El inicio de "Enemigos" de David Valero ya nos indica el acoso que recibe un adolescente por parte de otro: el primero, interpretado por Chistian Checa,
que trabaja de mensajero, por la noche con la empresa Glovo, el segundo, interpretado por Hugo Wetzel, que lo persigue con una moto para acorralarlo e insultarlo.
Es una secuencia larga de persecución, en parte realizada en el puente rojo de Alicante, donde uno pretende hacer su trabajo y al mismo tiempo escapar del otro, el macarra de turno que intenta joderle la vida. Esto viene de lejos, pues ya iban al mismo cole y recibía "bulling" del mismo chulo, pero ahora la violencia se ha incrementado. El líder perseguidor se junta con otros horteras para atizarle palizas nocturnas. Hay mucho material acerca de este tema, ahora me llega a la cabeza la peli alemana "Con los pies en la tierra" de David Wnendt donde una pandilla de violentos le jodía la vida a un chico que quería estudiar. Aquí se resalta la grieta familiar del pirado, el padre, que lleva a cuestas como una carga. Hablamos de un loco, interpretado por José Manuel Poga, que lo tiene baldado a hostias.
En fin, es la continuación del cine quinqui donde las pandillas de chorizos se la toman con los más débiles para dales palizas, entre unos cuantos, y dejarlo tirado en el asfalto. La acción transcurre a ritmo del nuevo flamenco de Lin Cortés Novia Moderna. Muestra dos mundos diferentes: el joven que ha nacido y vivido dentro de una familia de pelea y mal rollo, de un lado, y, del otro, el chico con un trato de amistad permanente por vivir en una familia en amor y amistad.
Título original Enemigos
Año 2025
Duración 103 minutos
País España
Dirección David Valero
Guion David Valero, Alfonso Amador
Música Steve Lean, Remate Bnet
Fotografía Alberto Pareja
Reparto Chistian Checa, Hugo Welzel,
Luna Pamies, Sara Vidorreta,
Estefanía de los Santos,
José Manuel Poga, Inma Sancho,
José María Peinado,
María José mariscal,
Natalia Braceli.
La trama se centra en las peripecias de dos adolescentes con diferentes comportamientos: por una parte, se encuentra el joven tranquilo que pertenece a una familia de condición social baja con madre, hermana y un abuelo que se va de la cabeza con su instrumento musical. Le toca currar de día en un supermercado y de noche repartiendo paquetes de mensajero; la guerra, por la otra parte, se inicia con ese machote que siempre va acompañado de varios matones que le tienden una trampa tras otra mientras intenta repartir su mercancía. Pretenden desplumarle la pasta que lleva o la mercancía. La tienen tomada con él y no hay día que no lo acosen en una calle solitaria en la noche. Le regalan una moto para su cumpleaños y mantiene una relación amorosa con una amiga de su hermana y la banda de gamberros los pilla en la calle y les arrebata la moto y le suelta una paliza a la chica sin que él sea capaz de mover ni un dedo. Tiene la fama ganada de gallina desde que se conocieron en el cole, por eso es incapaz de mover un dedo. Por si no fuera suficiente la afrenta, los macarras graban la paliza y la suben a la red. Su hermana le recrimina que sea tan cagado frente a ese chulo que lo jode desde niño. Sin moto, sin novia y sin dignidad, no le queda otra que ponerse cachas, entrenar boxeo y esperar su momento para vengarse de su enemigo de toda a vida. Se prepara para darle una paliza en cuanto se le cruce, pero ya no será necesario, porque ese cabronazo ha sufrido un accidente que lo ha dejado postrado en una silla. Ahora puede hostiarlo, pero su madre le aconseja que devolver la pegada le creará un resentimiento que acarreará toda la vida. No se puede comportar como lo hizo él. El diezmado por mucho que se ve imposibilitado de hacer gamberradas nunca cambiará y suelta por la boca insultos sin fin, porque no puede hacer otra cosa. Sin embargo, esa escoria de tío está producido porque detrás hay un padre mucho más salvaje, borracho y sanguinario que él. Y se entiende las penalidades ( aquí está el fondo duro de la trama) que ha pasado el joven. Así las cosas, la acción avanza en sentido contrario del que esperábamos y se detiene a ver si en vez de una venganza se consigue una amistad. Finamente, por un lado, está el hijo desestructurado sin madre y con un padre borracho que maltrata al niño y éste no tiene más remedio que proyectar la violencia en el cole o después, de adolescente, en la calle junto a los demás para que sea visible; por el otro, el joven maltratado por el anterior que en su casa, humilde, mantiene una relación amoroso con el resto de su familia y por eso es un joven con sentido común y feliz.






































