"Koln 75" de Ido Fluk se detiene en la biografía de Vera Brandes una joven que quería organizar un musical de Keitt Jarrett en los años 70, con Miles Davis en la memoria del pianista como su ídolo para seguir. La acción se inicia en falso, es decir, el guionista juega al despiste y presenta varios inicios: ella cumpliendo cincuenta años y su padre insultándola, pues mantienen una pelea descarnada por una educación disciplinada. Pero el tiempo se desplaza hasta llegar a 1973, donde aparece la joven biografiada en el momento en que interesa contar su historia. La protagonista, interpretada por Mala Emde,
vive la noche, pero cuando llega a casa, su padre, que es dentista y autoritario, le pegará la bronca. Se quiere liberar de las garras paternales, que pretenden una educación académica para su hija, ésta procura prosperar con las funciones de representante.
Para acabar, son jóvenes que se colocan, se corren unas juergas de drogas, música y sexo. Por lo tanto, la peli se desarrolla en ese ambiente de liberación, de perseguir unos objetivos casi inalcanzables. Todo ese conglomerado aderezado con música de jazz.
Título original Koin 75
Año 2025
Duración 116 minutos
País Alemania
Dirección Ido Fluk
Guion Ido Fluk
Música Hubert Walkowski
Fotografía Jens Harant
Reparto Mata Emde, Alexander Scheer,
John Magaro, Michael Chemus,
Ultrich Tukur, Jordis Triebel,
Susanne Wolf, Marie-Lou Sellem,
Shirin Lilly Eissa.
Vera es una joven impulsiva, con aspecto jipi, que no se corta ni un pelo en realizar aquello que le apetece. En una fiesta donde se toca jazz, intenta aproximarse al artista, para conquistarlo. Pretende quedarse con el cantante, ya en una edad avanzada, con la intención de dar la nota. La joven ataca al artista, tomando una copa en un bar, diciéndole que es un viejo que toca en una heladería. Lo está machacando con la intención de quedarse con la exclusiva de sus actuaciones. El cantante, de camino a casa, le dice que le organice una gira por Alemania y que le dará una comisión. De vuelta a casa, de madrugada, su padre la llama puta por estar en el club de jazz. El vínculo con su familia no es muy amistosa, odia a su hermano y la relación tóxica de esa casa. Con todo, Vera es liberal y pasota y le planta un beso al primero que se encuentra en su camino. Tiene entre ceja y ceja ser una promotora del músico que acaba de conocer y organizarle una gira. La joven está hasta el culo de su padre que la putea al máximo. Por eso, necesita montarse su empresa y largarse de su hogar, de ese padre opresor que la quiere retener en el nido familiar. Sin embargo, necesita pasta y pretende que su padre se la preste, pero lo único que consigue es una buena hostia en la cara. El conflicto generacional es cruel, porque el padre comenta que ha construido su futuro a partir de las ruinas de una guerra, en cambio sus hijos son unos fracasados y ella especialmente una puta. Sigue atacándola sin cesar: eres una fracasada y no recibirás ni un céntimo de mi persona. Su madre le facilitará las cosas y la pasta a cambio de que se comprometa a estudiar una carrera de futuro en el caso de que fracase. A todo esto, tantos preparativos y llega Garret y dice que con ese cacharro de piano él no toca en el concierto y se pira que le duele la espalda. Necesitan un piano Gran Imperial y si es preciso lo cargan entre sus colegas a hombros. En fin, vemos esa pugna de la joven por conseguir unas metas laborales que no son las mismas que quieren sus padres para ella. Se abre una brecha entre ellos, pues la quieren educar a su manera, en cambio, ella se niega y se abre camino en el mundo de los negocios mediante la representación. Una parte final trepidante con el puto piano. Eso.



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