viernes, 30 de enero de 2026

La receta perfecta




"La receta perfecta" ( mejor ópera prima en los César 2024) de Louise Couvoisier se centra en las correrías de un adolescente, interpretado por Clement Flaveau



Pretende mostrar esa forma anárquica  de actuar sin importarle otra cosa que disfrutar de su juventud y completar la fiesta con un polvo. No importa que la noche la pase tirado hasta que se le vaya la borrachera, en un banco en medio de la calle. La historia se desarrolla en un medio rural y su padre, que también lleva el mismo camino, ya conoce de las cogorzas que suele pillar su propio hijo. Así, la noche es para liarla y el día para dormir la turca por la farra de la noche. No hay una guía o camino por donde ir, pues el padre es tan pendón como él y de ahí su andadura caótica en su existencia. 



En fin, la trama se desarrolla con el hilo conductor del joven que se ve forzado a trabajar y no abandona sus andanzas de crápula que lo llevarán a enfrentarse con otros grupos de jóvenes donde se pelearán por una chica o por lo que sea. Con todo, la historia está cargada de inocencia y sencillez.

Título original Ving Dieux ( Holy Cow)

Año                 2024

Duración         90 minutos

País                Francia

Dirección        Louise Courvoisier

Guion              Theo Abadie, Louise Couvoisier

Música             Charlie Courvoisier,

                         Linda Courvoisier

Fotografía         Elio Balezeaux

Reparto             Clement Faveau, Luna Garret,

                           Mathis Bernard, Dimitry Baudry,

                           Maiwene Barthelemy,

                           Armand Sancey, Lucas Mariller,

                           Lorelei Vasseur, Damien Bilon.




La trama pasa por recorrer la acción por la vida de un adolescente sin oficio ni beneficio, es decir el típico Nini ( ni estudia ni trabaja) que solo se ocupa de las farras con los colegas y de tirarse a las tías si se le presentan. Por lo tanto, de las consignas o ayudas a su padre ni de coña. Sin embargo, pronto apreciamos que el chico ha tenido un buen maestro, puesto que su padre es el primero en emborracharse y liarla en las fiestas del pueblo. Así las cosas, ese adolescente no es capaz de controlarse, porque lo que ha visto en casa lo deja indiferente. Así, cuando no obtiene algo que desea por las buenas es capaz de tomarlo por las malas y si quiere a una chica y hay un chico mayor, que obstaculiza la acción, pues es capaz de hacerle añicos una botella en la cabeza. Ese es el comportamiento del rebelde que no tiene otra cosa que hacer  que aquello que quiere y cuando lo desea. Aunque con ello tenga que infringir las normas y se la juegue físicamente. Con todo, si la vida era precaria se puede alterar más cuando se ha de hacer cargo de su hermana pequeña, pues el padre también es un bicho raro y acaba por palmarla. Acostumbrado a no dar ni chapa, le cae la responsabilidad de cuidad de su hermana pequeña y eso es demasiado, porque es incapaz de cuidarse de sí mismo. Se ve forzado a currar en una fábrica de quesos y se encuentra con otros adolescentes que había tenido altercado y se enzarza en broncas continuadas. Así, la historia se decanta en la fabricación del mejor queso que gane el concurso y con ello  percibir una pasta gansa. Eso es su único plan y luchará con todos sus medios para conseguirlo. Sin embrago, con el paso del tiempo, el tipo se va moldeando y ya no importa tanto que no se alcancen las metas, las del premio,  sino encontrarse bien consigo mismo. Por lo tanto, llega un momento que parece sentirse sincero y honesto con el prójimo. Finalmente, el chaval quiere combinar un ritmo de vida fuera estresante: borracheras, cuidados de su hermana y trabajo. Eso al mismo tiempo le acarreará problemas sin cesar. Pero al final, la carga inicial de violencia adolescente va limándose conforme avanza la trama y termina con una especie de canto a la amistad. Eso.



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