La peli se inicia con un juego de señales de una pareja en la cama que indican el nombre de su futura hija. Están barajando el nombre más adecuado. La relación de pareja es entrañable, pero hay un pequeño problema: la madre es sorda y se ha de enfrentar a las dificultades de la comprensión y la comunicación con su hijo recién nacido. Ese es el inicio de "Sorda" de Eva Libertad, hermana de la actriz, que en la realidad es sorda y con pleno entendimiento para plantear el tema desde el conocimiento más verídico y riguroso.
Ganadora de la Biznaga de Oro en el festiva de Málaga de 2025 y al de mejor actriz, Miriam Garlo, primera intérprete sorda española, y el mejor actor, Álvaro Cervantes que arranca con la felicidad de la pareja y la complejidad del futuro con un retoño a las puertas.
Ellos viven en un medio rural y su relación, en esos momentos, pasa por ser sana y feliz. En fin, el amor fluye en esa pareja que se encuentra con el inconveniente del bebé a la vista y las dificultades de entendimiento están cerca de llegar.
La directora se mete de lleno en la piel de esa madre incomprendida por los demás que intenta adaptarse a la nueva situación, pero se siente extraña en las conversaciones de los oyentes que ella no se entera y no puede aguantar. Siente marginación que los suyos, a los que más quiere, poco a poco se van alejando.
Título original Sorda
Año 2025
Duración 99 minutos
País España
Dirección Eva Libertad
Guion Eva libertad
Música Aránzazu Calleja
Fotografía Gina Ferrer
Reparto Miriam Garlo, Eñena Irureta,
Álvaro Cervantes, Joaquín Notario.
Una pareja, ella sorda y él oyente, esperan un bebé con las posibilidades de que también sea sordo. Pronto se inician los problemas, pues la madre de ella no se toma la noticia con felicidad por si sale su nieto con problemas de sordera. Ella se siente integrada, pero en muchos momentos, apreciamos que los interlocutores. tanto doctores como otros, siempre se dirigen a su marido, que oye, y obvia a la persona que no percibe los sonidos. Esto la altera y la cabrea en exceso. Incluso se sale de una farmacia porque el dependiente no la entiende y se cabrea porque considera que debería saber el lenguaje de signos para sordos. La protagonista se junta con un grupo de amigas que también son sordas y nota que tienen un hijo y se avergüenza de que su madre sea sorda y se tenga que comunicar por medio de signos. Así las cosas, llega el momento del parto y se siente agobiada, porque considera que no va a poder expresarse en el quirófano como ella quiere y no la van a entender, aunque su marido le da ánimos y le dice que él va a estar siempre con ella. Llega el momento del parto y las comadronas o asistentas le van hablando normal como si oyera y él está a su lado para traducirle por medio de signos. Se queda sola en el parto ante los doctores, porque se complica y entra en crisis porque no oye nada y no sabe qué coño pasa con su parto. Las pruebas médicas dan que la bebé es oyente y esto, pese a alegrar al matrimonio, la madre lo ve como un distanciamiento de su hija hacia ella. Por lo tanto, la madre se siente la nota discordante dentro de la familia: la sorda. Por lo tanto, el enfrentamiento con su marido, pese a ser muy comprensivo, es frontal porque en cada momento que se dirige a alguien hablando y sin hacerle los signos a ella, se siente desplazada y marginada. Es decir, la familia habla entre sí con la niña que no para de crecer y ella sigue sorda y marginada en esas conversaciones habladas. Sin embargo, que los demás pasen de ella le da igual, lo que más le jode de todo es que su hija no la entienda y no le haga ni puto caso, ahí ya no aguanta. En el fondo, quizá hubiera deseado que no oyera como ella para realizar las cosas que ella hace como ir a la organización de sordos y tenerla más cerca de ella. La hija crece y el padre le va ganando terreno a la madre en cuanto a intercambio y conexión, pues la niña se entiende mejor con él. Finalmente, la protagonista se va metiendo cada vez más en su interior y parece que le viene grande el hecho de ser madre incomprendida y esto la va hundiendo poco a poco. La hija ha llegado para generar indiferencia y aislamiento en la familia feliz. Al final, la bronca se ve venir y el matrimonio está en pedazos, roto.




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