martes, 4 de agosto de 2026

Confesiones



"Confesiones" de Carlos Carrera muestra las diferencias sociales de México. Eso lo vemos ante esa criada que está muy preocupada por la enfermedad de su hija y que no la atienden como es debido. Sufre porque si quiere una atención especial debe pagar un dinero que no tiene, a lo cual su amo de la casa, que sirve como asistenta, le dice que se lo puede prestar. Desde el inicio estamos ante una familia acomodada en una casa de lujo, donde el padre es médico y la madre profesora. Su hijo mayor anda haciendo bolillos, pues no le interesa nada estudiar, solo arrimar la mano a la billetera de su padre, interpretado por Luis Gnecco



que le va soltando pasta para vete tú a saber qué trapicheos. Todo marcha como siempre, pero a la vuelta del trabajo se encuentran con la ausencia de la niña pequeña que nadie ha pasado a recogerla. Llaman al colegio y dicen que allí ya no está. Cuando entra el secuestrador a su casa, interpretado por Juan Manuel Bernal,



después de tomar las precauciones pertinentes para no ser descubierto, empieza una procesión de preguntas para que confiesen sus pecados y obtener su merecido. Por momentos recuerda aquella cinta macabra de "Juegos sucios" del director E.L.Katz. También hay un juego parecido al que muestra Michael Haneke en su "Funny Games". Así pues, la idea central no es otra que la de ridiculizar a esos tipos que viven como Dios en su torre sin parar a pensar en el resto de los mortales que no tienen ni para comer. Ese sometimiento de confesión más tortura es una manera de padecer en sus carnes la miseria de la vida, algo que hasta ahora no habían sentido. Finalmente, pretende descubrir sus miserias y condenarlas con un castigo. El encapuchado necesita una confesión de los errores graves que hicieron y a cambio recibirán su escarmiento. Eso es todo que no es poco.

Título original Confesiones

Año                 2023

Duración         97 minutos

País                México

Dirección        Carlos Carrera

Guion             Alberto Chimal

Historia          Jusué Ramos

Música           Camila Uboldi

Fotografía      Ramon Orozco

Reparto         Juan Manuel Bernal, Kuis Gnecco,

                      Claudia Ramírez, Emilio Treviño,

                      Ana Claudia Talancon.

           



           



El hermano mayor llega de vuelta con su coche y lo acorralan sus padres con la intención de saber dónde dejó a su hermana, pues en el colegio le acaban de decir que allí no llegó. La bronca está liada porque ha contestado que la dejó dos cuadras lejos del centro para ganar unos minutos que ya no es tan pequeña, contesta. Aparentemente, por una llamada que se produce después, tiene la pinta de ser un secuestro. Todo apunta a eso porque hay varios puntos de instrucciones de parte de esa voz anónima y amenazadora que si no hacen las advertencias anteriores, no volverán a ver a la niña. La trama se complicará en cuanto el secuestrador entra en su casa, después de desconectar las alarmas y las cámaras de seguridad, un tapado de cara empuñando una pistola por delante. El raptor pide una confesión de toda de la familia, como si tuvieran que confesarse de sus pecados ante él y a cambio reciban un merecido castigo. El hijo se lo toma a cachondeo, pero, si no confiesan, amenaza con irse ya y mañana tendrán noticias de su hija, pero muerta. El secreto del profesional dentista es que ha estafado a sus clientes cobrando en exceso. Y se arrepiente. El encapuchado le dice que cuál cree que sería su castigo. Le pide un castigo físico y que delante de ellos se saque una muela. Una muela bien vale la libertad de su hija, pero no es suficiente. Nada de agujas con calmantes, sin anestesia que haya dolor. Seguidamente con la muela fuera dice que ese no era el secreto. Da la sensación que la pagarán todos por la forma de vida elevada que llevan sin consideración al resto de los mortales. Ese hombre de negro necesita machacarlos por su condición social que padezcan el castigo por hechos realizados contra la sociedad. Ahora le toca al hijo que confiesa haber pegado a un compañero gay y su castigo consiste en ridiculizarlo y realizar una declaración de amor hacia ese chico que apalizó. Luego, le toca el turno a la madre que se detiene en ese momento en que tuvo que liarse con su superior para llegar a ser directora del centro educativo. Es una trepa y por eso se  cuestiona delante de su marido si su hijo es producto de aquella relación adúltera. Su escarmiento será buscar a alguien en la calle, en una desierta noche, solo encuentra un mendigo andrajoso y te lo tiras en tu propia casa. Queda la confesión final más bestia del marido por pedófilo y recibirá un castigo mucho más duro, ya se puede uno imaginar lo que le pasará. En definitiva, la felicidad inicial encubierta por el bienestar económico y social se derrumba con las revelaciones oscuras y personales de todos los integrantes familiares de tal manera que ese hogar radiante de linaje acomodado llega al enfrentamiento entre ellos y a la barbarie de unos castigos para purgar sus pecados.

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