"Aida y vuelta" de Paco León ( el director se pasa detrás de la cámara en "Carmina o revienta","Carmina y amén" con Carmina Barrios y María león, madre e hija en la realidad. Comedias irónicas donde muestra la picaresca de ciertas situaciones), también actor que mantendrá disputas con Carmen Machi,
en ese formato de meta realidad ( el cine dentro del cine), es decir, destripa completamente los mecanismos del entramado de la serie "Aida", los entresijos internos en la producción del último capítulo.
La idea está preconcebida para que los propios protagonistas del culebrón realicen esta propuesta de desdoblarse al mismo tiempo mientras se actúa y se comentan cosas diferentes de la vida. Por lo tanto, la trama se sostiene a partir del momento en que se enfrentan los protagonistas antes, durante y después de esa grabación. La historia se desarrolla en junio del 2018 por datos que se dan de la renuncia de Màxim Huerta al ministerio de cultura.
En fin, se ve la puesta en escena del capítulo, donde todos los artistas en una mesa cuadrada ensayan su papel con el turno correspondiente y con un tono de cachondeo. Posteriormente se realiza la puesta en escena, donde ficción y realidad se combinan a la perfección, junto con los problemas personales de la popularidad. Es la despedida de los actores que formaron una relación de nueve años en la grabación.
El foco de la acción se decanta hacia una señora cincuentona, Eva,
interpretada por Nora Navas, con todas les experiencias vitales cubiertas: un marido que la atiende con cariño, interpretado por Juan Diego Botto, unos hijos adorables y un trabajo pleno. El viaje a Roma por asuntos laborales y un incidente sin importancia, la presencia de un argentino, interpretado por Rodrigo de la Serna,
al lado de su habitación del hotel y pillado en bolas, le produce un clic en el cerebro. Es decir, a partir de aquí, sin que haya ningún tipo de rollo con el chico, se monta su plan de querer cambiar el rumbo de su vida. Hablamos de "Mi querida Eva" de Cec Gay ( el director aborda las dificultades de una relación de pareja, como ocurre "En la ciudad"; "Ficción" donde la ruptura del matrimonio está al caer y el tío se va a la montaña para marcar un espacio con su mujer; en muchos casos trata el tema uniendo tragedia y comedia como sucede en "Una pistola en cada mano" o "Truman" que se centra en la enfermedad y la muerte con la risa en la boca por dejar a su perro con alguien. Quizá la mas desternillante sea "Sentimental" donde la carcajada asoma a cada giro de dos parejas de vecinos que se citan para cenar) que trata las relaciones de pareja y sus neuras. Aquí asoman las conversaciones tensas que se dan en la mesa mientras se come con amigos, eso es una constante. Ahí entre copas de vino y desinhibidos, se darán las rupturas de pareja.
Se mete de lleno en la piel de esa mujer que considera que el tiempo apremia, que la relación con su marido está acabada y toca iniciar una nueva. Se marcha a Roma por trabajo y se le mete en la cabeza separarse sin motivo alguno, por poner un giro a su existencia. Su vuelta al matrimonio con su marido
resulta complicado, se siente extraña, distante que no encaja en ese lugar, como si sobrara de esa familia. En fin, entendemos que ha entrado en una crisis de pareja y detesta esa posición. Quiere hacer borrón y cuenta nueva. Largarse sola con la intención de empezar de cero, sin ataduras. Su técnica: si no funcionan los ligues, doble ración de chocolate.
Título original Mi amiga Eva
Año 2025
Duración 100 minutos
País España
Dirección Cesc Gay
Guion Cesc Gay, Eduard Sola.
Música Amau Bataller
Fotografía Andreu Rebés
Reparto Nora Navas, J. Diego Botto,
Rodrigo de la Serna,
Ágata Roca, Francisco Cami,
Fernanda Orazi, Marian Álvarez,
Miki Esparbé, Mercedes Sampietro,
Luis Vilanueva, David Selvas,
Fred Adenis, Aleida Torrent.
