lunes, 12 de octubre de 2026

Eberybody Loves Touda


 

Nabil Ayouch en colaboración con Maryam Touzani, "El caftán azul", ambos son guionistas y siempre buscan mostrar la cultura de su país, Marruecos, mediante su personaje principal. Aquí en su película "Everybody Loves Touda cuenta las peripecias de una bailarina o cantante de fiestas y  cumpleaños. No importa donde ocurra, ya sea la campiña o un local. Touda, interpretada por Nissrin Radi,



pretende triunfar de su garganta y sacar adelante a su hijo que es sordomudo. Por eso, se esfuerza en su profesión sin pararse a las vejaciones que puedan hacerles ciertos hombres, porque ven en ella a un símbolo del placer sexual y siempre acaba en la cama y forzada a realizar el acto y a la fuerza. El director realiza una pausa con la vuelta a sus raíces y a la casa de sus padres donde es feliz con su hijo. En ese camino de espinas que es el triunfo necesita hacerse valer y que no la desprecien como a un objeto sexual. En fin, ella quiere ser una gran cantante "cheikhats", género musical rural, especialista en injusticias desde todos los tiempos. 



Las ilusiones por triunfar y darle unos estudios a su hijo pronto se desvanecerán. Hay momentos de pausa donde el guionista no acaba de tomar el pulso a la narración. Eso.

Título original Everydody Loves Touda

Año                 2024

Duración         102 minutos

País                 Marruecos

Dirección         Nabil Ayouch

Guion               Nabil Ayouch, Maryam Touzani

Música             Kristian Eidnes Anderson,

                        Flemming Nordkrog,

Fotografía        Virginie Surdej,

Reparto            Nissrin Radi, Joud Chamihy,

                         Jalila Tlemsi, Abdellatif Chaouqi,

                         Lahcen Razzougui,

                         El Moustafa Boutankite.


                         


Touda sale disparada hacia Casablanca con la intención de triunfar de cantante. Las perspectivas son nefastas, pues siempre acaba a hostias con un hombre encima de ella que pretende poseerla. Lleva a cuestas a su hijo sordomudo que por deficiencias del sistema no encuentra nadie que se haga cargo de sus dificultades. Su triunfo pasa por marchar a Casablanca, pero el único deseo que encontrará a su paso es el de los hombres por poseerla. Y la fuerza, que tiene por seguir ese camino de espinas, se la da su hijo. Ella busca salir de la mierda de vida que le espera en su existencia y un futuro negro. Visita a sus padres que viven en un ámbito rural de pastor como profesión y en un medio árido. Ese es su espacio de infancia y se le nota sumamente feliz, fuera de las garras de los hombres,  como lo es su hijo que persigue a las cabras por el campo. Allí es donde se produce una relación idílica con su hijo y la naturaleza como si estuvieran en el cielo de pronto. Las fantasías de éxito de esa mujer se acaban nada más pisar la ciudad. Con todo, el personaje siempre tropieza en la misma piedra: necesita ese punto de libertad y no ser considerada un triste objeto, pero será complicado alcanzarlo. Finalmente, quiere continuar con ese grito "aïta" que es un lamento de amor y protesta contra los gobernantes y las injusticias sociales. Y si quieren reírse de ella intenta retorcerles los huevos hasta que les revienten. Es reivindicar  la libertad de la mujer por medio de la canción típica del pueblo y ella no se vende como una triste mercancía. 

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