viernes, 14 de agosto de 2026

La red fantasma


 "La red fantasma" de Jonathan Millet se inicia en un desierto cercano a la prisión de Sednaya, conocida como un matadero humano en Siria, lugar donde se encuentra la prisión que construyó el presidente Bashar al Asad. Allí se ejecutaron entre 5000 y 13000 personas sin juicio alguno ( entre 2014 y 2017, la época en que se desarrolla el relato) sin contar las que dejaron medio mortecinas en medio del desierto con una muerte segura. Allí se inicia la trama, que se dice real, donde la policía deja a un grupo de presos en libertad para que unos metros más allá fallezcan. La acción pasa dos años más tarde en Estrasburgo donde parece que nos topamos con el mimo protagonista, interpretado por Adam Bessa.



Lugar fronterizo entre Francia y Alemania y las autoridades no acaban de reconocerlo si no es mostrando las torturas en sus propias carnes cometidas por el régimen. En cierta manera, sigue los mismos pasos que "Un simple accidente" de Jafar Panahi donde la idea pasa por vengarse del sádico torturador, pero en este caso con una organización de personas casi perfecta que se mueve en el extranjero con sigilo. La historia, por tanto, se desarrolla con la incertidumbre de estar ante el verdugo del régimen y se ha de ajusticiar. 



En fin, la trama gira en torno a la búsqueda de ese tipo enigmático que también intentará ocultar su identidad verdadero como el resto.

Título original Les Fantomes

Año                2024

Duración        106 minutos

País                Francia

Dirección         Jonathan Millet

Guion               Idem

Música             Yuksek

Fotografía         Olivier Boonjing

Reparto             Adam Bessa, Tawfeek Barthom,

                          Hala Rajab, Pascal Cervo,

                          Sylvain Samson, Marie Remond,

                          Sabrina Ould Hammouda,

                          Julia Franz Richer.




La historia se centra en un sirio, refugiado político, que logra escapar del régimen dictador. Huye de las garras de la policía en un desierto y va hacia una muerte segura. Contacta a menudo con su madre que se encuentra en un campo de refugiados en Bekaa en Beirut. Dice ser profesor, pero se ha colocado unos días en la obra y encuentra una chica que quiere ayudarlo. De tal manera que se integra en una organización política con el fin de perseguir por el mundo a los asesinos colaboradores del gobierno. La búsqueda de ese personaje de la lista que maneja la red es su obsesión, pero antes hay que asegurarse. Revisan grabaciones de personas torturadas para dar con la pista. Así, el protagonista ha sufrido en sus carnes esas torturas y no quiere dejar escapar al maldito verdugo. Por eso, se produce una persecución sin cuartel, con la intención de saldar una cuenta y muestra la convicción se estar tras la pista acertada. Sin embargo, el ejecutor también usa identidades falsas. A todo esto, juega con los sentimientos del protagonista ante la desgracia de ver una familia destrozada, asesinada sin poder despedirse ni enterrarla. Lleva a cuestas un duelo sin fin.  En cierta manera, son soñadores de un mundo que no existe para ellos, porque el demonio dictador se los ha quitado y caminan como fantasmas fuera de sí. La persecución continúa, porque por muchas pruebas que indican que está detrás de una pista falsa, no va a desistir. Así, la idea es la de ejecutar al tío, aunque no se tengan las pistas suficientes para ello. Realizar una venganza o un castigo sin tenerlo nada claro.  Finalmente, la organización, que se encarga de buscar una forma de restituir el mal que sufrieron, no acaba de encontrar el camino fuera de sus tierras. Solo se cerrarán las heridas siendo otra persona. Esperaba mucho más.

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