A la protagonista ese viaje a Roma le ha removido el cuerpo por dentro. El encuentro con un chico argentino es la espoleta que la mueve a virar de dirección en su vida. Sin saberlo, porque ya es mayor, ha sentido un cierto enamoramiento. Le ha saltado la chispa del amor. El problema principal de la mujer es que pretende mantener su aspecto sereno por medio de mentiras piadosas, pero eso la condena más todavía. Es decir, se siente en una zona pantanosa donde habla y se hunde con sus palabras, no acaba de saber qué le sucede y esto le induce a la mentira constante. Mantiene una conversación con el argentino que, por casualidad, vio en bolas el día anterior y quisiera llevárselo a la cama, pues se encuentran a dos pasos, en la habitación del hotel, de una cama a la otra, pero está casada y eso le frena su ambición interior. Esta situación, de casi ligarse a un tío, la descoloca en su estado matrimonial y entra en una espiral negativa de querer separarse de su marido. Ella, en una comida entre amigos, comenta que le ha dado envidia cómo se besaban en la calle unos conocidos. La cual cosa da pie a su marido, extrañado por esa palabra, para interrogarla con eso de la envidia qué coño quería decir, pues le resulta mosqueante y queda en evidencia ante sus amigos. Ésta, ante el agobio de las preguntas de su marido, insiste en argumentar que su amor con él ya no es como al principio. Se abre un silencio, aunque sale una amiga para echarle un capote en una situación tensa. Más adelante, los amigos de ella se enteran, por casualidad, de que está mirando un piso para separarse y se quedan muy perdidos, porque consideran a su marido auténtico. Les dice que irá con la verdad por delante, pero la realidad es que no para de decir un chorro de mentiras. Lo hace para desvincularse de su marido y no es capaz de ir de frente. Así, para librase de él o que la eche de casa, le dice que tiene un amante u otras bolas por el estilo. La verdad es que se le ha quedado en su corazoncito las ganas de tirarse al tipo que encontró en Roma y no para de enviarle "whatsApps". Ante la imposibilidad de cepillarse a su amor platónico, después de separarse, se mete en el bosque de la lujuria y liga con todo quisque que se le presente por delante y con ganas de follar: padres de amigos de sus hijos que la descubren y otros rollos. Finalmente, ni ella misma lo entiende lo que le pasa, pero está en una situación de conflicto consigo que le crea inseguridades. Se quiere volver a enamorar, algo tan simple como eso. El que persigue algo con insistencia, lo consigue: ella con su amor idílico y él, su marido, con un pibón descomunal. Y todos contentos. Bueno.
"Tierra baja" de Miguel Santesmases se mueve en un ambiente rural, en una masía del Bajo Aragón, en Teruel, y rodeado de naturaleza. La protagonista Carmen, interpretada por Aitana Sánchez- Gijón
( recién ganadora de un Goya honorífico) es una guionista que se desplaza a ese ambiente con cierta preocupación porque los problemas logísticos le apremian: que si una puerta no funciona, o el agua escasea. Son los inconvenientes de encontrarse en esa soledad donde los únicos que perturban los silencios son los movimientos de la naturaleza, cargada de belleza con pinos majestuosos, o los suyos propios.
Es guionista y se encuentra recluida en la casa de sus antepasados con la intención de reflotar un proyecto agrícola. Pero la llegada de una postal con cuatro letras por detrás que indican un amor olvidado dan al traste con esa soledad. En ese momento llega un productor conocido, interpretado por Pere Arquillue,
que le ofrece un guion para que le eche un vistazo. En fin, la trama se reduce a esa señora que le gusta la tranquilidad y desprenderse de lo cotidiano del asfalto, pese a que los vecinos no entienden qué hace ahí sin compañía. Nada de acción y minutos y minutos de contemplación. Solo queda descubrir su hermetismo.
¿Quién no ha tenido interés por remover un hecho familiar del pasado? Aquellas historias ocultas, interesantes de nuestros antepasados que se ocultan por ser de mal gusto o estar mal miradas de cara a una sociedad con unas formas de vida establecidas. Los temas de asesinatos, guerras, drogas son escondidas a sus descendientes porque no interesa sacar los trapos sucios a los vecinos ni a nadie. "Romería" de Carla Simón ahonda más en su autobiografía y pretende desnudar los acontecimientos de su padre en una Galicia de años atrás.
