se inicia con un repaso de la cámara por la casa, su distribución y las generaciones de la familia que la han frecuentado. Por ese lugar corretean dos niñas, Nora, personaje ya nombrado, y Agnes, interpretada por Inga Ibslotte Lilleas que pronto crecerán. La vivienda se queda tranquila en el momento en que el padre, interpretado por Stellan Skarsgard, abandona a la familia, no lo indica, pero el motivo puede ser su caída en picado de la fama, de la drogs, la bebida u otra mujer por medio.
No volverá hasta que su esposa fallezca. Ahí se inicia otro tipo de relación con sus dos hijas. El padre es un déspota que pretende captar a su hija para un papel que ha escrito exclusivo para ella. Sin embargo, ante la negativa de su hija, intenta levantar el proyecto con otra estrella diferente. La historia avanza con la relación de su hija estancada, mientras el padre sigue con la idea de su película y su estrella cinematográfica.
En fin, ese desaire de la hija lleva al director a confiar su trabajo en una estrella del cine. Así, la carrera profesional del padre ha sido brillante hasta caer en una especie de depresión. Sin embargo, en el aspecto personal, las relaciones con sus hijas se estrellan en disputas y no encuentran un punto de conexión en el trato directo.
Título original Sentimental Value
Año 2025
Duración 135 minutos
País Noruega
Dirección Joachim Trier
Guion Joachim Trier, Eskil Vogt
Música Hania Rani
Fotografía Kasper Tusen
Reparto Renate Reinsve, Elle Fanning,
Inga Ibsdotter Lilleaas,
Stellan Skarsgard, Lena Endre,
Anders Danielsen Lie,
Cory Michael Smith,
Jesper Christensen,
Catherine Cohen, pia Borgli,
Jonas Jacobsen.
La actriz, Nora, entra en pánico por el miedo escénico antes de salir a escena en el teatro. El público se rinde a su actuación. El padre hace su aparición en el entierro de su ex esposa, después de estar ausente durante mucho tiempo. Ese hombre que es un desconocido para sus hijas mantiene en su poder la casa donde viven, pues está a su nombre. Éste es director de cine famoso con cierta ínfulas de grandeza. Le propone a su hija Nora hacer el papel de su próximo trabajo. Quiere convencerla, porque lo que hace, le dice en el careto, son obras menores de hace quinientos años para unos jubilados de mierda. Aunque, su hija desiste de aceptar el papel que le propone. Vemos que su vida de crápula y alcohólico no le deja volver a la senda de la dirección. En esa casa de la saga familiar quiere rodar su nueva película. En ese proceso, el director sacará a relucir su temperamento autoritario y dictador. Cuando se reúne la familia saltan chispas y no escatiman pullas: el padre: vosotros sois lo mejor que me ha pasado; la hija: pues haber estado presente. Así, el padre dice comentarios que no cuadran con los hechos, pues los dejó tirados en la infancia. En fin, esos valores sentimentales de la infancia son los que intentará plasmar en la trama de la nueva película. Las imágenes de los recuerdos se van intercalando en la acción con los de la actualidad. Cuando las expectativas son muy altas, suele decepcionar.




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