"Ruta de escapa" de Bart Layton se inicia como un rompecabezas loco. Ladrones que se persiguen por las calles; policías que buscan a los criminales. No hay introducciones que marquen un esquema ni planeamiento de los lugares que roban. La película fluye sin descanso por medio de unos personajes reconocibles: Davis es un escurridizo ladrón, interpretado por Chris Hemsworth; Sharon es una aseguradora de piezas valiosas,
interpretado por Halle Berry; un teniente de policía, interpretado por Mark Ruffalo, que es desgarbado, descuidado y de un aspecto que raya el pasotismo que jode este comportamiento a su compañero de ruta.
Entran en acción nuevos matones interpretados por Nick Nolte y Barry Keoghan.
Los personajes son pobres diablos en busca de una vida sosegada, pues han conseguido éxito, dinero, pero su posición personal no les deja un segundo para saborear las mieles de la vida. En fin, con este batiburrillo de ingredientes se intenta conseguir un thriller de acción que mantenga al espectador atento.
Título original Crime 101
Año 2026
Duración 140 minutos
País Reino Unido
Dirección Bart Layton
Guion Bart Layton
Novela Don Winslow
Música Blanck Mass
Fotografía Erik Wilson
Reparto Chris Hemsworth, Halle Berry,
Mark Ruffalo, Barry Keoghan,
Mónica Barbaro, Nick Nolte,
Tate Donovan, Babak Tafti,
Corey Donovan, Corey Hawkings,
Jennifer Jason Leigh,
Peyman Moaadi, Paul Adelstein.
Los personajes se mueven independientes a partir de sus micro mundos. Es decir, mantienen cierta distancia profesional de sus respectivos trabajos con el entorno que los rodea. Los individuos tienen una vida al margen de sus respectivos trabajos, como es el caso del policía un tanto cutre con la relación con su mujer o el caco que se siente solitario y llama a una fulana para satisfacer sus deseos sexuales. Por tanto, los individuos se muestran en sus dos caras diferenciadas: la del profesional que está a la altura y la otra, la personal, la de su vida íntima con cierta frustración. Son auténticos fracasados. Sin embargo, cuando entran en acción en su profesión parece que se desenvuelven con mayor soltura. El robo de tres millones en joyas pone la mosca detrás de la oreja en la empresa de aseguradores. La policía va detrás de los cacos para atrapar el botín. El ladrón es un joven que actúa a las órdenes de un matón carroza, pero que se está desmadrando y ya no le convence. Por eso se crea una desconfianza entre los dos que romperán el acuerdo. El ladrón siente la necesidad de acercarse a sus víctimas para sacarles información, mientras la policía sigue el rastro del coche que ejecutó el robo. A todo esto, los posibles fracasos profesionales de la aseguradora darán aliento e información del atraco final. Para acabar, la historia se desarrolla en ese círculo de mafiosos del robo que se lo quitan unos a otros y el policía anda más perdido que una hormiga en un desierto. Con todo, siempre hay un pequeño rincón donde florece el enamoramiento o un ladrón capaz de salirse con la suya. Eso.




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