viernes, 21 de noviembre de 2025

Frankenstein





Guillermo del Toro es un director que se caracteriza por contar historias potentes, por su acción y dinamismo que te hace entrar de lleno en la trama. Crea lo que le viene en gana después de cosechar varios premios y si le apetece cine animado hace Pinocho, parece que le gusta hacer su propia versión de los clásicos, como en esta ocasión, con "Frankenstein", la que nos ocupa ahora y que llevaba tiempo detrás el proyecto. Destaca en las batallas de acción donde aparecen monstruos que se enfrentan a los humanos-mejor verla en pantalla de cine. Así le encanta sacar a los monstruos del baúl, por ejemplo, "La forma del agua", mejor director en los Oscar de 2017, donde una cosa viscosa y acuática se funde en una amistad profunda con una chica dedicada a la limpieza, a quien nadir tiene en cuenta ni presta la más mínima atención; "El laberinto del fauno", donde el marco principal de la historia es el horror de la Guerra Civil española se mezclan con otra bestia-casi siempre son cándidas y bonachonas- que es más noble que los locos soldados. 



Aquí, como en las otras ocasiones, el monstruo es bondadoso y toma un cierto cariño con un anciano ( en el imaginario mental nos queda el engendro de retales humanos y los momentos pasados con la niña en el río de la peli clásica en blanco y negro de James Whale). Así, se inicia con una propuesta de lo más atractiva, pues hay acción a tope. Un engendro andrajoso que aparece en el Polo Norte y golpea a esos navegantes que se obstinan por sacar el barco anclado en el hielo. La bestia quiere recuperar a un hombre que tiene una pierna metálica que acaban de rescatar. A partir de aquí, la historia se articula por medio de la voz en off de ese personaje que han recuperado de las garras del monstruo que cuenta su existencia desde los inicios de su infancia con su familia en un castillo con su padre un tirano del bisturí. Se hace adulto y sus pretensiones pasan por formar un ser propio de restos de cadáveres con sus propias manos. Todo en un ambiente y una decoración exquisita. 



En fin, vemos a un personaje con ambición y la idea de ser más que Dios y capaz al mismo tiempo de traspasar las fronteras de la vida mediante su propia creación de un ser mediante partes del cuerpo se personas muertas. Eso.

Título original Frankenstein

Año                 2025

Duración         149 minutos

País                 Estados Unidos

Dirección         Guillermo del Toro

Guion              Guillermo del Toro

Libro                Mary Shelley

Música             Alexandre Desplat

Fotografía        Dan Laustsen

Reparto            Óscar Isaac, Chistoph Waltz,

                          Jacob Elordi, Felix Kammerer,

                          Mia Goth, Lars Mikkelsen,

                          Charles Dance, David Bradley,

                           Chistian Convery, Ralph Ineson,

                           Sofía Galasso, Burn Gorman,

                           Joachim Fjelstrup. 





La historia se inicia por el final y el hombre desesperado a quien persigue el monstruo, ya liberado de él, pretende contar lo que pasó hasta llegar ahí a esa zona congelada, porque el capitán del barco necesita una explicación. Por tanto, hay una vuelta a su infancia, la del tipo que han rescatado con una pierna de hierro, que cuenta la creación del monstruo que acaba de precipitarse en las heladas aguas y creen que ya no volverá del fondo helado. El pequeño Víctor, habla francés, vive en un castillo y su padre es Frankenstein, un médico cirujano famoso. Ese niño pide venganza contra su padre por la falta de su madre, pues su padre tan prestigioso fue incapaz de salvarla de este mundo. Éste, el niño, también se hace adulto y experimentado cirujano que realiza ensayos con partes del cuerpo de seres muertos  e intenta darles vida por medio de mecanismos de electricidad. Ante su creación inicial, los expertos le comentan que es un truco barato, pero él les cierra la boca con pruebas empíricas de movimientos  humanos encima de una mesa de pruebas. Los escépticos están en contra de esa creación de medio cuerpo que no para de moverse y dicen que eso va en contra de los designios de Dios. En el lugar del experimento, un castillo abandonado, generadores de electricidad potentes y piezas de muertos recientes emprende su proyecto, a la espera de que un rayo accione una nueva vida. Así pues, de alguna batalla de cualquier guerra, recoge varios cadáveres y va montando el monstruo como si de un rompecabezas se tratara con sierra y martilla en la mano. Y llegó el rayo con las turbinas que dan el chispazo potente para la creación. Cuando acaba de contar su historia Víctor, entonces viene el monstruo al barco y explica la suya en la segunda parte. Es el momento en que Frankenstein se pasea por el bosque experimentando la libertad sin cadenas a sus pies. Y dice que se ha dado cuenta de que es un despojo hecho de miembros de muerto. No es fácil ser un monstruo, por eso, mejor matar a tu propio creador. Su intención es la de vivir como cualquier otro mortal, pero eso es imposible, porque por mucho que le disparen, nunca lo matarán. Finalmente, se quiere crear una vida nueva controlada por el humano y que sea capaz de llegar a una vida eterna sin contar que esa existencia dispone de inteligencia y quiere ser como los demás.Pero no se contaba con que ese ser también es capaz de almacenar sentimientos y realizar acciones buenas más allá que el propio humano.

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