miércoles, 31 de diciembre de 2025

The last stop in Yuma County




"The last stop in Yuma County" de Francis Gulluppital se inicia, con un plano fijo, mostrando el lugar cochambroso donde se va a realizar la acción: una especie de tejado cutre con una paloma que se pira cuando llega un coche. 




Estamos ante una gasolinera en medio del desierto de Arizona. No hay nada más a ciento cincuenta km y el depósito vacío del coche de ese tipo que acaba de llegar, 



interpretado por Jim Cummings, el cual vestido con un traje de época indefinida- con la pinta de un colgado de poco porvenir como la estación donde nos encontramos- y con un coche cochambroso de María castaña, para que un negro gordinflón le diga que no hay ni gota de gasolina en los depósitos. No le queda más remedio que esperar la cuba que está de camino como les sucede a otros que van llegando y mientras puede esperar en el bar restaurante.

 



Nos sitúa en la década de los setenta del siglo pasado, una pareja de jóvenes que aterrizan por ahí nombran  a sus ídolos a los protagonistas de "Malas tierras" de Terrence Malick. Por lo tanto, no tienen más remedio que tomar asiento en ese bar de mala muerte. La paleta pálida de la tonalidad del color y tanto los coches como la vestimenta del personal le dan la dimensión de película de serie B del estilo de Robert Rodríguez o Tarantino. Por eso se respiran las hostias en el ambiente pronto saldrán los protagonistas a puñetazo limpia y con una cartera llena de dinero, porque por allí también pasarán cacos con los pies ligeros delante de la policía. Finalmente, el miserable vendedor, pese a dar apariencia de inocentón, ante un botín a mano, se hace el ánimo y saca fuerzas de donde no las tiene para enredarse en la trama criminal para sacar tajada.

Título original The Last Stop in Yuma County

Año                 2023

Duración         90 minutos

País                Estados Unidos

Dirección         Francis Galluppi

Guion               Francis Galluppi

Música             Matthew Compton

Fotografía        Mac Fisken

Reparto            Jim Cummings, Jocelin Donahue,

                         Sierra McCormick, Nicholas Logan,

                         Michael Abbott,Connor Paolo,

                         Alex Essoe, Jon Proudstar,

                         Robin Bartlett, Sam Huntington,

                         Ryan Masson, Faizon Love,

                         Richard Blake, Gene Jones,

                         Barbara Crampton,

                         Robert Broski.




La gasolina se ha quedado sin gota de combustible, porque el camión cuba acaba de tener un accidente y está tirado en la cuneta en medio del desierto. El director hace un recorrido minucioso a ese depósito goteando en la arena, el cual es el responsable de la acción que se va a desarrollar en el restaurante de al lado. Un fracasado corriente se verá envuelto en una trama criminal que nunca imaginó antes de llegar a ese lugar. Resulta raro que haya un bar de carretera de no ser por el puesto de carburante, porque no creo que paren ni las ratas. Allí trabaja una camarera que anteriormente ha dejado su marido, un policía, qué casualidad. El recién llegado, por la tardanza del camión, no tiene más remedio que entrar a tomar algo. Se van despejando las dudas de ese enigmático viajero: es un vendedor de cuchillos que se gana la vida de mala muerte, intenta engatusar a la cocinera, sirvienta, dueña. Es todo en ese local de mierda. Aquí hay confianza inicial, pero nada de ventas en ese lugar miserable. Sin embargo, entabla conversación y le cuenta su vida: va de camino a California para visitar a su ex y su hija que vive con su padrastro. Luego está ante un hombre que no ha triunfado en su vida y encima este situación: matar el tiempo en esta pocilga. Aquí todo es negativo: él no tiene dónde ir ni dónde quedarse, la camarera no ha sido bendecida por Dios y no tiene hijos. Un desastre de situación que se puede agravar más todavía. Se ve que los protagonistas están tocados por la barita de la desgracia y  suponemos que el declive irá a peor. Esa estación de servicio se convierte como en una jaula que van a parar alimañas pendencieras de toda calaña y, por desgracia, los dos que acaban de llegar empeorarán las cosas más todavía. Así, dos matones acaban de unirse a la fiesta. Y una noticia oída anteriormente en la radio cuenta que se ha producido un atraco a un banco por las inmediaciones. Esto delata a los clientes recién entrados en el bar con pinta de camorristas. Todos armados, porque ese lugar ha quedado detenido en el viejo oeste. En un momento de tiroteo solo puede escapar el más gallina, el vendedor de cuchillos que se hace con el motín y abandona. Entra en juego la policía y las persecuciones. En fin, el destino de los que han entrado en esa gasolinera ya está echado, incluso el vendedor miserable se ha contagiado por la obsesión del dinero y eso también lo condenará. Un entretenimiento sin más que no es poco.

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