Por eso, se va a ese lugar de su procedencia para recabar información en sus familiares que apenas conoce. Su cine se basa en su propio pasado con vacíos que intenta completar Así, en "Verano de 1993"( premio a la mejor dirección novel en los Goya de 2017 y otros) relata su estancia con unos tíos después de quedarse huérfana. Con seis años pasa como puede el duelo de perder a sus padres. Posteriormente, en "Alcarrás" ( Oso de Oro en el festival de Berlín) se desplaza a unos campos de Lérida donde pasó parte de su infancia con sus tíos. Rueda con actores no profesionales. Toca de frente el conflicto del campo de la fruta. En esta ocasión "Romería" se desplaza, con una edad de dieciocho años, hacia el lugar donde fue engendrada y hay una oscuridad total en lo que pasó durante esa época. Ella, interpretada por Llúcia García,
también no profesional, como los de las anteriores pelis, la descubrieron por la calle después de llegar de una acampada, Con su cámara en mano, que posteriormente sería su profesión, visita los lugares de Galicia en busca de las pistas que dejó su padre y quiere saber la manera en que vivió. La protagonista rememora esa relación, en las islas Cíes en Vigo, entre sus progenitores. Pretende indagar en el silencio de sus familiares, por medio de un diario de su madre. En fin, es una peli fresca que replantea las conexiones del pasado y las posibles repercusiones sobre su persona en el caso de que ellos hubieran tomado otra decisión. Se proyectan preguntas y dudas que pretende resolver pasado el tiempo. La protagonista pasea por un pasado oscuro que le da alternativas positivas.
En definitiva, quiere dejar las cosas claras y legalizar unos documentos conforme es hija de ese joven rechazado por la sociedad y dejar constancia que murieron de SIDA.
"Los domingos" de Alauda Ruiz de Azúa ( directora y guionista prepara emboscadas en sus tramas donde los espectadores caen abatidos: "Cinco lobitos" y el conflicto de la aparición de un bebé en una pareja; la serie "Querer" con el machismo encubierto dentro de un matrimonio que sale a flote por medio de una esposa agotada de soportar el aliento del marido; aquí, "Los domingos" una adolescente que penetra en el mundo iluminado de Dios; ganadora de los Goya 2026, mejor película y mejor dirección) se inicia con una imagen que nos da alguna pista de la zona donde nos encontramos con un cristo colgado de la pared. Un grupo de adolescentes que se esconde en un lugar recóndito de un colegio de monjas.
La chica protagonista, interpretada por Blanca Soroa, siente una atracción especial por el mundo religioso. Su tía, interpretada por Patricia López Amaiz, ( mejor actriz principal en los Gora 2026) la va a buscar de fin de semana y le cuenta las batallitas que ella realizaba cuando tenía su edad.
La protagonista confiesa que siente un deseo interno por casarse con Dios. Aquí el guion le da la vuelta al guante de la trama habitual, es decir, si en épocas remotas, la mujer era castigada con ingresar en un convento por alguna falta mayor, haberse quedado embarazada, por ejemplo, o por algún adulterio o burguesas que eran castigadas eternamente por cualquier otro motivo. Eran decisiones caciques y machistas que con cualquier excusa era suficiente para enterrarla en vida detrás de cuatro paredes durante toda si existencia. En este caso, vemos que la decisión es exclusivamente personal, la cual cosa se hace raro que en el siglo XXI una adolescente tome esa decisión. No acabamos de creerlo. Apreciamos en las primeras tomas que la adolescente se encuentra poderosamente atraída, por no decir poseída, por una luz especial.
Así las cosas, la directora espiritual, interpretada por Nagore Aramburu, ( mejor actriz de reparto en los Goya 2026) ya le tiene comido el cerebro y la ha captado para que ingrese en el convento, pero con la negativa de su padre y la otra más audaz de su tía que rechazan ese tipo de vida. Ésta última intenta, por todos los medios, sacarle de la cabeza los pájaros divinos que vuelan dentro de su ser, pues con diecisiete años no puede entregarse a esa idea penosa que le pasa por la cabeza. Ante el fanatismo o la fe ciega de la joven, la tía nada puede hacer. La continuación de lo que pudiera pasar ahí adentro, detrás de las puertas del convento, se puede intuir en una versión particular en "Benedetta" de Paul Verhoeven.
Finalmente, la estructura se detiene en esa convicción acérrima de la chica en entregar su vida a Cristo y la disputa que se abre en el seno de su familia, especialmente con su tía, porque falleció su madre hace años, que se oponen en redondo a que tome esa decisión.
