La acción, el narrador avisa que es verídico, se inicia en el año 2021 cuando el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, decide retirar las tropas de Afganistán y los talibanes, en pocos días se hacen con el control del país. La película "13 días, 13 noches" de Martín Bourboulon se va directamente a la embajada francesa, en los momentos en que las libertades caen de golpe y el riesgo de muerte acecha a las personas que viven ahí. La noticia del abandono del ejército ha sido tan precipitado que el personal teme por su vida. Las imágenes de los telediarios de la época proyectaban las carreras de las personas en el aeropuerto de Kabul por subirse en el último avión con destino a donde fuera. Corrían y se ubicaban en las alas como los pájaros en busca de libertad, pero caían destrozados contra el suelo. En esa embajada, el personal destruye información e intenta camuflarse con vestimenta de la zona.
La acción se detiene en el policía, Moamed Bida ( escritor del libro que se basa la peli y personaje real que pasó las experiencias ), interpretado por Roschdy Zem, que abandona su puesto de trabajo con el riesgo que eso lleva. Allí van cientos de personas en busca de la salvación del paraguas internacional.
En fin, cuenta la huida de los habitantes europeos o las personas del anterior régimen, enemigos de los talibanes, que se han quedado encerrados con las ametralladoras apuntándoles en la cabeza.
Título original 13 jours, 13 nuits
Año 2025
Duración 111 minutos
País Francia
Dirección Martín Bourboulon
Guion Martín Bourboulon,
Alexandre Smia.
Novela Mohamed Bida
Música Guillaume Roussel
Fotografía Nicolás Bolduc
Reparto Roschdy Zem, Lyna Khoudri,
Sidse Babett Knudsen, Yan Tual,
Chistophe Montenez,
Fatima Adoum, Sayed Hashimi,
Shoaib Saïd, Benjamín Hicquel.
La noticia del presidente de los Estados Unidos de la salida del ejército de Afganistán pilla en pelotas a multitud de gentes que no sabe cómo abandonará un país tomado por las fuerzas talibanas que en poco espacio de tiempo ha creado el miedo y el terror en la zona. No hay aviones suficientes ante tantos desertores de una dictadura violenta. En la embajada francesa los ha pillado desprevenidos y corren de un lado a otro como pollos sin cabeza, destruyendo documentos y empaquetando enseres. La idea es no dejar pistas que loe implique como enemigos del nuevo régimen, que no quede nada en pie y salir por piernas de ese lugar. Por el aire no se puede abandonar y por tierra los nuevos dueños del país lo tienen tomado todo. En esa huida del policía protagonista se ve los métodos de los soldados talibanes, sin apenas preguntar nada, una ráfaga de bala en el cuerpo del que hasta ahora comerciaba con vinos del exterior. Cualquier motivo, por pequeño que sea, es suficiente para apretar el gatillo y largar al otro barrio a una persona. En este momento, la vida no vale nada para esas personas de fuera. Él se cruzará con revueltas en la calle donde apalizan a personas sin motivo alguno, por el placer de crear pánico y dolor. Así las cosas, la embajada francesa se encuentra con una multitud de gente que quiere refugiarse allí y el embajador, a distancia, ordena que abran las puertas a esas personas. Sin embargo, meter a más de trescientas personas aterrorizadas en un lugar sin tener la certeza de que los rescaten se puede volver un ambiente tenso y crispado. Aparece una joven intérprete que ayuda a calmar los ánimos y entabla conversación con el policía que lleva la acción de mando. Deben abandonar antes de que sea demasiado tarde y las órdenes de fuera no van en consonancia con las que el policía desea realizar: marcharse ya, cuanto antes. Hay una negociación con los talibanes y emprenden camino del aeropuerto en varios autobuses. En ese trayecto, la muerte los acechará sin compasión. Finalmente, el modelo político que se instaura es el del terror y la tortura que ejecuta el ejército talibán indiscriminadamente contra todo aquel que se les cruce en su camino. Eso.



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