viernes, 24 de julio de 2026

El último suspiro

 



"El último suspiro" de Costa Gavras,  director con más de noventa años,  se niega a abandonar la cámara y por su edad trata el tema de la muerte como algo muy cercano, sin embargo, antes tocaba argumentos de intriga con tonos de thriller como en "El capital", "Eden al oeste", "Arcadia" o la clásica "Desaparecido". Aquí se inicia con unas pruebas médicas a un conocido escritor, interpretado por Denis Podatalydes.



Se le quiere quitar hierro a una mancha aparecida en la placa,  pero el doctor jefe alerta de que se ha de hacer un seguimiento y se necesita llevar un control periódico. El tema central deriva hacia una eutanasia permitida y la necesidad de un acompañamiento en esos últimos momentos de la vida. Tema muy recurrente últimamente y recordamos la película  de Pedro Almodóvar "La habitación de al lado" o la de Carlos Marques- Marcet "Polvo serán" donde Ángela Molina 



promueve, como en esta ocasión, una muerte dulce y controlada. La trama se articula por medio de pequeñas historias de pacientes que el doctor de paliativos le cuenta, interpretado por Kad Merad, al escritor por su posible enfermedad latente. 



En ese tránsito de la vida a la muerte, los pacientes se preguntan dónde va su alma y  si verán a sus familiares muertos. Me recuerda el libro de Javier Cercas con la pregunta que le lleva al Papa Francisco de parte de su madre, en su libro "El loco de Dios en el fin del mundo". En fin, se hace un recorrido en ese pasillo de los últimos suspiros que dan paso a la muerte y los acompañantes son los doctores que se las tienen que ver crudas con los enfermos resistentes a abandonar su cuerpo y los familiares que se aguantan el sufrimiento de los últimos suspiros por no verlos jamás.

Título original Le dernier Souffle

Año                2024

Duración        100 minutos

País                Francia

Dirección        Costa- Gavras

Guion              Costa Gavras

Novela.           Regis Debray, Claude Grande

Música            Armand Amar

Fotografía       Nathalia Durand

Reparto           Denis Podalydes, Kad Merad,

                        Marilyne Canto, Ángela Molina,

                        Charlotte Rampling, Karin Viard,

                        Hiam Abbass, Agathe Bonitzer,

                        Jade Phan-Gia.




El escritor famoso que le han detectado una posible enfermedad, un cáncer, habla con el doctor de paliativos encargado de acompañar a los enfermos en el último momento del viaje definitivo. El escritor, en ese diálogo, le comenta si siempre le dice la verdad al enfermo o le miente. Contesta que les miente porque considera lo mejor en ese momento, ya que no están preparados. Ese doctor explica que se las ha visto con enfermas que le han comentado que cuando pierda la conciencia que no le reanimen. La historia se detiene en esos protagonistas terminales que lo tienen muy claro: ningún sufrimiento y que se acabe rápido. Sigue comentando historias y de la misma manera que unos quieren acabar rápido y largarse cuanto antes sin sufrimiento, otros alargan cada vez más la agonía y piden a sus doctores que sigan aplicando tratamiento cuando ya no hay nada que hacer. Así, se ven constantes opiniones entre los doctores especialistas y las familias que quieren a toda costa conservar a ese cadáver viviente. La familia, sin nociones médicas, impone el tratamiento aunque ya no va a resultar necesario, porque el cáncer ya se lo ha comido por dentro. En esa reunión, ese grupo de doctores de paliativos se cuentan las decisiones que  se van a tomar en un corto plazo que es el tiempo que van a durar. En cierta manera, se hace una barrida de la multitud de casos con que se enfrentan los doctores que, aunque hayan sido eminencias en el campo de la medicina, no podrán librar nunca de la muerte segura a sus pacientes. No todos se resisten a abandonar este mundo y el doctor comenta que su paciente de buen talante había reunido a la familia para despedirse: "los que superan el miedo a la muerte, suelen presentir su llegada". Así, también los doctores se enfrentan a la muerte por medio de los enfermos.  Para acabar, se ve la desesperación de unos enfermos que contrasta con la benevolencia de otros que esperan ser recibidos por ángeles una vez salgan de este lugar y alcancen los cielos. Es una manera de mantener la llama de la ilusión en los últimos minutos de la existencia. Se observan muchas mentiras para no afrontar la realidad de este mundo: nadie se escapará de la muerte. Se espera un giro final de la enfermedad del protagonista. Somos ríos que van al mar que dijo el bueno de J.Manrique:

                          Nuestras vidas son los rios

que van a dar en la mar
      que es el morir:
alli van los señorios
derechos a se acabar
      y consumir;
alli los rios caudales,
alli los otros, medianos
      y mas chicos,
allegados
son yguales,
los que biuen por sus manos
      y los ricos.


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