miércoles, 8 de abril de 2026

La voz de Hind



"La voz de Hind" de Kaouther Ben Hania se desarrolla en las instalaciones de la Media Luna Roja de Palestina. Los empleados se encargan de ayudar a las personas necesitadas en un territorio de permanente conflicto bélico con Israel. Está situada en Cisjordania a ochenta kilómetros de Gaza donde se produce la tragedia de la guerra. Es un relato dramatizado, como indica en el inicio, de un hecho real, ocurrido en el año 2024. Los ataques y las muertes se ven reflejados en los ojos del personal que atiende a las llamadas desesperadas pidiendo ayuda. 



Se encuentran encerrados detrás del teléfono sin tener las herramientas suficientes para socorrer. Intentan como pueden amparar a las llamadas desesperadas. Es, en cierta manera, el reverso de aquella película "Enterrado" de Rodrigo Cortés donde un tipo aparecía dentro de un ataúd. Aquí sucede los mismo, pero de orto punto de vista: una niña atrapada en un coche lo vemos desde el otro lado, de los rescatadores que son incapaces de atender la ayuda. En ese estado de psicosis se ha producido un atentado y queda viva una niña de seis años que contacta con ellos. La acción se desarrolla en esa oficina donde son incapaces de echar un cable a la víctima. 



En fin, las muertes que se producen a distancia se reflejan en los coordinadores de urgencias que se ven sobrepasados e incapaces de actuar ante las masacres. La voz de Hind es un drama insostenible en las ondas de sus cabezas.

Título original Sawt al-Rajad

Año                2025

Duración        89 minutos

País               Túnez

Dirección        Kauother Ben Hania

Guion             Idem

Música            Amin Bouhafa

Fotografía       Juan Sarmiento G.

Reparto           Motaz Malhees, Saja Kilani,

                        Amer Hilehel, Clara Khoury.





Las personas que atienden al teléfono intentan ayudar como pueden. Dan aviso para que vayan a rescatar a los que han sufrido una batalla de guerra. Desde ahí intentan dar soluciones, pero no está en sus manos que alguien vaya a rescatar a esas personas porque los soldados del ejército israelí achuchan a los palestinos. Los teleoperadores se quedan con los gritos en la distancia sin poder hacer más que quedarse con las últimas voces. Asisten en la distancia a la masacre que se realiza sobre un pueblo. El drama se desarrolla en medio de esa voz que pide auxilio desconsolada en el otro lado de la línea. La voz de la niña llega a los de la Luna Roja, al mismo tiempo que pasa directamente, rasgada y suplicante, al espectador, entrando en el oído como un agobio hasta el final. Quieren que sea una prioridad rescatar a la niña, pero los medios que disponen a su cargo no pueden acceder en la zona. Hay disputas en el despacho donde se cabrean porque no van a hacer nada por ella. Por eso se abre una disputa entre ellos. Mientras Hind balbucea en la distancia pidiendo clemencia, que la rescaten de una vez por todas. Se oyen bombas, disparos y la vocecita no para de responder que no tiene a sus padres ni a nadie cerca o por lo menos no se mueven. Se encuentra con alguien, un pariente que iba en el coche, que según ella duerme en medio de un charco de sangre. Así, sus tíos y sus primos descansan fiambres. La acción de fuera se palpa desde la voz de la niña. Ésta es incapaz de entender por qué cojones no van a rescatarla de una vez por todas. Y llega la noche... Finalmente, coordinar la ruta de una ambulancia hasta donde se encuentra ella es más complicado de lo que parece. Cruzar el lugar donde caen bombas, supone una misión casi imposible. La angustia traspasa la pantalla y se inserta en la piel del espectador.

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