abundante que solo recordaré dos films excelentes "Muerte entre las flores" y "Fargo" que aquí, en cierta manera, sigue unos patrones parecidos: la detective que va detrás de un caso de unos matones. Sin embargo, se producen cruces de guiones con un final parecido a "Instinto básico" cambiando el tema sexual por uno de lesbianas con un desenlace muy trillado. El guion es un galimatías insulso, pero se puede rescatar la paleta cromática de colores, la iluminación y la fuerza de la actriz hace que el resto se diluya y no nos importe nada para engancharnos.
Aquí vemos una historia atemporal que se podría producir hace cuarenta años en cualquier lugar de una zona medio desértica de Estados Unidos. Se inicia con un accidente de tráfico que parece provocado, porque nada más cometerse aparece una buitre que arranca un anillo del dedo de la fallecida y se lo lleva. Pronto aparece Honey, detective privada, interpretada por Margaret Qualley,
durante todo el tiempo, que aparece su careto, no nos podemos quitar de encima su belleza, pese a su peinado e indumentaria retro que lleva encima, viene a la cabeza el papel de pibón que hace en "La sustancia" de Coralie Fargeat. Esto seguirá vivo mientras mueva sus contornos delante de la pantalla. El policía que atiende el accidente está cansado de echarle los tejos, pero ella ni se inmuta y no se corta ni un pelo en responderle que le gustan las tías y que la deje en paz.
Ella seguirá esa muerte sospechosa y rondará los lugares cutres que recorría la asesinada, como una secta religiosa, viciosa varios con unos padres golfos por compañía. Para acabar, no está exenta de violencia, pero carece del interés y no te atrapa como las pelis de los dos hermanos. Mejor que se unan de nuevo. No es suficiente con una actriz potente que tire del carro de un guion flojo, pero las imágenes nos atrapan a no abandonas ni pestañeas, pese a todo.
"El agente secreto" de Kleber Mandonça Filho se inicia con el protagonista, interpretado por Wagner Moura
( mejor actor en el festival de Cannes 2025), llegando a una gasolinera con cara de mosqueo porque en primer plano aparecen unas piernas semi cubiertas en el suelo tapado con cartones. El gasolinero le cuenta que no se preocupe que es un ladrón y se lo merecía. Estamos en Brasil en el año 1977 ( un mandato de dictadura militar del general Ernesto Geisel, que dejó fuera del marco gubernamental a los partidos políticos) en medio de la nada.
El momento en que se desarrolla es festivo, el carnaval, y la población está disfrazada y de verbena, música y alcohol a saco. Sin embargo, el ambiente callejero es de represión general y pérdida de libertades. Así, el joven aparece en un lugar conocido donde se siente bien recibido. En fin, la trama está en perseguir al tipo sospechoso para cargárselo, porque consideran que es un espía. Eso: un guion deslavazado donde las situaciones fluyen desordenadas.
Una joven, interpretada por Sydney Sweeney, llega a un casoplón en medio del campo nevado. La dueña, interpretada por Amanda Seyfried,
la atiende con amabilidad como si se conocieran de toda la vida. Llega con la idea de ser "La asistenta" ( película del director Paul Feig) de esa mansión. Por lo tanto, la anfitriona ,que también es una joven con una hija pequeña, se dispone, sin más preámbulos, a enseñarle la casa.
Es decir, casi la ha contratado con el currículum nada más y sin apenas conocerla de nada. Sin embargo, después de tanta amabilidad, le comunica que seguirá con las entrevistas y ya la llamará luego. Posteriormente, la aceptan y resulta que la dueña está pirada, porque en la infancia ocurrieron hechos que la dejaron tocada. El guion da más vueltas que un tiovivo: los malos son los buenos y una trama tramposa y previsible.
En fin, la estructura sigue con las neuras de la dueña que la tiene tomada con la asistenta, porque flirtea con el guapo de su marido y cualquier motivo es suficiente para cargarle el muerto a la criada. Da demasiadas vueltas a lo mismo como un bucle sin aportar nada claro. La violencia entre ese trío está al caer. Eso.
Mady, interpretado por Jonathan Feltre, es un cerrajero nocturno que se dedica a dar servicio a aquellos despistados que se olvidan o pierden la llave, luego va el tipo y en un pis pas la abre.
"La noche eterna" de Michiel Blanchart se desarrolla en forma de thriller estresante en el momento en que el cerrajero le meten en una emboscada. Es decir, lo llama una chica, y él se asegura de que el piso es suyo, pero da la casualidad que tanto el DNI como la pasta que cobra está dentro de la vivienda. La confianza le puede gastar una mala pasada en el momento en que la chica sale por piernas alegando que le va a sacar la pasta del banco y que el DNI lo tiene encima de la mesa, pero su sorpresa salta cuando un tipo joven irrumpe en el piso y le pregunta que qué hace en su casa, con lo cual empiezan las hostias sin preguntar más. Ese es el inicio trepidante de una noche larga y penosa. Así que se ve metido en una banda de mafiosos liados con la droga.
Y caer en la red de esos tipos, que le van a pedir cuenta del dinero robado que no tiene ni idea, le va a resultar casi imposible. Recuerda, con sus diferencias claro a "Jo, ¡qué noche!" de Martin Scorsese, pero nada que ver, me quedo claramente con la última. En fin, un thriller de matones sin escrúpulos que se cepillan a todo bicho que se les cruce en su camino. Se quedará en el olvido rápido.
"Sisu camino a la venganza" de Jalmari Helander es la segunda entrega de la saga del soldado decrépito Sisu, interpretado por Joma Tommila que se dedica a defender su Tierra como en la primera.
