viernes, 4 de septiembre de 2026

Tres adioses

 



"Tres adioses" de Isabel Coixet ( "Un amor", "Nadie quiere la noche") se inicia con una bronca de una pareja. Discuten de cosas banales sin pasión, pero enojados. Da la sensación de que están heridos de muerte. La ruptura se vislumbra cercana. Hay ciertas discrepancias, se atisba en el horizonte una quiebra sin solución. 



La chica es profesora de educación física, interpretada por Alba Rohrwacher, de un carácter frío y soso, choca frontalmente con su compañero, interpretado por Elio Germano que es un chef y le echa en cara que no le haga caso en su restaurante y le cocina para ella. 



Enseguida encontrará a un profesor, interpretado por Francesco Camil, que se preocupe por ella con la excusa de realizar una cena del departamento de ciencias. La ciudad de Roma también se perfila como un protagonista de fondo y avanza con un formato1:1 de pantalla de las mismas dimensiones de alto por ancho.



 En fin, la cámara arrincona a la protagonista en los espacios alejados del encuadre como si buscara encerrarla en su propia soledad. Esa desgana existencial le gasta una mala pasada.

Título original Tre ciotole

Año                 2025

Duración         120 minutos

País                 Italia

Dirección         Isabel Coixet

Guion               Enrico Audenino, Isabel Coixet

Novela              Michela Murgia

Fotografía         Guido Michelotti

Reparto             Alba Rohrwacher, Silvia D'Amico,

                         Elio Germano, Francesco Cami,

                         Galatea Bellugi. Sofía D'Elia,

                         Santa Chodhury.





El matrimonio parece que ha llegado al tope de la pelea. No están de acuerdo en nada. Sienten un rechazo frontal. Esa ruptura llega junto a la soledad de la chica. La separación le genera una sensación de abandono, un vacío que le causa náuseas. No es capaz de afrontar la vida en soledad. Su mundo se derrumba y piensa en el pasado, en los momentos de amor, de placer son su pareja. Pese a que hay un profesor que muestra cierta atracción, no acaba de gustarle. Rellena su espacio con Jirko, en este caso un cartel de cartón, un cantante coreano que anuncia viajes en agencias y se lo ha encontrado en un contenedor de basura. Lo cierto es que la pareja recuerda el pasado en que se conocieron y lo añoran. La película retrocede a esos momentos en que se conocieron y fueron felices. Ante la mala alimentación de la chica, la situación puede empeorar con una enfermedad repentina. Saber que la existencia está limitada es una noticia que le abre otras posibilidades, como saberse mortal que le ha facilitado las cosas para aligerar peso y enfrentarse a sus fracasos. En fin, un cúmulo de recorridos de bicicleta de arriba abajo con una trama un tanto floja sin un desarrollo atractivo.

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