miércoles, 25 de febrero de 2026

La cena


 
Las primeras imágenes muestra dos caras muy diferentes del final de una batalla: vencedores que entran triunfantes en Madrid, frente a los perdedores que salen por piernas. Las dos Españas enfrentadas en guerra chocan en un final patético.



 Los ganadores del fascista Francisco Franco entran en la capital arrasando cualquier vestigio de soldado rojo, del gobierno legítimo, que se cruce por delante. Los perdedores  se piran del lugar, porque si se quedan en su país se los cargarán. 



Esas son las imágenes iniciales que aparecen en forma de crónica del desenlace. Siguen unas tomas del dictador y su flamante ejército moro que sobrevuelan por encima de una mesa con cubiertos de plata. Éste es el inicio de "La cena" de Manuel Gómez Pereira. El director ( "El amor perjudica seriamente la salud") levanta una comedia sobre el drama de la sangre y los muertos. Con un estilo del cine de Luis García Berlanga, recuerda "La vaquilla" por el contexto histórico, pero en un ámbito diferente, cerrado, donde saca a relucir las situaciones espantosas para generar unas risas. 



Con un reparto coral de dos actores destacados: Alberto San Juan, dueño del hotel y Mario Casas oficial encargado de una velada perfecta. La trama gira en torno a una cena especial conmemorativa de la victoria de la Guerra Civil Española. La historia se desarrolla  en 1939 el Hotel Palace en Madrid dos semanas después del triunfo del generalísimo Franco, general rebelde del gobierno español. 



En fin, la cinta ofrece con humor un momento dramático para los perdedores que encima de derrotados deben preparar un menú especial para el dictador, si no quieren acabar con un tira en la frente.

Título original La cena

Año                 2025

Duración         106 minutos

País                 España

Dirección         Manuel Gómez pereira

Guion               Joaquin Oristrell, M.Gómez Pereira      

                         Yolanda Gracía Serrano.

Obra                  José Luis Alonso Santos

Música               Anne-Sophie Versnaeyen

Reparto              Mario Casas, Alberto San Juan,
 
                           Asier Etxeandia, Nora Hernández,

                           Elvira Mínguez, Óscar Lasarte,

                           Ferrán Gades, Martín Páez,

                          Toni Agustí, Carlos Serrano,

                          Eleazar ortiz, Xavi Francés,

                          Carmen Balagué.




La llegada del teniente a un hotel, que está realizando funciones de hospital, se debe a un motivo de Estado: prepararlo para un evento de altas costuras. Ese lugar que apesta a podredumbre necesita recuperar su esencia de hace cuatro años para organizar la cena en honor del vencedor Franco.Allí se celebrará la victoria del alzamiento militar. Se topa con el dueño del hotel que ve imposible realizar el acontecimiento en unas horas, porque en ese lugar es imposible preparar ni un plato de sopa para las ratas, pero hoy mismo se ha de hacer un menú cinco estrellas para el general rebelde. Pero con la pistola encañonada en la sien todo es posible. "Lo preparas o eres un traidor a la patria y te pego un tiro". Siguen las negativas del propietario: "los mejores cocineros están en la trena y son republicanos encarcelados, así que si quiere el mejor menú debe sacarlos de la cárcel". Todo se hace por complacer al caudillo, a la nación, a la patria y a la Iglesia que forman un equipo indisoluble. Rescatan a los cocineros del pelotón de fusilamiento, hoy no la palman, pero mañana sí. En el caso de que un cocinero rojo se amotine y diga que el dictador es un mierda bajito y con bigote, entonces un tiro en la cabeza y acojonados el resto ya se pueden poner a la faena. Por un lado, el tono de humor sirve para mostrar la miseria después de la guerra, las filas de racionamiento y el autoritarismo de los vencedores frente a la sumisión del resto. Por un lado,  se pasea la guardia mora como estandarte de la represión y los oficiales radicales que imponen su mandato con la pistola. Sin embargo, los cocineros no van a dejar pasar la ocasión de cargarse al militar enano con matarratas en el postre. Aunque se desiste por si se lo hacen probar antes. A todo esto, la batalla sigue en la cocina entre los cocineros republicanos y los camareros falangistas que acaban de llegar. El conflicto se abre en el momento de montar las mesas que todos los generales quieren sentarse en la mesa del dictador, porque quieren sacar tajada del país, un ministerio, gobernador, lo que sea con tal de meterse pasta en los bolsillos, aunque por detrás la mayoría se ríen del gordito con bigote. Así, la trama deriva sobre la posibilidad de escapar mientras los comensales revientan de alcohol por dentro. En fin, se producen los ramalazos de autoritarismo del típico oficial déspota y machote que se sobrepasa con su autoridad y aprieta el gatillo en exceso, junto a un contrapunto de homosexualidad. Por mucho que haya finalizado la batalla, la guerra está latente y se traslada a las cocinas del hotel. Eso.



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