"Exit 8" es una comida de tarro increíble que tiene la intención de mantenernos en bucle con pequeñas artimañas del guion. En cierta manera la trama se parece a "Atrapados en un bucle" de Junta Yamaguchi donde las escenas se repetían con pequeños matices de diferencia. Su director Genki Kawamura inicia el recorrido de la acción en el metro de una gran ciudad. La historia está sacada de un videojuego de éxito del mismo nombre y creado por Kotake Create que consiste en dejar perdido a un colgado para que mire las diferencias de los carteles que se encuentra en su camino.
El protagonista, interpretado por Kazunari Ninomiya, está oyendo el bolero de Rabel abstraído completamente al insulto que se está produciendo dentro del habitáculo del convoy: un chico abronca a una madre, porque el bebé no cesa de llorar y se comporta histéricamente. El joven que oye música sale del vagón y atiende a una llamada telefónica, una foto de una joven y un gato aparecen en su pantalla. Los pasajeros pasan a su lado como si sus ojos fueran una cámara que registra lo que sucede alrededor.
Descuelga la llamada y la chica del gato confiesa que se encuentra en el hospital y le han comunicado que está embarazada. Sin ver nada, se le cae el móvil al suelo, apreciamos un nerviosismo acelerado por la noticia. Voy a verte, es lo que contesta. Se suceden pasillos largos de baldosas blancas con una franja naranja en el suelo que indican la salida. Sin embargo se inicia un bucle infinito sin llegar a la boca de la calle. Se llega a la esquizofrenia de los personajes, pues se cruza con otros que se encuentran igual.
En fin, la trama está en cómo salir de esas tripas de galerías de baldosas del metro sin nadie que lo atienda excepto una especie de robot que se cruza con él a cada minuto y luego un niño. Se hace interminable. Mejor repasar "Atrapado en el tiempo" de Harold Ramis que se reirán mucho más y te lo pasarás pipa.
Título original 8-ban deguchi
Año 2025
Duración 95 minutos
País Japón
Dirección Genki Kawamura
Guion Genki Kawamura, Hirase Kentaro
Videojuego Kotake Create
Música Shouhei Amimori, Yasutaka Nakata
Fotografía Keisuke Imamura
Reparto Kazunari Ninomiya, Yamato Kochi,
Nana Komatchu, Naru Asanuma,
Kotone Hanase.
La noticia del embarazo de una chica a su novio causa en éste un desasosiego y ahogo infernal. Se encuentra por los pasillos del metro y se siente agonizar. Es temprano y su dirección es el trabajo, pero se ha quedado sin cobertura y los corredores, que antes estaban abarrotados de gente, se han quedado desiertos. El personaje no aparece de cuerpo entero, sino que se encuentra detrás como si fuera una cámara que lo registra todo en tiempo real. Se dirige a la salida 8 que se supone se encuentra la calle. Pronto nos damos cuenta de que está pasando sucesivamente por el mismo lugar como un un bucle sin posibilidades de encontrar la ansiada salida de los cojones. Se cruza con un tipo, siempre el mismo, cartera en mano y camisa blanca. La cámara da la vuelta y se encara con el protagonista que le vemos el careto de agobiado. De esta manera, cambia la óptica del plano y en la nueva vuelta el recorrido lo vemos desde otra panorámica. Es una forma de ver lo mismo de diferente manera, pero sin aportar ni un ápice de intriga a la trama. Por lo tanto, las tomas son variantes tanto delante del personaje principal como desde detrás. Ha pasado tres veces el mismo señor de la cartera. Será el momento de perseguirlo o de decirle algo: "tío sácame del bucle en el que estoy metido",le comenta. La otra opción que le queda es echar hacia atrás, pero el círculo es cerrado y después del cartel del cero aparece la salida ocho que en realidad es mentira, pues de nuevo aparece en la cero. Llegan más personajes tan perdidos como él: un niño que se va de la mano del señor que parece un robot. Todos ellos locos de remate por encontrar el agujero de salida. Finalmente, se hace cansino que la trama no avance por muchos personajes distintos que introduzca. El bucle del inicio pasa de ser interesante a muy aburrido. El tiempo se hace tan eterno a los protagonistas atrapados como al propio espectador que lucha por no dormirse. Van cambiando los carteles y a cada nueva vuelta que da, las sorpresas lo esperan sin solución y el cabreo va en aumento. La mitad de la trama se ha quedado perdida como los protagonistas en una profunda siesta.




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