lunes, 14 de septiembre de 2026

Nosotros




La película se abre con una mujer que ve en un cine una obra maestra como "Te querré siempre" de Roberto Rossellini. La secuencia que emite el director es justo en el momento en que Ingrid Bergman, presionando con los brazos al actor George Sander le obliga, le suplica, que se lo diga y él lo suelta: te quiero, te querré siempre. 



Es el sentimiento de celos de la mujer que está latente en toda la cinta y que hace a la actriz rodearla en un círculo de dudas. No cabe duda que es un inicio que promete y que marca el listón muy alto en "Nosotros" ( en principio parece que ese plural indica tú y yo, pero hay más factores determinantes en la relación) de Elena Taberna toca el botón dramático de las relaciones de pareja. Se inicia con una ruptura de pareja: 



la mujer, interpretado por la actriz María Vázquez, por un lado, nostálgica viendo películas que levantaron pasiones en la pareja en el pasado; por el otro, el hombre, interpretado por Pablo Molinero, que recoge los libros y repasa sus recuerdos de foto que contiene en el ordenador. 



En esa revisión de objetos el silencio se corta. Romper un matrimonio supone llevarse los recuerdos a cuestas y tomar acuerdos concretos de aquello que se tiene en común. El marido le propone que sean pacíficos. Le pide un abrazo final y en ese apretón se intuye que quedan sentimientos profundos de amistad que nunca se pueden romper. 



Y la historia de su amor se va recomponiendo en dos fases temporales: una, la separación y dos, los inicios amorosos de la pareja. La historia intercala espacios temporales distintos para darle un sentido a la separación y explicar por qué sucede. Esto puede despistar al espectador o confundirlo con tanto adelante y atrás de los recuerdos, pero el propio espectador le puede dar un sentido a los acontecimientos. Con todo, la separación temporal se aprecia con los espacios y por el comportamiento alegre o triste de los protagonistas o la aparición de los hijos dependiendo de la edad. 



En fin, muestra la crisis de un matrimonio desde el final hasta sus inicios, cuando se conocieron. No se acaba de entender cómo se apaga el fuego inicial y se van distanciando los sentimientos y desaparece el amor. El tiempo enfría el fuego de la pasión.

Título original Nosotros

Año                2025

Duración        94 minutos

País               España

Dirección       Helena Taberna 

Guion            Helena Taberna, Virginia Yagüe

Novela           Isaac Rosa

Música           Pascal Gaigne

Fotografía      Txarli Aguiñano

Reparto          María Vázquez, Pablo Molinero,

                       Isabel Ordaz, Ana Larrazabal,

                       Jorge Usón, Miren Larrazabal.



La película comienza in media res, pues no sabemos los motivos de la separación de esa pareja que se está repartiendo los muebles y enseres de una casa que guarda tantos recuerdos de una felicidad pasada. Su postura es de nostalgia de tristeza que se corta en el ambiente: "te puedes quedar el sofá si quieres". La sensación es que no se quiere conservar aquello que recuerde un pasado feliz, porque desean emprender nuevos caminos. Ella se queda la casa, él le devuelve las llaves. La cámara fija su mirada en unas ventanas de una habitación que devuelven el tiempo justo en el momento en que se conocieron y se completa la historia de ese amor y de sus inicios amorosos rebosantes de alegría. Llegan hijos y la promesa de que ellos envejecerán juntos, de por vida como dice la Iglesia en una unión matrimonial: hasta que la muerte nos separe. Los dos planos temporales que llevan hacia un pasado feliz y un presente con problemas. Y se van deshojando las partes del drama. Es él quien se quiere separar y ya lo hizo con su anterior mujer que abandonó a un hijo y ahora le recrimina la mujer que va a hacer lo mismo con su hija. Su hijo, adolescente, cuando se entera de la separación, le pega la bronca porque no entiende que se separe de nuevo y eso no es solo cosa de él, sino que la familia también le afecta y algo tiene que decir al respecto. No puede tener tantas casas dónde ir por su puto capricho. Por tanto, el tiempo que pasa va en contra de la relación, cada vez hay menos  caricias, menos contactos, y más aislamiento, más alejamiento. También se interesa por dar una cierta vida a los objetos como el sofá que presencia los primeros polvos y el reparto de vienes, como si fuera un testigo directo del declive: testigo directo y mudo de su relación.  Así pues, contempla la ruptura de un amor sin casi entenderla ellos mismos. Aunque al final romperse algo significa también llegar al espacio de bronca y mal rollo. No importa tanto los saltos temporales, sino ese idilio por momentos amoroso y otros, odioso. Sobre este dolor, después de hablar mucho con la madre de su desliz con otro hombre, no se puede construir de nuevo el amor, le dice su madre, el cuento se ha roto. Para finalizar, las relaciones sentimentales en la pareja, por medio del tiempo, sufren un desgaste y llega un momento en que los pequeños desajustes de la relación, sin saber cómo, explotan y se salpica todo de mal rollo. Hay algo evidente: cuando se acaba el fuego sexual, se empieza a hacer trizas el romance matrimonial.

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