"El síndrome de un verano sin fin" de Kaveh Daneshmad se desarrolla en un ambiente caluroso y en una casa de vacaciones con piscina y refrescos. La situación inicial invita a un éxtasis de vacaciones de contarse las penalidades de la profesión, pero con la felicidad de estar en época de degustar el tiempo libre. La pareja, ella abogada, con la cabeza inflada de problemas y él escritor famoso que no acaba de convencerse a sí mismo de lo que escribe por mucho éxito que tenga. En esa especie de arrebato inicial no todo van a ser alegrías, porque la hija, que parece adoptiva, adolescente, en un primer plano inicial, aparece una vez han pasado los comentarios y reconocemos que las cosas no fueron tan felices como pensamos , sino que la tragedia se metió con ellos.
Usa un formato cuadrado ( 1:1, la misma anchura que altura) y con encuadres de tomas cercanas en la cara. La cinta se centra en la sexualidad de la adolescente y su madre presiente que se la está dando con su marido. Sospecha y le pregunta sin cesar sobre el tema. En fin, la intriga está en la agonía que asedia a esa mujer de saber o intuir que su marido la engaña con su propia hija. Pero la trama da un giro inesperado.
Tanta intriga para nada. Defrauda un tanto, la verdad.
Título original Le Syndrome de l'eté sans fin
Año 2023
Duración 98 minutos
País Francia
Dirección Kaveh Daneshmad
Guion Laurine Bauby, Gem Deger,
Kaveh Daneshmad
Música Matteo Hager, Jakub Trs
Fotografia Cedric Larvoire
Reparto Sophie Colon, Mattero Capelli,
Gem Deger, Frederika Milano,
Roland Platin, Patricia Piolet,
Nikolina Menik, Eva Larvoire,
Margaret Elizabeth, Sara Pizarro,
Genevieve Agnés, Elena Veden.
La trama está en un matrimonio que pasa unas vacaciones en un lugar paradisiaco con sus hijos Y de pronto, una llamada anónima pone al corriente a la mujer de un hecho complejo. Así, esa voz de detrás del teléfono que no quiere dar nombres le pone en aviso de que en el seno de su familia suceden actos terribles. Le dice que le cante su nombre, porque puede ser un psicópata. Pero le da pistas y nombres de sus hijos como para que la historia resulte creíble. Y cuelga. Ella se queda con la mosca detrás de la oreja. Así, por ejemplo, la madre hace observaciones a su hija en el momento en que hace top les. Está desesperada por encontrar alguna pista que le dé sentido a la tenebrosa llamada telefónica y busca, remueve entre los cajones para encontrar rastros que le completen sus sospechas. A todo esto, la relación entre su marido y la hija son muy buenas con lo cual so ayuda en nada a sus suposiciones. Tiene la convicción de que algo oscuro se esconde entre los dos. Pero, llegado a este punto, qué pasa si sus sospechas se convierten en realidad, porque los pilla infraganti con tocamientos o son solo visiones de la esposa. Esa posibilidad del engaño de su marido con la hija genera una obsesión que raya la locura. Sin embargo, en el momento menos pensado, la trama da un giro y la relación amorosa que pensábamos no es la correcta, sino otra muy diferente hacia otro sentido sexual. En fin, el argumento se desinfla rápido en cuanto se conoce ya la conclusión de lo que va a pasar media hora antes de que suceda.



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