viernes, 28 de noviembre de 2025

La quinta portuguesa




Las primeras secuencias ya nos llevan directamente hacia el lado de la trama: una mujer que huye de su presente. La chica sale despedida de su apartamento con un bolso de viaje. Quiere dejar una nota de su ausencia, pero prefiere irse anónimamente. Marcha en autobús hacia Alemania sin más explicaciones. 



Posteriormente muestra el personaje principal de la historia, Fernando, interpretado por Manolo Solo ( En "El buen patrón" de Fernando León de Aranoa hacía un papel de amargado y su jefe intentaba levantarle la moral), que da clases de sociales a alumnos de instituto. Ese inicio "in media res" sin apenas dar más datos de los que referimos se cohesiona con el inicio, porque ese profesor llega justo a la casa desde donde ha partido aquella mujer. Esa es la propuesta de "Una quinta portuguesa" de Avelina Prat ( "Vasil" con un Karra Elejalde dando vida a un samaritano), la de una huida sin saber por qué se realiza como sucedía en Thelma y Louis de Ridley Scott



Esas condiciones adversas lo desestabilizan y emprende una huida hacia ninguna parte donde se ve metido en una finca portuguesa, de la cual es dueña Amalia, interpretada por María de Madeiros con un pasado en la colonia angoleña. 



Finalmente, la cinta plantea el cambio de identidad, copiar a su mujer que lo ha dejado tirado y emprender un rumbo nuevo, a la deriva, diferente del que llevaba hasta ver adonde lo acarrea. No pretende dar pistas de su persona a la dueña de la parcela donde va a parar y esa incertidumbre mantiene atento al espectador.

Título original Una quinta portuguesa

Año                2025

Duración        114 minutos

País                España

Dirección        Avelina Prat

Guion             Avelina Prat

Música           Vicent Barriere

Fotografía      Santiago Racaj

Reparto          Manolo Solo, María de Madeiros,

                       Branka Katio, Rita Cabaço,

                       Xavi Mira, Bianca Kovacs,

                       Rui Morrisson, Luisa Cruz,

                       Iván Barnev.   




El profesor de instituto que llega a su casa después de impartir una clase ve que su mujer no está en casa. No entiende nada de su desaparición y el día siguiente lo notifica en la comisaría de policía. Su esposa escapó de la guerra en Belgrado y por mucho que le pregunten sobre su procedencia, él apenas sabe su destino antes de conocerse, entre otras cosas porque ella misma deseaba mantenerlo en secreto. El tipo está muy mosca, porque se ha largado sin decir nada. Pasea por los lugares que frecuentaba y pregunta por ella, pero no recibe contestación alguna. Atiende de nuevo a la policía que le dice que saben que ha pasado a otro país, pero parece que lo ha hecho por voluntad propia y, por lo tanto, no pueden hacer nada por retenerla. La policía le insiste que esto es muy común: consiguen la documentación y luego se largan. El tío se cabrea. Esta situación adversa lo ha desestabilizado en sus clases y en su vida. Su estado, en poco tiempo, pasa de estable y con aplomo a un desconcierto y agobio total. Toma el autobús y deja de lado la proyección vital que llevaba hasta ahora. Así pues, sin rumbo, aterriza en Portugal. Allí se encuentra con un jardinero español que se hace colega y por casualidad la palma, entonces se hace pasar por él y acude a una parcela portuguesa a cuidar los árboles y las plantas. Y se va para allá a La quinta de los almendros blancos. Por lo tanto, se ve metido en un lío que no sabe cómo va a superar. Realizar esas funciones de jardinero que no tiene ni puta idea serán complicadas y pronto lo descubrirán. Pero la dueña de la finca parece que es una culta que ha viajado mucho y está como él, depresiva por algo que sucedió en el pasado. Se genera una complicidad entre espectador y personaje por saber algo sobre esa enigmática ama. Con todo, la trama está en que si se toma confianzas con la dueña, el mentiroso puede confesar su mentira y se acabará todo. Avanza y nos damos cuenta de que tanto él como ella ocultan su pasado porque no lo quieren ni siquiera recordar. Con todo, qué sucede si pasa el tiempo y quiere prolongar esa relación con su dueña, después de confesarse con ella y contarle la verdad, quieren emprender un nuevo negocio juntos. Pero necesita vender el piso de España que se entera de que vive alguien con el nombre de su mujer. Es el giro de guion que faltaba para darle emoción a la oscuridad de las historias que nos rodean. Por lo tanto la trama da un vuelco y nos muestra que hay personas en condiciones igual a a suya, con identidades cuestionables. Para finalizar, cuenta la historia del intruso que entra en una casa haciéndose pasar por otro y no explica nada de su vida y en esa casa también coincide con la dueña misteriosa que poco a poco se va dando las pistas de sus pasados. Sin embargo, hay escondidas en lo más recóndito de la personalidad sorpresas por descubrir y otros cercanos a ellos también pueden estar falseando su identidad.

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