"Aquel verano en París" de Valentine Cadic se desarrolla en la ciudad de París donde se celebran los juegos olímpicos de 2024. La joven Blandine, como se llama en la realidad Blandine Madec,
está ahí porque le pilla de paso, pues no tiene muy claro en asistir a ningún evento. Va con su mochila a cuestas, sin intención de matar el tiempo en ningún espectáculo. Pernocta en albergues con literas y tropecientas jóvenes más. Un periodista deportivo le hace una entrevista sobre los juegos, de los cuales no tiene ni puñetera idea. Ella suelta el rollo de su vida: ha ido a París porque se ha cambiado de vivienda su hermana que solo es de padre y hace años que no la ve y quiere conocer a sus sobrinos. Es, en cierta manera, una forma de enterarnos qué hace la tipa en ese lugar.
Es el foco de algún que otro problema sin mover ni un dedo o soltar una palabrota. La estancia en ese lugar, posteriormente en casa de su familia, distancia más todavía a una persona que parece desconectada del mundo en que vive que intenta ser empática, pero la pifia a cada paso que da. Para acabar, es un bicho raro en medio de un elemento deportivo mundial. No apta para espectadores de vuelos aventureros o de acción.
Título original Le rendez-vous de l'elé
Año 2025
Duración 77 minutos
País Francia
Dirección Valentine Cadic
Guion Valentine Cadic, Mariette Desert
Música Saint DX
Fotografía Naomi Amarger
Reparto Blandine Madec, India Hair,
Arcadi Radefi, Lou Deleuze,
Matthias Jacquin, Aurelia Petit,
Beryl Gastaldello, Flore Babled,
Lorette Nyssen, Ahmed Fattat,
Antoine Gourlier.
La protagonista, una joven de escasos medios, deambula por París como un pollo sin cabeza en medio de las olimpiadas. Va solitaria a los eventos festivos y parece que sea ignorada por el personal, ya sea por su vestimenta corriente o su apariencia de chica del montón. Va de desgracia en desgracia, se acerca un joven, cuando esperamos que sea un liga, le dice que es el recepcionista del albergue, por ser mayor de treinta años, un día después debe abandonarlo. Así, la chica de pantalón corto y subida de peso con mochila a la espalda ha de buscar una nueva residencia. Se instala en casa de su hermanastra por un día. La relación entre ellas es un tanto fría, entre otras cosas, porque parece que el padre era un poco mujeriego y dicen que puede haber hermanas por ahí como setas. Vemos que la genética que comparten no es la misma, pues la forma de ser de una, dista mucho de la otra. Con las confesiones que hacen en las conversaciones, la directora parece querer buscar los detalles pequeños para agrandarlos y con ellos encontrar una sensibilidad, porque su personaje está completamente desubicado, sumergida en su propia decepción personal y amorosa. Finalmente, da la sensación que ella está ahí por pura casualidad, que se mueve por medio de la riada de personas sin tener un objetivo claro. Sí, la confusión de haberse separado de su compañera. Eso: guion un tanto blandengue como el personaje en cuestión. Bueno.



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