lunes, 26 de enero de 2026

Polvo serán


 

Se abre el telón del teatro y se inicia la agonía del final de una existencia. La función esperpéntica del final de la vida entra en escena con un personaje envejecido, antes hermoso y luminoso, interpretado por Ángela Molina



que deambula como una loca por el piso, descontrolada, perseguida por funcionarios de la sanidad que quieren aplacarla, silenciarla. Y los papeles, muebles, lámparas vuelan a su paso. Su cara decrépita, envejecida por el paso del tiempo. "Polvo serán" ( y te vienen a la memoria los versos hermosos de Quevedo "Amor constante más allá de la muerte" :polvo serán, más polvo enamorado) del director Carlos Marqués-Marcet ( "10000 Km", "Los días que vendrán", siempre con David Verdaguer como protagonista, aquí, no) se centra en la agonía antes de la muerte de una, mejor dos, personas. 




Esas primeras imágenes de una familia persiguiendo por la casa a una anciana como un caballo desbocado marca el camino temático de la cinta. En ese proceso hacia la muerte se producen coreografías de bailes de los figurantes, ahora de pasajeros en el bus y luego de jardineros. Está bien ejecutada, pero parece un relleno de guion, no sé yo... Por tanto, esa mujer que está terminal decide afrontar la muerte de otra manera y la busca. Va derecha hacia ella, en lugar de esperar en la cama a que llegue. 



En definitiva, una película con poco recorrido de proyectos, porque la muerte está siempre en el pensamiento de los personajes. Se plantean quién será el primero que le abandone al otro. Pero hay un giro y se pueden ir los dos al otro barrio, el matrimonio acabado, con todo hecho, aunque por mucho que les pese a sus hijos, juntos y experimentando las últimas sensaciones del cuerpo sabiendo cuándo y cómo te mueres sin llegar a la decrepitud.

Título original Polvo serán

Año                2024

Duración        106 minutos

País               España

Director          Carlos Marques-Marcet

Guion             Carlos Marques- Marcet

                       Clara Roquet, Coral Cruz

Música           María Arnal

Fotografía      Gabriel Sandru

Reparto          Ángela molina, Alfredo Castro

                       Mónica Almirall, Alván Prado,

                       Patricia Bargalló, Oriol Genis,

                       Manuela Biedermann, Mont Plans,

                       Emma Corbacho, Valeria Schellen.





La situación que plantea es cómo van a afrontar los días siguientes el marido y la hija con la mujer y madre de ambos, porque su enfermedad terminal le causa pánico con unas salidas de histerismo. Les afectará directamente, puesto que se van a pasar parte de su tiempo encerrados en el hospital, dejando al margen sus quehaceres diarios. Vemos que la enfermedad es una crisis que le ha entrado por considerarse desfasada  por su edad. Ella se resiste a ser una vieja y moribunda y así lo dice. Es decir, no quiere entrar en ese tiempo de anciana, aunque no tiene más remedio que dejar abordar la realidad como llega. Para que la acción avance y no se estanque, entonces el guionista meta a los hijos en la trama y se complica, pues los recién llegados no ven la enfermedad tan grave y le quitan hierro a la situación. Así, el matrimonio de ancianos se inventa una boda para reunir al resto de la familia. Y se plantean terminar con todo este teatro: se quieren marchar a Suiza y palmarla allí. Pretenden hacer el viaje de bodas realizando el "turismo de la muerte"( suicidio asistido y legalizado en ese país, allí no solo se va a llevar la pasta para blanquearla, sino también los cuerpos maltrechos y liquidarlos plácidamente). Justo en este momento se plantea la situación en que la muerte no llega cuando se quiere, sino que viene cuando te da la gana a ti. Por mucho que la hija, la que vive con ellos, se niegue a ello, el matrimonio está plenamente decidido a cumplir con su deseo. Cuando se enteran los otros hijos que están fuera, abruptamente, pues se inicia una nueva batalla. Por lo tanto, saber el día y la hora en que van a morir, parece que tranquiliza o llena de felicidad a la pareja de suicidas. ancianos. Para acabar, es una película triste que no te va a levantar el ánimo para nada. Por eso si quieres estar más feliz, acércate a otra que te llene de luz, porque ésta, no. Hay un momento del final que la indecisión puede aparecer. Así las cosas, morir cuando a uno le salga de las tripas es la mejor manera de finalizar una vida. Sin embargo, lo dicho: la película te arrastra por el infierno y te quita la vitalidad y la alegría del cuerpo, mejor no verla.

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