Una joven, interpretada por Sydney Sweeney, llega a un casoplón en medio del campo nevado. La dueña, interpretada por Amanda Seyfried,
la atiende con amabilidad como si se conocieran de toda la vida. Llega con la idea de ser "La asistenta" ( película del director Paul Feig) de esa mansión. Por lo tanto, la anfitriona ,que también es una joven con una hija pequeña, se dispone, sin más preámbulos, a enseñarle la casa.
Es decir, casi la ha contratado con el currículum nada más y sin apenas conocerla de nada. Sin embargo, después de tanta amabilidad, le comunica que seguirá con las entrevistas y ya la llamará luego. Posteriormente, la aceptan y resulta que la dueña está pirada, porque en la infancia ocurrieron hechos que la dejaron tocada. El guion da más vueltas que un tiovivo: los malos son los buenos y una trama tramposa y previsible.
En fin, la estructura sigue con las neuras de la dueña que la tiene tomada con la asistenta, porque flirtea con el guapo de su marido y cualquier motivo es suficiente para cargarle el muerto a la criada. Da demasiadas vueltas a lo mismo como un bucle sin aportar nada claro. La violencia entre ese trío está al caer. Eso.
Título original The Housemaid
Año 2025
Duración 131 minutos
País Estados Unidos
Dirección Paul Feig
Guion Rebecca Sonnenshine
Novela Freida McFadden
Música Theodore Shapiro
Reparto Sydney Sweeney, Brandon Sklemar,
Amanda Seyfried, Michele Morrone,
Elizabeth Perkins, Megan Ferguson,
Ellen Tamaki, Iván Amaro Bullon,
Indiana Elle, Maury Ginsberg,
Don DiPetta, Alaina Surgener,
Arabella Olivia Clark.
La chica, que atiende una oferta de trabajo de asistenta, después de escuchar a la dueña de una mansión enorme, una voz en off, cuando acaba, en el coche, dice que nunca la llamará porque considerará que ha mentido en su currículum y es una impostora que lleva gafas solo para impresionar. Es decir, en la entrevista, su compostura ha sido para sorprender, porque la realidad es que es una joven que se encuentra en mínimos económicos y poco menos que una vagabunda que duerme en su coche en la calle. Así, a la primera llamada de la dueña de la mansión no duda ni un segundo en aceptar la contratación. Sin embargo, la amabilidad del inicio, el segundo día, se ha trasformado en una puta locura. La señora se pone histérica porque no encuentra unas notas y lo tira todo por el suelo pirada perdida. El mundo es muy grande, pero da la casualidad, por un lado, que el jardinero y la recién llegada se conocen o se hacen miradas sospechosas, que posteriormente no tendrá influencia en la trama, las cosas de un guion que se abre en canal; por otro lado, ella asiste a una cita en un centro penitenciario donde sabemos que mantiene pendiente cinco años de condena de cárcel por algo que no sabemos. Por tanto, la trama sigue ramificándose en diferentes argumentos sin demasiados sentido. Aparece el trauma de la señora que pasó una infancia desastrosa y el flirteo de la sirvienta con el marido provoca el despido de la criada. Pero siguen juntas porque el ama indica que fue un arrebato. Aunque seguirá gastándole putadas mientras esté en su casa. Nuevo giro del argumento y el marido echa de casa a su mujer para mantener sexo a saco con la sirvienta. Vendrán nuevos desplazamientos en la trama que volverá de nuevo el mal rollo. Como no se ha explicado la historia del ama, cuenta su vida y el momento en que conoció a su marido. También se completa la de la criada. La vida de las dos mujeres fatales frente al chico bueno que resulta ser el psicópata, otra vuelta inesperada. Finalmente, se ve a lo lejos que la sirvienta se enrollará con el marido, se lo tirará y la madeja del la intriga se enredará hasta el infinito. Todavía pueden darse más giros y los malos pasar a la banda de los buenos y al revés. Desvíos de un guion deslavazado y en ocasiones un batiburrillo sin sentido, pero bueno...




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