viernes, 2 de enero de 2026

Eternity



Una de las  respuestas, que quería dar el Papa Francisco a Javier Cercas en su libro "El loco de Dios en el fin del mundo", quizá está aquí en "Eternity" ( como destino que desean eternamente después de esta vida) de David Freyne. La madre de Cercas, en este caso interpretada por Elizabet Olsen,



pidió a su hijo que le preguntara al pontífice si en la otra vida vería a su marido. Pero volvamos a la peli que es una comedia que juega  con el tiempo en el más allá después de la muerte. En ese lugar de espera, después de muerto, parecido a un purgatorio, se busca encontrar la solución eterna y satisfactoria, aquella que no se pudo lograr en la vida. Eso sí antes hay que palmarla. Así en esta ocasión, se inicia con un matrimonio de viejos en dirección a la casa de sus hijos con planes de viajes. Sin embargo, en esa casa, el marido tiene un ahogo con unas galletas y se va al otro barrio. Larry, interpretado por Miles Teller,  



se va directamente al otro barrio y allí adopta la imagen del momento que fue más feliz fue en vida. Él espera a su mujer para elegir el lugar de la eternidad para los dos, pero qué sucede si en ese purgatorio se encuentra el otro amante que un día también la palmó. 



En fin, un suceso esperpéntica, increíble donde a modo de juerga se petan de cachondeo de lo que puede ser el más allá. La historia no se sostiene, pero si eres capaz de entrar en la ficción, igual te diviertes.

Título original  Eternity

Año                 2025

Duración         112 minutos

País                 Estados Unidos

Dirección         David Freyne

Guion               Patrick Cunnane, David Freyne

Música              Dave Fleming

Fotografía         Ruairi O'Brien

Reparto             Elizabeth Olsen, Miles Teller,

                          Callum Turner, John Early,

                           Da'Vine Joy Randolph,

                           Betty Buckley, Barry Primus,

                           Olga Merediz, Olga Petsa,

                           Panta Mosleh, Danny Mac,

                           Jeanie Cloutier, Erik Gow.



El tipo que la palma de buenas a primeras, aquellos que dicen morir y ven un túnel, pues ahí se encuentra el personaje, baja de un tren destartalado y los recién llegados se agrupan en una muchedumbre variopinta de humanos. Ya de entrada un micrófono indica o enumera a los muertos por secciones o destinos. En esa especie de estación tumultuosa le ofrecen cosas que no acaba de entender. Hay una especie de representantes o guías, CMA, coordinadoras del más allá, que se llevan a los muertos, fallecidos que guardan una apariencia normal como los humanos vivos. Así las cosas, ese tipo que camina y habla no es otra cosa que el alma del que antes era de carne y hueso, pero ese lugar donde acaba de llegar funciona parecido a la Tierra: una secretaria que alecciona y guía al muerto a su lugar correspondiente. Se encuentra, por tanto, en una especie de purgatorio, muy materialista con buzones, ascensores, pasillos, multitud de edificios, despachos, con tele y todo, no le falta de nada, que es el tránsito entra la vida y la eternidad. Aquí solo está de paso para elegir qué destino quiere para siempre. Ahora bien, si te equivocas no hay marcha atrás. La has cagado para siempre y la policía te perseguirá para devolverte al lugar que elegiste. Pero si se decide a esperar a su mujer, entonces fuera los privilegios y a currar de lo que sea. El problema sucede en el momento en que otro pretendiente de su mujer también la espera con la intención de largarse con ella. Por lo tanto, se inicia el conflicto por ver quién de los dos se lleva a la chica hasta la eternidad.  Finalmente, ese destino después de la muerte resulta ser un chollo: hay habitaciones de confort, un trato especial, barra libre en el bar, mundo con mujeres, mundo sin hombres, vamos que si fuera así daría gusto morirse ya mismo. Eso: una comedia de entretenimiento que si entras, puede resultar distraída. Bueno.

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