"La hermanastra fea" ( mejor película en el festival de Sitges 2025) de Emillie Blichfeld es una versión aproximada de la Cenicienta. Cuenta la historia de Elvira, interpretado por Lea Myren, joven fantasiosa que, en su inicio, viene leyendo un libro con un aspecto penoso: un pelo de rulo que parecen chorizos colgados de la cabeza, es el siglo XIX, que le caen en la frente y unos dientes horribles. Llega a la mansión del señor que en medio de la comida ya la palma. Mientras pasan los créditos, la cámara repasa la mesa del banquete con gusanos bailando la samba encima de los alimentos y un peine pringoso lleno de pelos. Ya es una muestra de intenciones morbosas. El tema trae a la memoria "La sustancia" de Coralle Fargeat donde el tema central está en el cambio físico de la mujer, Es lo más trascendental para la mujer sin importar el riesgo físico que esto conlleva. Por tanto, en las dos pelis, la mujer busca unos objetivos imposibles de conseguir a cambio de llevar al extremo el cuerpo, sin importarle las consecuencias nefastas de su físico por conseguir la juventud eterna.
En este caso, ocurre algo parecido, la joven se juega el pescuezo con tal de suplantar el cuerpo poco agraciado con un tratamiento feroz. Esto ocurre unos siglos antes que la anterior con unos métodos bestiales realizados en unas imágenes de un tono pastel. Así, el patito feo, por medio de operaciones aberrantes, querrá conseguir la hermosura que no tiene frente a la bella Cenicienta que aprovechará su ocasión para alcanzar su objetivo: conquistar el príncipe.
En definitiva, la competencia está entre hermanastras por conseguir el amor de su alteza entre la guapa desheredada, marginada en tareas de limpieza y Elvira, la horrible, que se gasta toda la pasta en tratamientos con tal de ser la elegida.
Titulo original Den stygge stesosteren
Año 2025
Duración 110 minutos
País Noruega
Dirección Emille Blichfeld
Guion Emille Blichfeld
Música John Erik Kaada, Vilde Tuv
Fotografía Marcel Zyskind
Reparto Lae Myren, Ane Gahi Torp,
Flo Fagerli, Isac Calmroth
Thea Sofie Loch Naess,
Malte Gardinger, Isac Aspberg,
Ralph Carlsson, Adam Lundgren
Albin Weidenbladh, Cecilia Forss,
Oksana Czerkasyna.
Elvira llega con su madre y su hermana a la mansión de su padrastro. Es fea de cojones, no tanto, pero así lo quiere hacer ver el director y la trama lo pide. Pretende asistir al baile que ha convocado el rey y estará el príncipe con ganas de ligar. Se apuntan las dos hermanastras; una hermosa y la otra con demasiados defectos. Por un lado, una instructora, que de inicio ya la puteará vilmente a la hermanastra fea. También se cuidará de instruir a un regimiento de jóvenes de las cuales el príncipe ha de elegir a una. Por otro lado, las operaciones, a que se ve sometida esa chica, con tal de cambiar de imagen, son rudimentarias, por ejemplo, con hierros, martillos y escarpas que cortan su nariz. En sucesivas sesiones, realiza diferentes arreglos físicos y un cirujano de estética cutre le cose las pestañas postizas con hilo gordo y aguja de coser. Así las cosas, la única obsesión de la joven acomplejada de su careto es la de asistir al baile del príncipe con una pinta física exuberante, aunque no sea suya y todo sea postizo. Pretende revestirse de lo más hermosa que haya a su alcance. Esa artificialidad le creará conflictos. Incluso se traga un bicho que se coma su alimento por dentro para no engordar. Mientras, Agnes, la hermanastra guapa, que ejerce de Cenicienta, malvive limpiando los restos del cadáver de su padre, que se lo comen los gusanos en la sala, porque su madrastra no quiere gastar dinero en el entierro, sino en adecentar a su hija, la fea, para conquistar, si no puede al príncipe, al menos a un noble del baile. Cenicienta es pobre como las ratas, pero por arte de magia los gusanos de seda le teñirán un vestido de lo más elegante para el famoso baile. Aparece majestuosa en el evento esperando encandilar al príncipe y en la huida, como en el cuento, se le caerá el zapato. El príncipe no tarda en echar un bando que diga: la doncella que consiga meter el pie dentro es la elegida por el noble. Aquí es donde empiezan las imágenes más violentas de la hermanastra fea que será capaz de hacer con su cuerpo lo imposible para calzar ese zapato. No es suficiente con el tratamiento sangriento que ha tenido hasta ahora, sino que llevará su pie a un extremo macabra. En definitiva, la chica se quiere reconstruir a basa de operaciones de quirófano que son una auténtica carnicería: nariz, pestañas, pechos. Todo de manera rudimentaria como ese cuerpo maltrecho se tratara de un montaje de una carroza. Pero la guinda del pastel está en saber hasta dónde es capaz de llegar la obsesión de la mujer por conseguir unos objetivos.



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