La primera imagen es la de un tipo con el careto lleno de magulladuras y sangre y con las manos con grilletes, como si lo hubiera aplastado un camión. Saca una lata de comida y del sobaco un gato que le da de comer. Enfrente dos policías que preguntan quién coño es este tío. Ese es el inicio de "Nadie" de Ilia Naishuller que se inicia con el final y nos pone los antecedentes: un personaje normal, interpretado por Bob Odenkirk,
con una vida rutinaria que siempre efectúa los mismos movimientos. Las secuencias son repetitivas de un marido que ejecuta siempre lo mismo: levantarse, fichar, ir al curro y aguantar las broncas del jefe o la mujer. Con barba y envejecido, solo le queda que mirar la foto de recién casados, tiempos pasados fueron mejores, con una proyección que nunca se ha conseguido. El guionista no tienen muy claro hacia dónde va si a una peli de antihéroe o bien de la mano de unos mafiosos de la droga. Esos giros de guion despistan al espectador. Por lo tanto, entra en juego una trama de espías y la mafia rusa que le dará un tono de acción trepidante. Hay un cierto parecido a "Mentiras arriesgadas" de James Cameron donde un espía lleva una vida ordinaria muy común para camuflar la otra real de agente violento y corpulento en sus acciones arriesgadas.
En fin, las situaciones que se dan a su paso, tanto en casa como en el trabajo siempre lo consideran una persona de poca valía y le hablan con cierto desprecio. La cuestión de la trama es ver si será capaz de soltarse de las ataduras y liarse a hostias contra el mundo entero. Los bandazos de la trama no ayudan al ritmo de la acción. Eso: masacre humana a ritmo musical. Perfecta para el personal que busca hostias sin parar, pues nada, nadie.
Título original Nobody
Año 2021
Duración 92 minutos
País Estados Unidos
Dirección Ilya Naishuller
Guion Derek Kolstad
Música David Buckley
Fotografía Pawel Pogorzelski
Reparto Bob Odenkirk, Connie Nielsen,
Aleksey Serebryakov,
Christopher Lloyd, RZA,
Michael Ironside, Colin Salmon,
Billy MacLellan, Araya Megesha.
Trata de un hombre normal, un don nadie que no destaca en nada, a no ser que realice un trabajo rutinario, no es capaz ni siquiera de tirar la basura a tiempo antes de que se largue el camión. Nada a la vista que mueva lo cotidiano. Pero la rutina se termina en el momento en que dos atracadores entran en su casa con la intención de desfalcarlo. Y él se queda parado ante la mirada extraña de su hijo y su mujer: el pensamiento está claro, cobarde, gallina y miedoso. Si ya tenía la moral por los suelos de no alcanzar un lugar respetable en la sociedad, ser un lelo con pocas aspiraciones; ahora, frente a una dificultad en su propia casa, todavía se le ha visto más su temperamento blando y tonto. Ante su incapacidad de enfrentarse a la vida, no sabe cómo salir de esa casilla de antihéroe. Llegados a este punto, la sensación es que estamos ante una familia perfecta, pero el padre de familia se siente que los ha defraudado, pues no ha sido capaz de hacer frente en los momentos de las dificultades que su familia lo necesita y no ha estado a la altura. Es un fracasado frente a su chulo vecino que farde de coche y le gustaría que hubieran entrado los cacos en su casa para darles una buena paliza. Por tanto, en cuanto se entera todo quisque de lo que ha pasado le pasan una pipa para que se defienda ante los chorizos, pero él les dice que no es violento. El cambio de esa persona pacífica viene dado porque los ladrones se llevaron la pulsera del gatito de su hija, algo poco creíble que por eso se trasforme en un cruel matón de la noche a la mañana. Por lo tanto, a partir de aquí cambia la piel del cordero y se hace lobo insaciable de sangre. Así de pronto, puede con una cuadrilla de cinco chorizos que atemorizan a los pobres pasajeros de un autobús. Sin embargo, uno de esos que acaba de apalizar es hermano de un mafioso de la droga que las va a tener con él. Ese hombre secreto tiene poco que ganar ante un grupo de mafiosos bien armado que pretende llevarlo vivo ante su jefe. Como todo ha cambiado, el abuelo, padre del chico de la peli, que está en una residencia, también mantiene la escopeta debajo de la manta por si vienen los matones a por él. Así, aquel hombre antihéroe que era incapaz de matar a un mosquito, es experto en comprar la empresa donde trabaja y hacer una cámara fuerte de municiones ante el posible ataque del mafioso ruso. Nadie ya no es Nadie, que se mantenía con este nombre para ocultar un pasado oscuro, sino un superhéroe que le hace frente a una banda de mafiosos que controla el mercado de la droga. En fin, ese desgraciado que lleva una vida rutinaria esconde en su fuero interno a otra persona con capacidades de lucha por ser un combatiente en el pasado. Así, si a un humano le tocan tanto los cojones al final salta a la yugular de los que lo increpan. Por como se dan las matanzas se parece más a un video juego de matar zombis sin parar. Es invencible y puede con un regimiento entero. un giro de guion que no acaba de ser creíble. No hay una sin dos: en "Nadie 2", con otro director, más de lo mismo y mucho peor.



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