"Die My love" de Lynne Ramsay se detiene en una pareja de jóvenes que aparece en una casa semi abandonada en la montaña. No sabemos de dónde vienen ni las intenciones que tienen y menos de qué se abastecen para conseguir los alimentos. Lo que importa es que llegan y se mimetizan con el ambiente rural y de campo. Tanto es así que se ponen a follar como animales. Son jóvenes y les va el sexo.
Pronto aparecerá el bebé y la cámara recorre constantemente a la chica que se mueve por el espacio como una felina. Ese amor del inicio se volverá en odio e insatisfacción sexual, crisis post parto y mal rollo conforme pase el tiempo. Se aceleran los despropósitos hasta llegar a un extremo de violencia y locura. En fin, si todavía has llegado al minuto quince, puede que aguantes hasta el final e incluso te guste, en caso contrario, pues abandona y a otra cosa. La directora busca la belleza por medio de la actriz Jennifer Lawrence
para que dé esplendor de lo que se mueve alrededor de la pantalla. A partir de aquí, la estructura no es lineal y se crea un rompecabezas. Sobre todo, abunda el desquicio general de los protagonistas ante la nueva situación de ser padres.
Título original Die My love
Año 2025
Duración 118 minutos
País Estados Unidos
Guion Lynne Ramsay, Enda Walsh,
Alice Birch
Novela Ariana Harwicz
Música Raifa Burchell, Lynne Ramsay
Fotografía Seamus McGarvey
Reparto Jennifer Lawrence, Sissy Spacek,
Robert Pattinson, Nick Nolte,
Lakeith Stanfield, Sarah Lind,
Phillip Lewitski, Luke Camilleri,
Debs Howard, Gabrielle Rose,
Víctor Zinck Jr.
El hilo conductor de la historia lo lleva la joven que está embarazada y posteriormente cuida de su bebé en un medio rural. El guion no guarda un orden ni estructura lineal, sino que se va realizando adelante y atrás para que lo cuadre el propio espectador. Es cierto que en primero lugar, hay un antes, la felicidad efímera de la ilusión en la procreación y, en segundo ligar, aparece el bebé y se rompe la alegría que se torna en desgracia y pena. A todo esto, siguen las secuencias caóticas como la casa medio abandonada y llena la cocina de platos sucios, donde se suceden acciones corrientes como el joven padre que trae un perro, que será uno de los detonantes de la locura, por el escándalo que crea. La joven bebe cerveza que escupe en el suelo o se masturba en la cama. En esa casa solo hay caos y desorden, donde el bebé llora desconsolado y va de un lado a otro como un saco de patatas. Se quiere dar a entender que el primer año de tener un bebé, la madre se comporta con un cierto caos y así les va a los dos, pues la criatura requiere unas atenciones que no son correspondidas. Eso justamente es lo que le comenta la abuela del bebé. Por eso, el hecho de tenerlo en medio del bosque sin ayuda puede acabar en desquicio de la madre. Los problemas se acrecientan con el jodido perro y sus ladridos que lo ensucia todo y no da paz en esa casa. Aquí se abre el melón de las disputas y las peleas de la pareja hasta entonces muy enamorada. Así las cosas, ella es escritora de poca monta y él algo por el estilo y el cuidado del niño con el perro a bordo a traído a casa el demonio. A todo esto, son capaces de irse a tomar por culo con el coche y dejárselo solo en la cuna durante un largo tiempo. Finalmente, es la locura de una nueva dimensión de padres que les ha pillado desprevenidos, que actúan sin control del lactante, porque no estaban preparados para ello y eso los lleva a la locura y el delirio. Sin embargo, con la protagonista al frente de infinidad de imágenes sugestivas junto con las violentas o líricas de la naturaleza encuentra una forma de belleza. Nos quedamos con las palabras de la abuela: "que vivamos mucho y nos extingamos". No apta para madres con bebé reciente.



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