La peli se inicia con un juego de señales de una pareja en la cama que indican el nombre de su futura hija. Están barajando el nombre más adecuado. La relación de pareja es entrañable, pero hay un pequeño problema: la madre es sorda y se ha de enfrentar a las dificultades de la comprensión y la comunicación con su hijo recién nacido. Ese es el inicio de "Sorda" de Eva Libertad, hermana de la actriz, que en la realidad es sorda y con pleno entendimiento para plantear el tema desde el conocimiento más verídico y riguroso.
Ganadora de la Biznaga de Oro en el festiva de Málaga de 2025 y al de mejor actriz, Miriam Garlo, primera intérprete sorda española, y el mejor actor, Álvaro Cervantes que arranca con la felicidad de la pareja y la complejidad del futuro con un retoño a las puertas.
Ellos viven en un medio rural y su relación, en esos momentos, pasa por ser sana y feliz. En fin, el amor fluye en esa pareja que se encuentra con el inconveniente del bebé a la vista y las dificultades de entendimiento están cerca de llegar.
La directora se mete de lleno en la piel de esa madre incomprendida por los demás que intenta adaptarse a la nueva situación, pero se siente extraña en las conversaciones de los oyentes que ella no se entera y no puede aguantar. Siente marginación que los suyos, a los que más quiere, poco a poco se van alejando.
Las primeras imágenes muestra dos caras muy diferentes del final de una batalla: vencedores que entran triunfantes en Madrid, frente a los perdedores que salen por piernas. Las dos Españas enfrentadas en guerra chocan en un final patético.
Los ganadores del fascista Francisco Franco entran en la capital arrasando cualquier vestigio de soldado rojo, del gobierno legítimo, que se cruce por delante. Los perdedores se piran del lugar, porque si se quedan en su país se los cargarán.
Esas son las imágenes iniciales que aparecen en forma de crónica del desenlace. Siguen unas tomas del dictador y su flamante ejército moro que sobrevuelan por encima de una mesa con cubiertos de plata. Éste es el inicio de "La cena" de Manuel Gómez Pereira. El director ( "El amor perjudica seriamente la salud") levanta una comedia sobre el drama de la sangre y los muertos. Con un estilo del cine de Luis García Berlanga, recuerda "La vaquilla" por el contexto histórico, pero en un ámbito diferente, cerrado, donde saca a relucir las situaciones espantosas para generar unas risas.
Con un reparto coral de dos actores destacados: Alberto San Juan, dueño del hotel y Mario Casas oficial encargado de una velada perfecta. La trama gira en torno a una cena especial conmemorativa de la victoria de la Guerra Civil Española. La historia se desarrolla en 1939 el Hotel Palace en Madrid dos semanas después del triunfo del generalísimo Franco, general rebelde del gobierno español.
En fin, la cinta ofrece con humor un momento dramático para los perdedores que encima de derrotados deben preparar un menú especial para el dictador, si no quieren acabar con un tira en la frente.
"Maspalomas" es un municipio de Las Palmas de Gran Canaria y el lugar donde se desarrolla la película del mismo nombre de los directores José Mari Goenaga y Aitor Arregui. Estos directores abordan tramas dispares que ejecutan a la perfección. Así, por ejemplo, en "Loreak" ( con la misma actriz por medio Nagore Aramburu)
unas flores de un amante sospechoso guardarán un misterioso amor; "La trinchera infinita" toca el tema del topo de la Guerra Civil española, un republicano que se esconde detrás de un armario durante varios años con el temas de ser descubierto y pasado por el garrote vil; "Marco" repasa el argumento del impostor del mismo nombre que el título que mantiene la mentira de haber estado en un campo de concentración para considerarse un héroe, pero se le derrumba el castilla de embustes. En este caso "Maspalomas" el personaje, interpretado por José Ramón Soroiz,
presenta un papel de homosexual salido del armario hace veinticinco años, después de formar una familia con una hija y dejarlos en la estacada y pirarse a la isla a disfrutar de su nueva condición sexual. Se inicia en esa bacanal sin freno con relaciones sexuales a saco con varios hombres. Da la sensación que vamos a ver algo muy carnal, desenfrenado de sexo. Sin embargo, esto es imposible porque el tipo tiene una edad avanzada y ese ritmo acelerado de folleteo sin parar, no dura demasiado, porque a las primeras de cambio se queda grogui. Con un ritmo fuera de lo normal, seco de pasta y una enfermedad repentina no tiene más remedio que volver de nuevo al armario de su ciudad.
