miércoles, 24 de junio de 2026

La infiltrada



"La infiltrada" de Arantxa Echevarría, mejor película ( ex aequo) en los Goya de 2024, trata sobre la figura del topo. Así, se inicia con la cacería de uno de ellos escondido en la banda terrorista ETA. Si descubren el tipo infiltrado se lo cargarán. El cuerpo de policía, una vez liquidado el anterior,  busca otro reemplazo que se infiltre dentro de la organización terrorista para desmantelar las operaciones asesinas. 




Así, la nueva, es mujer, interpretada por Carolina Yuste ( premio mejor interpretación en los Goya 2024, actriz de moda: "Saben aquell", "Chavalas", "Carmen y Lola"), oye las charlas violentas sobre el topo que como encuentren uno dentro se lo trincan. 




Hay que remontarse casi treinta años (1996) hacia atrás cuando ETA colocaba bombas contra objetivos diversos: policías o empresarios que no pagaban la cuota establecida para mantener la organización terrorista en pie de guerra. La chica sostiene una vía de enlace con el jefe policía, interpretado por Luis Tosar, 




que le va soplando lo que oye en las reuniones en un bar, y los encuentros se realizan en un sitio discreto como un hospital o en un barco en alta mar. La historia se va hacia el inicio, en 1990, cuando colocan a la infiltrada dentro del meollo violento. En fin, la intriga se consigue, además de ser hechos reales, con la incertidumbre de que la pillen dentro del avispero de etarras, que hace que funcione, porque cuenta ese momento en que mete dentro de su casa,  y  en su vida, a un etarra y esa relación estrecha implica un posible descubrimiento de la topo.

Título original La infiltrada

Año                 2024

Duración         118 minutos

País                 España

Dirección         Arantxa Echevarría

Música            Fernando Velázquez

Fotografía       Javier Salmones, Daniel Salmones

Reparto          Carolina Yuste, Iñigo Gastesi,

                       Luis Tosar, Nausicaa Bonnin,

                       Diego Anido,  Jorge Rueda,

                       Víctor Clavijo, Pepe Ocio,

                        Carlos Troya, Pepe Casablanc,

                        Asier Hernández.




La policía infiltrada ha de guardar las composturas dentro de la organización terrorista y si se produce un altercado contra el grupo aparentar indiferencia y estar de su lado. Por eso, si se monta una trifulca apoyara a su propio enemigo y recibirá palos de los suyos, la policía. Ella quiere dejar al terrorista, porque teme por su pellejo. Aunque el enlace policial le sugiere que aguante. En ese momento se produce un retroceso en el tiempo y se va al momento en que la chica, recién incorporada en el cuerpo de policía, se le propone infiltrarse en la banda terrorista. La joven policía mantiene una entrevista con el inspector jefe para realizar la misión y está dispuesta a todo. Así, su trabajo consiste en fingir que es uno de ellos y pegarse en la organización para, a su vez, sacar información. Asiste en directo al atentado de Txapote ( terrorista del ala dura de la banda) en el momento de pegarle un tiro en la cabeza a un político ( Ángel Blanco del P.P.). Pasados los años y por frecuentar los ambientes del grupo  se gana la confianza del grupo. Cuando consigue meter en su casa a un etarra, entonces la maquinaria policial se pone en marcha: colocan policías que lo vigilen, micros en el piso. Así, un tinglado de maderos camuflados siguen los pasos del terrorista. La joven que está conviviendo con el etarra mantiene la calma en momentos tensos cuando la guardia civil los para por casualidad en una accidente de tráfico. Y si los papeles están a nombre de otra chica, el suyo verdadero, sale del paso como puede comentando que está a nombre de su tía. Es decir, está al borde de ser descubierta varias veces y se escapa por los pelos. Se quiere abortar el plan por el riesgo que lleva su vida, porque consideran que ya han llegado demasiado lejos y el peligro de que la descubran es máximo, pero ella, en principio, se niega. La policía infiltrada está cada día más metida en la organización en la red asesina. Sin embargo, el contacto con él, su inquilino etarra,  en el mismo piso puede desembocar en un romance amoroso. Y si se enrollan, el problema se agrava. Entonces, cuando se han ido a la cama y ella se ha puesto blanda con su compañero de piso, el inspector, enlace de ella, le recuerda que es un puto asesino, por si se ha olvidado. A todo esto la operación va hacia adelante y llega desde Francia un etarra con muy malas pulgas y con intenciones de cargarse a alguien. Mientras el entramado policial está al corriente de sus pasos, pero la infiltrada cada vez está más en riesgo de recibir un tiro, pues ese viejo etarra asesino que acaba de llegar a su casa viene con intenciones de chulo matón. En fin, la infiltrada pasa por momentos muy delicados donde su vida está expuesta a una posible muerte, pero la misión queda cumplida. 

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