que son pareja y se conocen desde la infancia pero sus caminos en la vida son diferentes: mientras que la primera se preocupa por una existencia ordenada, él es un bala perdida. Hablamos de "Corazones rotos" de Gilles Lellouche ( "De repente, solos" ) que se inicia en torno a una pandilla de violentos macarras que van a dar escarmiento a otros que no vemos. Reyertas entre pandillas callejeras que acaban con sangre y muertos.
Sin embargo, la historia se detiene en medio de la guerra y se va al pasado justo al momento de la infancia de los personajes y nos contará cómo se conocieron y por qué ha sucedido la tragedia inicial. En la adolescencia, los dos se encuentran en las antípodas, él es un gamberro, de padres obreros de familia numerosa, que con su pandilla se ocupa en insultar a las chicas que bajan del autobús camino del instituto y ella, vive con su padre y ha perdido a su madre, está centrada en sus estudios, no tolera que le insulten y le planta cara. Esto, que en principio parece un enfrentamiento frontal, es un principio de amor.
En fin, disfrutamos con ese primer enamoramiento que es loco sin sentido guiado por los impulsos del corazón. Solo se piensa en la felicidad efímera del momento, pues el resto no existe, ni siquiera el mañana. Y la historia avanza en ese amor imposible.
Título original L'amour ouf
Año 2024
Duración 166 minutos
País Francia
Dirección Gilles Lellouche
Guion Audrey Diwan, Ahmed Hamidi,
Julien Lambroschini
Gilles Lellouche
Novela Nevilla Thompson
Música Jon Brion
Fotografía Laurent Tangy
Reparto Adele Exarchopoulos, Alain Chabat,
François Civil, Vicent Lacoste,
Elodie Boichez, Antony Bajon,
Benoit Poelvoorde,
Jean-Pascal Zadi,Karim Leklou,
Mallory Wenecques, Malik Frikah,
Raphael Quenard.
Cuenta la relación que mantienen una chica que quiere progresar en sus estudios con un chico de su edad que le gusta más hacer el gamberro por las calles y meterse con el personal. Tienen un encuentro inicial donde saltan chispas con los insultos mutuos, pero cada uno se va por su camino. Ese inicio marca, en cierta manera, las clases sociales: ella de camino a la universidad, él intentando meterse en follones y líos que le llevan por la mala vida, es decir, pequeños robos y juergas macarras. Después del flechazo amoroso, no sabe cómo enmendar la sarta de insultos y en una muestra de su simpatía le regala, para conquistarla, eso que acaba de robar. Así es como pasan a otra etapa vital en la que se van los colegas a nadar y a enamorarse entre risas y bebidas. Están felices porque no les preocupa el futuro que se encuentra lejísimos, digamos que no existe o nunca llega y disfrutan del presenta con plena energía. Sin embargo, él arrastra a la chica hasta lugares que ella nunca hubiera imaginado, como es el caso de realizar bolillos y no ir a clase, pero el padre pronto se enterará y la bronca está asegurada. Y el amor sigue con pequeños detalle como la grabación de una cinta de casete con canciones o interrumpir sus clases desde un tejado para que se vean en momentos que no tocan. De las travesuras adolescentes, el chico, se pasa a formar parte de una tropa de delincuentes que trafica con la droga y esto ya son palabras mayores. Así las cosas, llega un momento que a él le tira más la mafia que el amor idílico y esto lleva una ruptura. Un robo con asesinato acaba con sus huesos en la cárcel. Y en ese impasse en la trena es cuando entra en acción el siguiente personaje que conoce a la chica que por mucho estudiar y los consejos del padre no le ha ido nada bien y curra en una empresa de alquiler de coches de cara al público. Aparece un directivo de la empresa que se ha quedado hipnotizado por su belleza, mientras el otro está chupando rejas. Diez años después sale el macarra de la trena con la intención de ver a su chica, pero ya ha mediado demasiado tiempo y se encuentra enrollada con el otro. Finalmente, ese amor entre un mafioso y una chica decente que busca progresar en su vida de forma legal con esfuerzo y aplicación no acabará de fusionar en un amor eterno. Hay un final, sin contar nada, que es un poco especial, eso.




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