lunes, 13 de abril de 2026

Buena suerte, pásalo bien, no mueras

 


"Buena suerte, pásalo bien, no mueres" ( no mueras en el intento de ver la película, por momentos pensaba que me iba a gustar mucho, pero no...) de Gore Verbinski es una crítica feroz a la tecnología del presente usada en exceso por los humanos en general. La historia se inicia en un bar con un tipo extravagante casi con pinta de vagabundo con una ristra de bombas adosadas a su cuerpo. Los amenaza con volarlos por los aires, ante la iniciativa de los presentes de hostiarlo, porque no para de subirse a las mesas del restaurante e insultarlos indiscriminadamente. Comenta que viene del futuro, otra tontería del bucle tan de moda en los últimos guiones, y parece que es verdad porque los reconoce a todos. Está haciendo una tría de personas de un grupo que le ayude en una misión especial. Posteriormente, la trama se desplaza hacia unos días antes de que sucediera todo. El análisis salvaje hacia ese desmedido uso de las tecnologías puede parecer excesivo, pero da en el clavo. Es lo único cierto que muestra.



Para acabar, da la sensación de que la ironía traspasa la raya de la realidad, pero no está nada alejada de la verdad, pues el humano se ha mimetizado con la máquina y es capaz de no sentir escrúpulos, empatía y menos compasión por el prójimo. La idea, a ratos, es buena, pero el guion va dando saltas de aquí para allí como un conejo en medio del monte perseguido por un perro. Quiere ser comedia, drama, ciencia ficción, thriller. Un batiburrillo de guion que al final no es nada de todo esto, no me convence; abandono. 

Título original Good Luck, Have Fun, Don't Die

Año                 2025

Duración         134 minutos

País                 Estados Unidos

Dirección          Gore Verbinski

Guion               Matthew Robinson

Música              Geoff Zanelli

Fotografía       Jim Whitaker

Reparto           Sam Rockwell, Michael Peña,

                         Haley Lu Richardson, Juno Temple,

                         Zazie Beet, Dino Fetscher,

                         Asim Chaudhry, Stevel Marc,

                         Dominique Maher, Mike Gassaway,

                         Ethan Saunders, Gisela Coetsee,

                         Conrad Kemp.  





La historia arranca con un tipo subido a un restaurante y amenazando a todo Dios que se mueva del asiento. Luego, retrocediendo en el tiempo, se adentra en un instituto, dentro de una clase, donde los alumnos están inmersos en las chorradas que suelta sus respectivos móviles, El profesor insiste sobre una lectura de Ana Karenina de Dostoyeski, pero no le hacen ni puto caso, ni se inmutan de despegar los ojos de la pantalla. En la sala de profesores se comenta si no hay una jodida ley que prohiba usar el móvil en la clase. Los adolescentes, siempre con el celular en la mano, no tienen respeto a los más adultos y los insultan, los vejan y se cachondean de ellos como si fueran dinosaurios extinguidos. Hay que reconocer que las clases son cementerios, los alumnos no quitan ojo de la pantalla y miran con pasión a sus seguidores de la red, mientras el profesor manda a tomar por culo el libro. En esa selección inicial de personal en el bar del loco por salvar el mundo hay una mujer que cuenta su vida y se traslada al instituto donde ha habido un tiroteo y ha fallecido su hijo, pero que no se apure que lo van a clonar. Así, vemos que la base argumentativa está en el típico bucle, que se vuelve cansino. Todo se resuelve tirando el tiempo hacia atrás, donde los protagonistas realizan las mismas acciones miles de veces. Finalmente, da la sensación de que el director pretende llevar ese tema caliente de un joven hipnotizado por el móvil hasta una zona imposible de volver atrás. Ya no existe remedio alguno para solucionar la enfermedad o el virus. Es un ir de aquí para allá sin mucha gracia que cansa, ya me contaréis el final.

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