miércoles, 17 de junio de 2026

Turno de guardia


"Turno de guardia" de Petra Biondina Volpe trata sobre el trabajo que realiza una sanitaria en un turno de planta. Es decir, el curro de un día de una enfermera en un hospital. El tema está focalizado desde la tarea que realiza esa chica en esa unidad. No hace falta avanzar demasiado para ver las situaciones humanas en decadencia a las que se enfrentará. Así, muestra el enfoque vital de la enfermera Floria, interpretada por Leonie Benesch, que se enfrenta al último peldaño de la existencia. 



Esos ancianos están imposibilitados de accionar el botón de la muerte y agonizan cada vez que realizan un movimiento. Se ve el detalle del retroceso del anciano a una situación de dependencia de los enfermeros. Ella está obligada a tareas que causan mal cuerpo. Es denigrante ver cómo se jode la maquinaria por dentro y por fuera y seguimos manteniendo en marcha ese motor que está para el desguace. 



La acción es tan real que nos causa un cierto terror por su crudeza. La enfermera es una humana multiusos que el personal enfermo abusa. Finalmente, no es de muy buen gusto ver las condiciones penosas en que se encuentra el humano en sus últimos días, sin valerse por sí mismo para las funciones más elementales. Quien ha entrado en un hospital lo ha visto un millón de veces sin prestar la menor atención del esfuerzo que realiza este personal Aquí se expone la miseria humana antes de largarse al otro barrio. Las condiciones laborales de esa sanitaria rozan la locura, por un estrés insufrible. 

Título original Heldin

Año                 2025

Duración         92 minutos

País                 Suiza

Dirección          Petra Biondina Volpe

Guion               Petra Biondina Volpe

Música             Emilie Levienaise- Farrouch

Fotografía        Judith Kaufmann

Reparto            Leonie Benesch, Sonja Riesen,

                         Urs Bihler, Margeritha Schoch,

                          Jurg Pluss, Alireza Bayram,

                          Jasmin Mattei, Ridvan Murati,

                          Urbain Guiguemde.

  


El drama se desarrolla dentro de un hospital. En esa planta los enfermos están terminales y se hacen sus necesidades básicas encima. No existe control del cuerpo. Los enfermeros cuidan como pueden ese paciente que se descompone por momentos. Ante la complejidad del servicio, la enfermera nunca perderá la compostura y su delicadeza seguirá intacta. Así, ante los múltiples casos críticos no dejan de lado la sonrisa y el buen rollo. La sección por donde se mueve la protagonista está llena de enfermos diagnosticados con cáncer diferentes y no hay suficientes manos para atender las exigencias, en algún momento fuera de lugar, de los enfermos. La cámara sigue las múltiples tareas de la protagonista. Prepara los sueros de los pacientes, siempre con la sonrisa en la boca, lidia con varios enfermos al mismo tiempo con sus exigencias dispares. El agobio no llega solo de los pacientes, sino de los familiares que piden consejos a la enfermera. Las tareas se van multiplicando por mil y ella va loca de un lugar a otro. Hay momentos en que las ganas de mandarlos a todos a la mierda se congelan dentro se ese ser con bata azul que no puede más y encima aguanta las críticas más feroces de algún paciente señorito. En ocasiones, los familiares se enfrentan a la chica como auténticos matones con unas exigencias fuera de lugar. Así, se ve obligada a atender necesidades que no son suyas y recibir hostias de todos lados. En fin, la paciencia de esa chica, que se enfrenta en soledad a la multitud de enfermedades de los pacientes es infinita. Atiende con serenidad los fuegos que se le presentan por el pasillo. No hay un segundo de respiro para esa joven que todo quisque le pide cuentas de sus enfermedades.

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