miércoles, 8 de julio de 2026

La furgo

 



Hay actores que se meten dentro de los personajes y le dan cierta veracidad. Pol López es uno de ellos. Puede ser un solidario de causas perdidas y enfrentarse a su mujer por defender a unos inmigrantes explotados como en "Suro" de Mikel Gurrea; un tarado sin escrúpulos que es capaz de vender a su madre como en la serie "Nos vemos en otra vida" de Jorge Sánchez Cabezudo o en la peli que nos ocupa "La furgo" de Eloy Calvo ( aficionado al dibujo y en ciertos momentos valiéndose de la niña y el padre que le cuenta historias aparecen sus viñetas con elegancia y precisión ) que es un jeta gamberro, llamado Oso,



 encargado de su hija pequeña de seis años que está de vuelta de todo y se las apaña para buscarse la vida y ganarse el pan en lo que puede. Realiza todo tipo de estrategias como si fuera un lazarillo que recurre a su ingenio para salir del paso de las situaciones comprometidas. Así, ese personaje tierno por mucho que infrinja las normas nos resulta de lo más entrañable. 



 En fin, la historia se presenta como un drama social, pero está organizado como una comedia, donde el protagonista se aprovecha de su condición de pícaro para conseguir aquello que no está a su alcance. Es decir, si necesita algo y no lo tiene, pues lo consigue prestado o lo roba, pero solo por pura obligación.

Título original La furgo

Año                 2025

Duración         88 minutos

País                España

Dirección        Eloy Calvo

Guion             Mercé Sarrias, Ramón Pardina

Novela            Martín Tognola, Ramón Pardina

Música            Marc Parrot

Fotografía       Anna Molins

Reparto          Pol López, Martina Lleida,

                       Richard Farré, Aimar Vega,

                       David Bages, Isabel Rocatti,

                       David Vert, Carmela Poch,

                       Quimet Pla, Mireia Gubianas,

                       Paula Vives, Jofre Borràs.




El protagonista lleva la casa a cuestas en la furgoneta. Dentro la ocupa su hija que la trata como a un ángel y le hace dibujos que es su afición. Realiza sus actividades de llevarla al colegio y luego intenta recaudar bienes con ciertas chapuzas de arreglos en casas de ancianos que le den unas monedas, caga, se baña y si es necesario come lo que tiene el abuelo. Tiene una responsabilidad grande: la niña, pero se entretiene en chorradas y, a veces. se olvida de ella. Esconde a los ojos de su maestra que vive dentro de la furgoneta, porque no le quiten la potestad de la niña que la tiene con su madre a semanas. La hija le chiva que su madre tiene un novio y a éste le jode mucho que alguien suplante su papel de padre. El tipo, cuando deja a la niña, se junta con los crápulas del barrio y se monta la fiesta en el coche. Así las cosas, el tío se mantiene de lo que le llegue y a su mujer le ha de pasar una pensión de la niña que nunca lo hará. Confiesa la precariedad en que se encuentra y realiza los curros más cutres que le llegan a su alcance. Esa forma de actuar, pernoctar en la furgoneta con la niña, no pasa desapercibido a los ojos de la docente que le mete una reprimenda por ese tipo de comportamiento. Así no puede estar sin dar ni chapa durante tanto tiempo. Por eso, se busca un curro de mala muerte: de repartidor chungo. Con todo, si la poli le quita la furgoneta, de ahí a la indigencia hay un paso. Finalmente, estamos ante un hombre alegre, pese a sus condiciones precarias que las esconde siempre que puede. Se conforma de su situación de miserable, de puto indigente y no cesa de mostrar amabilidad con los que quiere. Por lo tanto, estamos ante un fracasado que es feliz de su estatus social. Aunque, puede que haya llegado la hora de cambiar.

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