En fin, es una peli sincera, donde vemos a un protagonista que sigue sus deseos y sus ilusiones antes de que se le vaya la vida. Es cierto que a su alrededor ha dejado una familia desamparada, pero pretende serguir su camino antes de dejar de existir.
"Moscas" de Aritz Moreno es una comedia ligera que refleja el prototipo de alto ejecutivo que está por encima del bien y del mal y que se salta las normas. Va siempre con la altivez de prepotencia, porque es el director general de una empresa y se codea con las altas esferas en Buenos Aires. Ese tipo chulo y engreído,
interpretado por Héctor Alterio ( nos viene a la memoria J. Bardem en su excelente papel en "El buen patrón" de León de Aranoa que también se le va la vista con las jóvenes que lo rodean), piensa que está fuera del círculo de los mortales y que nunca le van a pasar las desgracias de los de a pie, pero eso, en este caso, no se va a cumplir.
La historia se desarrolla en dos planos temporales. Por un lado, en tiempo real con el empresario agobiado por desprenderse de un muerto del maletero y, por el otro, el tiempo pasado que le llega al recuerdo de los hechos que le han conducido hasta aquí. Para terminar, muestra a los tiburones de las finanzas que quieren toda la pasta para ellos y en el caso de que alguien interfiera en los negocios no ahorrarán nada en sus esfuerzos para quitarse de en medio a la competencia. Aunque para ello contraten a un macarra con la pistola entre los dientes.
Finalmente, chanchullos entre empresarios y políticos, muchas expectativas que tan solo se ha quedado en la gran actuación de Alterio y poco más.
"Las chicas de la estación" de Juana Macías ( directora de la serie "Las abogadas" que cuenta las andanzas de Manuela Carmena y Cristina Almeida de los inicios en el mundo de los abogados, metidas siempre en los conflictos de las clases obreras) se detiene en unos hechos reales ocurridos en Palma de Mallorca, en concreto en una violación sobre una adolescente, interpretada por Julieta Tobio,
de quince años. La trama se articula en torno a un centro de acogida de adolescentes rechazados por sus familias y de niños venidos en patetas. Allí reina cierto buen rollo, cantan y bailan ( el rap está presente en toda la cinta) y parecen estar a salvo de la selva del exterior, porque cuando pisan las casas de sus familias, si es que las tienen, les llega el terror y el rechazo a esas jóvenes.
Éstas realizan una especie de monólogos para ellas mismas de la situación en que se encuentran. Es un pensamiento interno y un repaso de una existencia desastrosa. En fin, la cámara sigue los pasos de esas chicas sin presente ni futuro que deambulan a ritmo de rap por donde pasan.
Se abre el telón del teatro y se inicia la agonía del final de una existencia. La función esperpéntica del final de la vida entra en escena con un personaje envejecido, antes hermoso y luminoso, interpretado por Ángela Molina
que deambula como una loca por el piso, descontrolada, perseguida por funcionarios de la sanidad que quieren aplacarla, silenciarla. Y los papeles, muebles, lámparas vuelan a su paso. Su cara decrépita, envejecida por el paso del tiempo. "Polvo serán" ( y te vienen a la memoria los versos hermosos de Quevedo "Amor constante más allá de la muerte" :polvo serán, más polvo enamorado) del director Carlos Marqués-Marcet ( "10000 Km", "Los días que vendrán", siempre con David Verdaguer como protagonista, aquí, no) se centra en la agonía antes de la muerte de una, mejor dos, personas.
Esas primeras imágenes de una familia persiguiendo por la casa a una anciana como un caballo desbocado marca el camino temático de la cinta. En ese proceso hacia la muerte se producen coreografías de bailes de los figurantes, ahora de pasajeros en el bus y luego de jardineros. Está bien ejecutada, pero parece un relleno de guion, no sé yo... Por tanto, esa mujer que está terminal decide afrontar la muerte de otra manera y la busca. Va derecha hacia ella, en lugar de esperar en la cama a que llegue.
En definitiva, una película con poco recorrido de proyectos, porque la muerte está siempre en el pensamiento de los personajes. Se plantean quién será el primero que le abandone al otro. Pero hay un giro y se pueden ir los dos al otro barrio, el matrimonio acabado, con todo hecho, aunque por mucho que les pese a sus hijos, juntos y experimentando las últimas sensaciones del cuerpo sabiendo cuándo y cómo te mueres sin llegar a la decrepitud.