La acción se inicia con un frío saludo de un padre y su hija en un restaurante después de no verse durante muchos años, 13 años en el olvido. Él es director de prestigio y ella una actriz de poca proyección. Con estos mimbres parece que estemos dentro de la película "Valor sentimental" de Joachin Trier,
pero no es así y son Javier Bardem y Victoria Luengo
en sus papeles de padre e hija en la película de Rodrigo Sorogoy en "El ser querido" ( "As bestas"). El diálogo del inicio en un restaurante, donde las cámaras están escondidas para darle mayor veracidad, es distante como si no supieran qué decirse. El padre habla de los recuerdos de su infancia que no coinciden con los de ella. Las diferencias son constantes, pues ella tiene otra visión del mismo recuerdo: no lo pasaron tan bien en el cine, como él dice, sino que iba borracho y se lió a hostias. Esa bronca en el restaurante recuerda la que tuvieron padre e hijo en "Martín Hache" de Adolfo Aristarain. Así pues, la relación es fría y llena de reproches por parte de la hija que le recrimina que la abandonara cuando más lo necesitaba. Mientras, el padre hace una acción de caridad y la contrata para su próxima película. Ante la pregunta de ella: ¿Qué va a decir el personal? La respuesta de él: Me la suda.
En fin, la trama gira en torno a esa grabación que muestra las peripecias de un destacamento de soldados españoles en el Sahara y el rodaje que se realiza con la enemistad latente entre padre e hija.
Título original El ser querido
Año 2026
Duración 135 minutos
País España
Dirección Rodrigo Sorogoyen
Guion Idem, Isabel Peña
Música Olivier Arson
Fotografía Álex de Pablo
Reparto Javier Barden, Victoria Luengo,
Raúl Arévalo, Marina Foïs,
Raíl Prieto, Melina Matthews,
Pepa Gracia, Pablo Gómez Pando,
Nuria Prims, Maurad Quani,
Malena Villa, Miguel Garcés,
Laura Bim.
La conversación inicial entre padre, que ha triunfado en su carrera de cineasta, e hija, que malvive con su curro, es de tanteo como si fueran dos desconocidos. Es decir, a simple vista, él ha triunfado y ella está en la miseria del desconocido, derrotada. Su padre le comenta la película que quiere tiene en mente para rodar, sobre el Sahara y que pretende ofrecerle a ella el papel principal. Le cuenta la trama del proyecto para convencerla, pero le da pereza trabajar con él. El papel se lo ofrece porque tiene una deuda pendiente, la espina clavada de ver que no la ha ayudado como padre y es el momento oportuno, aunque tarde, de hacer algo de valor por ella. En esa conversación inicial se sacan los trapos sucios, momentos para uno brillantes y para la otra penosos. Acepta la película y ruedan en Fuerteventura. La hija, ante la llegada del matrimonio actual de su padre y los hijos, sus hermanastros, siente dolor extremo de pensar que eso es una familia justo lo que no tuvo ella con él. Por eso, el rebote durante el rodaje se hace insostenible. Supone un esfuerzo superior y un puteo constante por parte del director, éste insiste autoritariamente sobre una forma precisa de las tomas, donde se suceden reacciones cómicas. Para acabar, la trama se desarrolla en esas grabaciones de la cinta donde la hija y el padre mantienen un pulso profesional y fuera de cámara en el tiempo de descanso también se tensa la cuerda en las relaciones personales siendo explosivas. Eso.




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