"La primera escuela" de Éric Besnard ( director de "Delicioso" donde también tira de su actor preferido
Grégory Gadebois) se inicia con la prueba de fuego de una maestra, interpretada por Alexandra Lamy,
que la envían a la campiña francesa. Se encuentra frente a alguien, un vecino, que le recuerda, en modo de amenaza, que no cree que dure más de tres meses. No sabemos si es debido a un pasado oscuro o a las inclemencias rurales. La trama ocurre hacia finales del siglo XIX, en ese lugar se encontrará con unos habitantes hostiles hacia el tema de la escuela. Así, mientras viaja a ese sitio, desde el inicio, se confiesa a ella misma que está huyendo de un pasado tormentoso. Su función principal será la de convencer a los niños para que acudan a la escuela como le ocurría al docente en la excelente "El maestro que prometió el mar", con otra trama de fondo diferente, de Patricia Font. Su llegada a ese pueblo apartado de la civilización será la espoleta que causará la explosión y el enfrentamiento entra los habitantes.
Con un inicio precario por las condiciones en que la dejan en un establo y, en cierta manera, muestra el carácter inestable de los maestros del inicio del siglo pasado, donde dependían de un sueldo de las arcas del pueblo que nunca llegaba a sus bolsillos; de ahí el dicho hacia esos profesionales desafortunados :"pasas mas hambre que un maestro de escuela".
En fin, en ese pueblo rural, donde los habitantes no son capaces de saludar y menos si dice que es la nueva maestra, se llevan a sus hijos, niños tiernos, al campo a realizar tareas duras, no aceptan a alguien que quiere arrebatárselos para inculcarles la cultura de las letras que no les interesa ni les importa para sus trabajos. Así las cosas, ella no se va a quedar delante de la escuela con un libro y viendo que los niños dejan de escolarizarse, por tanto, pasa a la acción y le comenta al alcalde que le trae a los adolescentes o lo denunciará a las autoridades, puesto que por ley deben ir.
Título original Louise Violet
Año 2024
Duración 109 minutos
País Francia
Dirección Éric Besnard
Guion Éric Besnard
Música Chistophe Julien
Fotografía Laurent Dailland
Reparto Alexandre Lamy, Jerome Kircher,
Gregory Gadebois, Jéremy López,
Patrick Pineau, Annie Mercier,
Manon Maindivide, Julie Moulier,
Geraldine Martineau.
La maestra, nada más llegar a su destino desde París, se confiesa, con voz en "off", que ella misma en su interior, frente al bosque invernal, se encuentra en un invierno permanente. Mientras camina por un sendero estrecho, se encuentra abatida y triste en su interior por algún hecho que desconocemos. En ese pueblo, el personal, que va a llenar el cubo de agua a la fuente, es hosco y maleducado a la pregunta de dónde está el alcalde, pues no recibe respuesta, solo una mala cara. Lo encuentra y la ubica directamente en una cuadra con una vaca. Ese es su lugar de residencia y donde dará sus clases. Avisándole de que el último maestro la palmó de pulmonía. De eso ya pasó mucho tiempo y ahora vuelve aquí de nuevo una maestra, porque las leyes dicen que es obligatoria la enseñanza. El alcalde le comenta que tendrá un sueldo miserable, por cierto, además ha de realizar otras tareas por la tarde como de sacristán y sepulturero en caso que haya un fiambre. En ese pueblo hostil a su profesión, la maestra no es aceptada, porque no toleran que les quiten a sus hijos que están aprendiendo las tareas del campo. Esa es su formación real y las que les va a ayudar en la vida a desarrollar sus conocimientos de la tierra que les dará de comer, no la otra, la de las letras. Pero, poco a poco, se está haciendo con los niños y la antipatía de los habitantes. A todo esto, queda pendiente su pasado sospechoso por el cual se ha largado de la ciudad y ha caído en un pueblo de mala muerte. Pronto el alcalde le lanzará los tejos: "no le gustaría dormir en una cama, no en el suelo al lado de una vaca". "Quiere decir en la suya", le contesta la maestra. Tras las lecturas, por el cartero chafardero, de sus cartas, se enteran de que la maestra participó en la Comuna en Paris un movimiento progresista que fue derrocado y perseguido. Aquí es donde se desvela su pasado bochornoso en la cárcel, con la pérdida de su familia. Con esto, se abre un nuevo conflicto con el alcalde que le da un toque de atención. Finalmente, la maestra abandona su posición estática y se tira al frente en busca de sus alumnos para enfrentarse a los padres aldeanos con la negativa en la boca: no puedo pagar, dicen ellos; frente a la de la maestra, es pública, gratis, el dinero le cuesta al estado. Lo mismo que pagar a un prisionero, replican los padres, por eso, ninguno sirve para nada en la sociedad. Al final, la lucha tendrá su recompensa.





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