miércoles, 17 de septiembre de 2025

El caso Miranda




 "El caso Miranda" de Michelle Danner ( tanto el decorado, la vestimenta, los coches y el tono ocre de la paleta de cine, nos lleva a esa época, incluso el cartel de la película que esta en estreno en los cines donde trabaja la protagonista está cuidada, pues echan "Los pájaros" de Alfred Hitchcock de ese mismo año)  



se sostiene con solvencia en el momento en que cuenta unos hechos ocurridos en la realidad. La película se centra en esa joven, Patricia Weir, interpretada por Abigail Breslin, que trabaja en un cine en el año 1963. 




Muestran a una chica recatada que la lleva su madre en el coche y cuando acaba la jornada, a última hora de la noche, le acompaña un chico del trabajo. Hay una elipsis y aparece en su casa en un estado penoso con signos de haber sido maltratada, incluso violada. El reconocimiento, por un doctor con el cigarrillo en la boca en medio de la consulta, quiere averiguar si ha padecido tal agresión. La joven, muy avergonzada, no se deja tocar por el anciano. Por lo tanto, no hay signos de violación a la vista y se debe hacer un reconocimiento más en profundidad. La muchacha se niega a que la agresión se quede impune, pese a que la madre le comenta  que se olvide, porque de lo contrario tendrá más problemas. Sin embargo, ella pretende denunciarlo porque si lo deja libre volverá a hacerlo de nuevo con otra. De todos modos, una vez confesado el hecho, la hermana le advierte que si la agresión se hace con un dedo, en Arizona, eso no se considera violación.



Este caso se hizo famoso porque la declaración que tomaron los policías se realizó ilegalmente sin presencia de un abogado y estas pruebas que eran determinantes no se tomaron en cuenta en el juicio. A partir de entonces, los presuntos culpables tienen derecho a no confesar sino es en presencia de su abogado. En fin, ahora le toca la chica pasar por el proceso de preguntas ante el inspector como si la culpable fuera ella misma y la familia se encuentra un tanto atenazada ante la situación. Con todo, se ve el abandono en que se encuentra la protagonista por las autoridades que controlan unas leyes obsoletas. 

Título original Miranda's Victim

Año                2023

Duración        127 minutos

País                Estados Unidos

Dirección        Michelle Danner

Guion              George Kolber, J. Craig Steles

Música             Holly Amber Church

Fotografía        Pierluigi Malavasi

Reparto            Abigail Breislin, Andy García,

                         Donald Sutherland, Luke Wilson,

                         Ryan Philippe, Emily Vancamp, 

                         Kyle MacLachlan, Nolan Gould,

                         Taryn Manning, Josh Bowman,

                          Barry Kolman.





Después de un posible caso de violación sobre una joven inmadura, la madre intentará sonsacar a su hija lo que pasó esa noche que le creó un pequeño trauma. La madre le dice que no se preocupe que muchas mujeres pasan por ese trance como si fuera algo de lo más  normal que la violen. Y el tiempo curará las heridas. Ésta insiste comentando que las leyes actuales nunca ayudarán a esa llamada de auxilio y por mucho que reclame será en balde, sin éxito. Le aconseja que se olvide, porque si lo denuncia arruinará su futuro, ya que ningún hombre le hará el menor caso. Cuando tramitan la denuncia, el comisario, muy amablemente, las atiende con un exceso de cortesía. En comisaría se reconstruyen los hechos. Hay agresión en el momento en que la llevan a la fuerza sin su consentimiento en un coche y la trasladan a un lugar solitario fuera de la ciudad, pero el inspector se queda anclado en la pregunta típica: con que la penetró. La madre está en contra porque sabe que meterse en esa mierda con las leyes actuales no van a conseguir nada. Así, tras declarar que no sabía con qué órgano la han violado, esto es lo que se convierte importante, no que hayan abusado de su cuerpo sin su voluntad expresa. Dicho de otra manera, es violación si hay penetración de pene, de lo contrario no es importante y todo está permitido. La policía da con el tipo un tal Miranda que está fichado por delitos varios. Hay pruebas evidentes, el coche, una cuerda, como para empapelar al tío allí mismo y es lo que pretenden los dos detectives que se han presentado en su casa. Se lo llevan a comisaría y sin abogado presente consiguen que firme los hechos ocurridos. La vida sigue y por más pruebas que hay sigue enquistado. Llegado el juicio, los testimonios no son concluyentes, pues en la declaración hay más oscuridad que luz y el abogado defensor se escuda que su cliente estuvo presionado por la policía para firmar una declaración que es ilegal y no tiene valor. Se reabre el caso y el acusado puede salir en libertad, a lodo esto, el marido de la agredida se entera y monta en cólera contra la joven violada que la llama puta. Finalmente, esa chica que se casa y tiene una hija ve que no puede desarrollar su vida por las pesadillas que la persiguen ya que su agresor se puede ver en la calle en unos días y entre otras cosas por el componente paternalista que esta en el seno familiar. Muestra a una sociedad completamente machista donde el hombre sobresale por encima de la mujer que queda a expensas del maltratador

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