El inicio es el mismo: un tipo con pinta benigna y porte más de anciano que de joven fornido que en cuanto le provoquen se cepillaba a un ejército alemán antes de que ellos aprieten sus gatillos de ametralladora. Es capaz de enfrentarse solito a todos ellos y devastarlos cortarlos en trocitos pequeños. En esta ocasión, se sitúa en una época similar,1946, pero en una Finlandia fronteriza con los rusos en busca de la actualidad permanente de tensión que hay entre las fronteras entre Europa y Rusia. Ese tipo andrajoso que va a cargarse a la tropa, pasa desapercibido en la frontera ruso por su aspecto cándido junto a un perrito blanco. Así, en poco tiempo, empiezan a descargarse hostias y palizas de sus brazos machacados por las batallas anteriores que quiebran huesos y saltan pedacitos de carne humana por los aires por las bombas tiradas por ese antihéroe. En las escaramuzas de persecuciones hay una cierta similitud con "Mad Max" de George Miller con un armamento y vestimentas futuristas.
Para acabar, la pretensión del director es la de entretener con un desarrollo de amasijo de chatarra armamentística y carne volando por los aires. La maquinaria rusa no torcerá a ese hombre de piedra o de hierro invencible. El despliegue de acción está más que asegurada al mismo tiempo que se van desgajando los trozos de carnicería humana. Eso.
"The last stop in Yuma County" de Francis Gulluppital se inicia, con un plano fijo, mostrando el lugar cochambroso donde se va a realizar la acción: una especie de tejado cutre con una paloma que se pira cuando llega un coche.
Estamos ante una gasolinera en medio del desierto de Arizona. No hay nada más a ciento cincuenta km y el depósito vacío del coche de ese tipo que acaba de llegar,
interpretado por Jim Cummings, el cual vestido con un traje de época indefinida- con la pinta de un colgado de poco porvenir como la estación donde nos encontramos- y con un coche cochambroso de María castaña, para que un negro gordinflón le diga que no hay ni gota de gasolina en los depósitos. No le queda más remedio que esperar la cuba que está de camino como les sucede a otros que van llegando y mientras puede esperar en el bar restaurante.
Nos sitúa en la década de los setenta del siglo pasado, una pareja de jóvenes que aterrizan por ahí nombran a sus ídolos a los protagonistas de "Malas tierras" de Terrence Malick. Por lo tanto, no tienen más remedio que tomar asiento en ese bar de mala muerte. La paleta pálida de la tonalidad del color y tanto los coches como la vestimenta del personal le dan la dimensión de película de serie B del estilo de Robert Rodríguez o Tarantino. Por eso se respiran las hostias en el ambiente pronto saldrán los protagonistas a puñetazo limpia y con una cartera llena de dinero, porque por allí también pasarán cacos con los pies ligeros delante de la policía. Finalmente, el miserable vendedor, pese a dar apariencia de inocentón, ante un botín a mano, se hace el ánimo y saca fuerzas de donde no las tiene para enredarse en la trama criminal para sacar tajada.
"Hasta el final" de Josef Kubota Wladyka muestra la vida de una persona marginal. No sabemos nada de su pasado, pero por lo que nos dice del presente adivinamos que la chica negra no ha tenido mucha suerte en la vida. Es boxeadora popular, interpretado por Kali Reis, ya que le piden "selfis" cuando la ven, pero esto no le da para vivir bien, porque pernocta en un lugar común ya sea hospicio o albergue de personas incapaces de tener o pagar una vivienda propia.
Por si fuera poca su precariedad, se alimenta con las sobras que dejan los clientes en el plato, pues trabaja en un restaurante de comida rápida. Está desequilibrada, porque se acuesta con una cuchilla de afeitar entre la lengua. Así, el dolor será constante. Por lo tanto, su situación también es precaria mentalmente. Sin embargo, más adelante, descubrimos que su madre tiene pasta y es ella la que ha querido llevar esta vida de crápula.
En fin, la trama se precipita por caminos tortuosos en el momento en que se dispone a buscar a su querida hermana que la han secuestrado y no sabe quien ha sido.
"Septiembre 5" de Tim Fehlbaum es una historia verídica sobre los Juegos Olímpicos de Múnich del año 1972 entre el 26 de agosto y el 11 de septiembre Se inicia a modo de documental, cuando los medios digitales y las coberturas informáticas están lejos de la actualidad y muestra los prodigios de unos juegos en directo a todo el mundo por medio del satélite.
La historia se desarrolla desde las tripas de American Broadcasting Company ( ABC, compañía puntera de televisión) y desde allí retransmiten los eventos de esos juegos en Alemania. Sin embargo, no destacó por un tema deportivo, sino por un hecho que los periodistas no sospecharon y no dejaron pasar: fue por el atentado de dos palestinos que se cargaron a dos atletas israelitas. La fecha fue el 5 de septiembre que lleva el nombre de la peli. En la cinta, los comentaristas deportivos dejan de lado las marcas, año en que Mark Spitz se llevó todas las medallas de oro en natación, y se decantan hacia el atentado terrorista. El evento estaba controlado por multitud de cámaras, con los medios del momento, claro, que mostraban cada instante del triunfo o del fracaso.
La historia se desarrolla desde la sala de máquinas de proyección de los juegos. Pero las acciones deportivas pasaron a segundo término y la trama se decanta hacia ese secuestro contado en tiempo real. En fin, ellos, los informadores, querían emitir imágenes que impactaran al mundo, pero nunca pensaron que serían de este tipo.