viernes, 26 de junio de 2026

Vida privada




 La doctora psicóloga Lilian Steiner, interpretada por Jodi Foster, personaje un tanto emblemático con ciertos prejuicios por donde pasa, ( el tiempo hace mella en todos, qué lejos está de aquella interpretación  de policía novata en "El silencio de los corderos" de Jonathan Demme).



 Se inicia con un mal rollo con el vecino que es un follonero escandaloso que no le deja realizar sus consultas en silencio.  Hablamos de "Vida privada" de Rebecca Zlotowski y transcurre con una duda de un cliente que hace semanas que no acude a su consultorio. Esa clienta la acaba de palmar. Mientras otro cliente le está pegando la bronca que lleva gastados un pastón con ella para dejar de fumar durante años y una especie de bruja con cincuenta euros ya lo ha conseguido en una sesión. Presenta a los personajes: el hijo con un bebé y su marido separado, pero que mantiene una relación amistosa y distante al mismo tiempo, el marido separado. Así, la trama se sitúa entre dos olas: un descafeinado a lo A. Hitchcock y un ligero Woody Allen, aunque ni lo uno ni lo otro. 



En fin, se le abre un abanico de malas posibilidades a su alrededor que la dejan en mal lugar. La doctora mantiene el pensamiento en la fallecida, al mismo tiempo que los clientes, muy de moda el psicoanálisis, tumbados en la camilla, confiesan sus neuras. Se vuelve cansina.

Título original Vie Privee

Año                 2025

Duración         103 minutos

País                 Francia

Dirección         Rebecca Zlotowski

Guion              Idem, Anne Berest, Gaelle Macé

Música            Robin Coudert

Fotografía       Georges Lechaptois

TReparto         Jodie Foster, Mathieu Amalric,

                        Daniel Auteuil, Verginie Efira,

                        Vicent Lacoste, Park Ji-min,

                        Luana Bajrami, Irene Jacob,

                        Sophie Letoumeur.



La doctora está rodeada de clientes que son creyentes en brujerías y asuntos paranormales que ella detesta y se siente al otro lado de ese tipo de creencias. En esa visita al sepelio de su clienta fallecida, recibe una agresión verbal hacia la doctora, cuando intenta atender al padre porque se ha desmayado. En su vida privada, con su hijo y su ex marido, no acaba de intercambiar sus pesares, pues están separados en mundos diferentes. En esa crisis, la hija de la fallecida de la doctora la visita con la intención de averiguar las interioridades que tenía su madre en esa consulta, pero la doctora se niega: secreto profesional. La doctora se larga a ver la médium que curó a uno de sus pacientes de la adicción al tabaco, para, en contra de sus creencias, ver si le soluciona su problema. Por tanto, ese tratamiento de hipnosis le aclara que el marido de su clienta muerta tiene relación con la muerte y es sospechoso de asesinato. Ésta llega a la conclusión de que su propia familia ha matado a su clienta e investiga por su cuenta y riesgo las posibilidades que se abren a su paso. Con todo, la hipnosis ha entrado de lleno dentro del cuero de la doctora que cree en las vidas anteriores de las personas. Tan convencida está que se pone violenta cuando lo cuenta a sus familiares. Ahí están las vidas pasadas.  En fin, el guion es rebuscado y se sigue con un interés limitado. Hay momentos que me pierdo y no me interesa lo más mínimo. A la doctora psicóloga ya no le cree ni su propio hijo. Es aburrida, la verdad.



 

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